La Europa del trabajo
Resulta realmente complicado enriquecer ideológicamente los conceptos de ciudadanía y democracia elaborados en la Europa del siglo XXI. Tenemos cargos públicos electos, elecciones libres, imparciales y frecuentes, libertad de expresión, fuentes alternativas de información e inclusión de todos los adultos, hombres y mujeres, en los derechos de ciudadanía. La democracia europea, basada en la igualdad ante la ley, aunque manifiestamente mejorable en sus otros dos elementos, libertad y fraternidad, parece fiable. Resultará difícil alcanzar una comunidad política radicalmente diferente de la que conocemos, por lo menos a corto plazo. Entonces, ¿por qué no fue posible la Constitución europea? ¿Por qué Reino Unido ha rechazado su europeidad? ¿Por qué nos imponen una Europa a dos velocidades? Toda la normativa comunitaria está al servicio casi exclusivo del mercado y de su cuenta de resultados, cuando la cohesión social debería ser el objetivo último de la economía. El mercado laboral se sitúa al margen del derecho del trabajo y el Estado social en realidad nunca existió. Por eso es posible el populismo rancio que nos agobia.— Luis Fernando Crespo Zorita. Alcalá de Henares (Madrid).


























































