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Los masones no pueden hacer campaña preelectoral

La poco misteriosa orden portuguesa elige al futuro presidente del Gran Oriente Lusitano

Mario Soares durante el anuncio de su candidatura a la presidencia de Portugal en 2006.
Mario Soares durante el anuncio de su candidatura a la presidencia de Portugal en 2006. AP

No llegan a tener la popularidad de un club de fútbol, pero en Portugal las logias masónicas, tanto masculinas como femeninas, tienen cierta popularidad y publicidad. Más que sociedades secretas, son “discretas”, de ahí que tampoco convenga que sus procesos electorales deriven en mítines y pósteres en las calles con los rostros de sus candidatos.

El Gran Oriente Lusitano (GOL), nacido en 1802 y una de las logias más antiguas de Europa, acaba de prohibir que los candidatos a gran maestre realicen actos de campaña electoral. Solo a partir del 23 de abril los dos o tres candidatos previsibles podrán lanzar sus programas y buscar el voto de sus hermanos. “No es de ética masónica iniciar ningún acto de campaña antes de que el Gran Tribunal Masónico acepte las listas de los candidatos”, advierte el decreto promulgado por el secretario general de la logia. “La violación de este principio permite una visión profana de las precandidaturas y penaliza a los que respetan las leyes masónicas”.

La masonería portuguesa, prohibida de 1935 a 1974, tiene una fuerte presencia en la clase dirigente, política y económica principalmente, tanto en el Gobierno como en la oposición. A los actos institucionales son invitados los grandes maestres de las logias, como se invita a los jefes de las diferentes religiones.

La precampaña electoral para dirigir el GOL ha puesto en marcha una guerra en Internet, con correos electrónicos cruzados advirtiendo de los peligros que vienen. Uno de los candidatos, el politólogo José Adelino Méndez, ha sido tildado de ser un “peligroso liberal” y acusado de utilizar la logia como plataforma de un futuro partido político. Tradicionalmente se ha relacionado al GOL más con la izquierda de la masonería, con figuras como las de los ex primeros ministros Mario Soares y José Sócrates; mientras que la derecha católica se ligaba más a la Gran Logia Regular; por eso “un liberal” en la logia contraria suena a invasión y más con campañas preelectorales.

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