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Ecoemprendedoras con soluciones al cambio climático y la desigualdad

PYMES sostenibles de todo el mundo hacen realidad el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la COP22 de Marrakech

Asistentes a la COP22 juegan con un globo gigante que representa al planeta Tierra en Marrakech.
Asistentes a la COP22 juegan con un globo gigante que representa al planeta Tierra en Marrakech. AFP

El Acuerdo de París entró en vigor el 4 de Noviembre, cuatro años antes de lo anticipado, tres días antes de la COP22. El escenario perfecto para que la Cumbre del Clima de Marrakech colmará las expectativas. Iba a ser la COP de la implementación, marcando la transición de las eternas negociaciones que culminaron en el Acuerdo de París, hacia una nueva era centrada en la acción, la cooperación y las soluciones. Soluciones para mitigar las emisiones de carbono; mejorar las capacidades de adaptación y resiliencia; y construir una economía más inclusiva, equitativa y democrática. Y lo fue. Fue la COP de las soluciones.

Un giro repentino, casi letal

La conferencia venía de comenzar, cuando el 8 de Noviembre de 2016 la Historia cambió de rumbo. El resultado de las elecciones presidenciales americanas dejó a los negociadores bailando con la incertidumbre; sin respuestas, palabras e incluso, momentáneamente,sin esperanza. Un negacionista del cambio climático en la Casa Blanca. La madre de todas las pesadillas.

La elección del 45º Presidente de Estados Unidos no era un hecho aislado, sino parte de una cadena de acontecimientos recientes que han destapado profundas heridas en nuestra sociedad. A día de hoy, las 62 personas más pudientes del mundo poseen tanta riqueza como los 3.600 millones más pobres. Nuestra atmósfera contiene, de forma permanente, más de 400 partes por millón de CO2, sin precedentes en el periplo humano. La clase media se contrae; las especies animales se extinguen; el empleo precario crece; y los derechos humanos son atacados con frecuencia. En España, el paro juvenil ahoga generaciones, los salarios más bajos se hunden y las desigualdades aumentan. Como consecuencia lógica, la tensión social se propaga cual virus, un doloroso síntoma de la necesidad de abordar sistemáticamente estos problemas.

Pero no caigamos en la desesperanza, el futuro lo creamos nosotros, con cada acción individual y colectiva. En la COP22 hemos vislumbrado montones de alternativas, interaccionando incluso con sus soñadores. Recapitulando por nuestra parte, el 16 de Noviembre, las ganadoras globales en 2016 del movimiento Ecoemprendedores por el Clima (ECO4CLIM) presentaron sus innovaciones sostenibles en un chat dentro de la impactante iniciativa Earth to Marrakech, liderada por la Fundación de las Naciones Unidas.

Las pequeñas y medianas empresas son generadores esenciales de empleo y, sobre todo, en las comunidades más vulnerables

Karima Kerkeni nos embalsamó con Green Essential, una empresa social que proporciona empleo de calidad a mujeres en entornos rurales de Túnez, mediante la extracción sostenible de aceites esenciales. Diana Moret abrió la PandoraHub, desvelando un modo de vida alternativo, materializado en una red de pequeñas y medianas empresas (PYMES), nómadas digitales, emprendedores y entidades en armonía entre ellas y con su entorno, en España y por el mundo. Por último, Rebeka Gluhbegovic compartió su difícil pero gratificante experiencia como organizadora del clima en Lingare, un espacio de innovación social en Mahdia, Túnez.

La Hora de las Soluciones

Dos días más tarde (el 18 denoviembre), en la Zona Verde de la COP22, durante la llamada Hora de las Soluciones, ecoemprendedores de Marruecos, Francia y España demostraron cómo sus soluciones empresariales sostenibles contribuyen a implementar el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS).

Cyril Colin, co-fundador de Elum Energy, una startup francesa que se encuentra desarrollando el Energy OS (sistema operativo de la energía), ilustró a la perfección como la agilidad innata de los ecoemprendedores abre las puertas de la innovación sostenible (ODS 9). En concreto, Elum Energy aprovecha el potencial de la inteligencia energética para reducir dramáticamente el consumo de energía y las emisiones de CO2.

Por mi parte, argumenté que las PYMES tienden a cooperar (ODS 17) de forma natural con estructuras afines. Una filosofía enraizada en el corazón de la economía colaborativa, que crea empleo (ODS 8) y equilibra las riquezas (ODS 10). Ecoemprendedores por el Clima encarna esta actitud manteniéndose pequeña como organización, pero escalando el modelo e impacto gracias a una red global de organizadoras del clima, que dinamizan ecosistemas locales de economía verde.

En relación a la igualdad de género (ODS 5), Rachida Yacoubi, presidenta de Aribat Moubadara y Entrelles des Femmes Entrepreneures, dos asociaciones marroquíes que apoyan el emprendimiento responsable y femenino, expuso su visión sobre la eco-emprendendeduría como opción capaz de dotar a mujeres, especialmente en zonas rurales, de independencia económica y empoderamiento (ODS 10); así como de facilitar el acceso a la educación a niñas y niños (ODS).

Por último, exploramos el vínculo entre justicia social y justicia climática (ODS 16 y 13). Las PYMES son generadores esenciales de empleo por doquier y, sobre todo, en las comunidades más vulnerables, donde son responsables de hasta el 80% del empleo formal. Y es este empleo local, de calidad, de comercio justo y verde, el que vertebra sociedades empoderadas, democráticas, cohesionadas y pacíficas.

Ecoemprendedoras con soluciones al cambio climático y la desigualdad

Centrándonos en las comunidades más afectadas por el cambio climático, un amigo involucrado en las negociaciones, Rémi Parmentier, co-fundador de The Varda Group y reconocido experto en océanos, nos relató una conmovedora historia la última noche. Mientras trabajaba en una de las salas de conferencias, descubrió atónito a una niña de 14 años que hablaba con la fuerza de un adulto sobre la rápida desaparición del lago Chad, y las desastrosas consecuencias para su familia, comunidad, y los 68 millones de personas que viven en las proximidades: hambre, conflictos, migraciones, terrorismo … Éste es precisamente el propósito de los ecoemprendedores: aportar soluciones empresariales sostenibles y sólidas que frenen estas sequías devastadoras y estimulen la resiliencia de los pueblos vulnerables. Ecoemprendedoras como Karima de Green Essential, Diana de PandoraHub, Cyril de Elum Energy, o esta niña de 14 años, futura campeona del clima, son nuestra mayor esperanza y mejor futuro.

Una colaboración ganadora

Hablando de justicia social y climática, si las empresas quieren abanderar la causa, necesitamos una colaboración multiplicadora entre entidades de la sociedad civil y ecoemprendedores que redefina las reglas del juego. Un enfoque proactivo en el que las ONGs participen en los estadios iniciales de la cocreación empresarial. Porque es así que toda empresa será social, y la eco-innovación saldrá de sus fronteras. El cambio real se encuentra en la intersección entre empresas y ONGs, y es por ello que debemos restaurar la confianza mutua y trabajar en colaboración.

En esta misma línea, por la tarde, practicamos un debate abierto en el Ágora de la Zona Verde. En este mágico lugar, Cyril, Rachida y un servidor inspiramos desde nuestros proyectos y vivencias a los chavales, familias y profesionales que visitaban la COP22 en el día de la Independencia de Marruecos. Como broche de oro, ciudadanas anónimas lanzaron un mensaje de esperanza desde Marrakech a la Tierra, con un muchacho resumiendo como nadie el espíritu del movimiento: “Vive la Terre, vive la Nature”.

La contribución de los ecoemprendedores

La cumbre concluyó en positivo. Desde el shock inicial, hasta la determinación de sumar fuerzas y elevarnos por encima del momento, impulsados por la entrada en vigor del Acuerdo de París. Todas estamos de acuerdo. El camino hacia una economía sostenible, sin carbono y resiliente es ya irreversible. Imparable. La prueba salta a la vista: la energía limpia se ha convertido en la fuente más barata en muchas partes del mundo. Las inversiones en renovables duplican a las de combustibles fósiles. La energía solar comunitaria (¡energía colaborativa!) se expande sin cesar, al igual que los vehículos eléctricos y los tejados solares. Señales inequívocas que empujan a los mercados a recompensar al ganador, y fulminar al perdedor (combustibles fósiles).

Nuestro compromiso para con este empeño colectivo quedó grabado para la posteridad en la Proclamación de Acción de Marrakech por nuestro clima y el desarrollo sostenible; a la que contribuimos somo sigue:

“Nosotros, los Ecoemprendedores por el Clima, aportamos soluciones. Soluciones efectivas, audaces y empoderadoras al cambio climático y las desigualdades. Abogamos por una economía glocal, o economía de economías locales, donde culturas y tradiciones se respeten y preserven; mientras talento y conocimiento fluyen rompiendo fronteras artificiales y estereotipos en su trayecto. Abogamos por una economía colaborativa, a escala humana, centrada en las comunidades, erigida sobre un tejido de pequeñas empresas y organizaciones de la sociedad civil cooperando por el bien común. Abogamos por una economía inclusiva, donde la diversidad es la fuente de toda innovación, belleza y vida. Abogamos por una economía equitativa y democrática, donde los recursos, la riqueza y el poder se comparten, reparten y equilibran. Abogamos por una economía sin emisiones de carbono, que desarrolla y refuerza las capacidades de adaptación y resiliencia de las comunidades vulnerables. Una economía que conoce y respeta los límites bio-físicos del planeta, y valora la interdependencia entre todos los seres y ecosistemas. Nosotras, las Ecoemprendedoras por el Clima, apelamos a la Humanidad a unirse, a afrontar con valentía los retos, a transformarlos en oportunidades, y a avanzar colectivamente hacia un futuro mejor”.

Jesús Iglesias Saugar  es coordinador internacional de Ecoemprendedores por el Clima.