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Suegras sin fronteras

¡Mi Bradley va a hacerme abuela! Hijo mío, no podía haberme imaginado nada que me hiciera más ilusión. Y con esa novia que tiene, oyes, qué guapa que es.

Bradley Cooper e Irina Shayk en Wimbledon.
Bradley Cooper e Irina Shayk en Wimbledon. Cordon Press

Hola, soy la madre de Bradley Cooper y estoy loca de contento. ¡Qué alegría! De verdad, estoy que no me lo creo. ¡Mi Bradley va a hacerme abuela! Hijo mío, no podía haberme imaginado nada que me hiciera más ilusión. Y con esa novia que tiene, oyes, qué guapa que es. Pero es que las modelos rusas esas son todas unos pibones, como dicen ahora. Y, además, exnovia de Cristiano Ronaldo, el sueño de cualquier hombre, sobre todo del Barça, je je je,… bueno, da igual. Es un bombón; no hay más que verla en ese desfile que salen todas tremendas en liguero y ella, la más explosiva de todas, embarazada y todo, ay qué bien, lo que se lleva mi Bradley… ¿Peras pochas? No para él.

Bueno, déjenme, que necesito un poco de aire… se conoce que es el contento porque no puedo ni respirar. Dicen que mi nuera ha hecho historia, con mayúscula, por desfilar embarazada, y con unos encajes de esos medio tapando la barriga. Yo estoy contentísima, de verdad, estoy en las nubes, pero eso de que haya hecho historia ya me parece rizar el rizo, ¿no? Porque si hubiera descubierto la vacuna contra la malaria, o no sé... —yo creo que se está exagerando algo—. Mi hijo, sí que es una joya: me lleva con él a los Oscar y todo, por fin ha sentado la cabeza, con esta chiquita, que también vale un Potosí y yo me alegro muchísimo, pero ahora irá con ella, claro está. No, no lloro; será de alegría, y de lo loca de contento que estoy… Perdónenme, porque me parece que se me ha metido algo en el ojo, ay qué alegría, Bradley, hijo.