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BLOGS Por MIGUEL MORENATTI

Los rostros de los olvidados

Lee Jeffries refleja con su cámara el mayor problema de la humanidad, las personas sin hogar

Todos sabemos que están ahí, en cada esquina, en cada portal, pero esta sociedad camina demasiado rápido para escuchar sus lamentos, para dedicarles un aliento. Son los rostros curtidos por la soledad y el abandono. Los rostros de los olvidados.

Lee Jeffries (1971 Manchester) conoce bien esos rostros. Lleva ocho años escuchando a esas almas sin rumbo, a esos ángeles perdidos y reflejando con su cámara uno de los mayores problemas de Inglaterra y de la humanidad: las personas sin hogar. Los retratos de Jeffries no dejan indiferente a nadie. Cada mirada esconde el peso del desamparo, del dolor, de la miseria, del revés que te puede dar la vida y del que nadie está a salvo.

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El blanco y negro de sus fotos ahonda aún más en la profundidad de sus desgracias, resalta las arrugas del sufrimiento, del hambre. “El blanco, metafísicamente, representa la fe, esperanza, cielo, dios. El negro, la soledad y la desesperación”, me dice Jeffries.

La primera foto

La primera foto que Jeffries hizo a una persona sin hogar.
La primera foto que Jeffries hizo a una persona sin hogar.

Todo comenzó en 2008, cuando Jeffries estaba en Londres para correr un maratón. El día antes de la carrera Jeffries paseaba por la ciudad londinense cuando se cruzó con una chica sin hogar, acurrucada entre mantas. Lee montó el 70-200 mm en su 5D y se dispuso a hacerle una foto. “Ella me vio y empezó a gritar, llamando la atención de los transeúntes”, dice Jeffries. “Me podría haber marchado, pero me acerqué a disculparme”. Lee cruzó la calle y se sentó a su lado. Su joven rostro marcado por su adicción a las drogas tuvo un profundo efecto en él. "Ella 'me abrió los ojos', fue el catalizador y la razón para que me dedicara a ellos", me cuenta Jeffries recordando sus comienzos. “En la vida nos encontramos con personas en el camino, a través del amor, inconscientemente, tomamos trozos de ellos y para bien o para mal forman parte de quienes somos”, concluye.

La complejidad de un buen retrato consiste en inmortalizar la esencia del sujeto en una simbiosis entre el fotógrafo, la cámara y el retratado.

"Es un proceso de enamoramiento, tienes que ser aceptado en el mundo del sujeto que estás fotografiando, desde dentro hacia afuera y no afuera hacia adentro. Mis retratos tienen una dimensión social, pero son mucho más profundos sobre una base emocional y espiritual", comenta Jeffries.

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Él prefiere usar un objetivo 24 mm para sus retratos y como cámara Nikon D810 o Canon 5D. Pero Jeffries no es fotógrafo profesional, es contable. Dedica su tiempo libre a la fotografía y sus vacaciones en viajar hasta Miami, Los Ángeles, Londres, París o Las Vegas para escuchar y fotografiar a personas sin hogar.

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Los retratos de Jeffries no solo muestran rostros marcados por la dureza de la calle, también nos desnudan sus almas, almas que bien podríamos ver sin necesidad de sus fotos, bastaría con detenernos y mirarles a los ojos.

Sus redes sociales

Twitter: @Lee_Jeffries

Instagram: @Lee_Jeffries

Facebook: @Leejeffriesphotographer