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Música para elegidos

Una imagen del videojuego 'Minecraft'.
Una imagen del videojuego 'Minecraft'.
Los ‘rap players’ componen temas para los personajes y aventuras de los videojuegos. Son muy jóvenes e inventan sobre la marcha un oficio que siguen millones de niños.

HABLAR CON tres rap players en simultáneo, vía Skype, puede presentar ciertas dificultades para el no especialista: la primera es la pequeña brecha tecnológica que intentamos superar gracias a una amable moderadora de YouTube (otro elemento imprescindible) que se encarga de coordinarnos. La segunda es la casi insuperable distancia que separa la materia de la entrevista, el rap play, de mí, alguien que solo juega en la cama o con los pelos de su trenza y que considera a gran parte de los raperos como unos machirulos con ritmo.

Pero estamos aquí para aprender. Todos. ¿Qué es el rap play? Podríamos definirlo como un subgénero del hip-hop dedicado a los temas, personajes y aventuras desarrollados en los videojuegos. Minecraft, Resident Evil… hasta Super Mario Kart y Pokémon. Es, pues, música para elegidos, y sus seguidores, que son legión, han alzado, como en otra religión, sus propios altares con sus propios dioses.

Yo hablo con tres de ellos sin saber aún, por ejemplo, que mi hija de 10 años es megafán de uno, el canario Keyblade. Por la camarita puedo ver su habitación y su pequeña cama individual en la que descansa un osito de peluche. “Me lo regaló mi novia”, confiesa ruborizado el muy rapero.

El 'Rap Play' podría definirse como un subgénero del hip-hop dedicado a temas y personajes de videojuegos.

Los otros dos son Zarcort y Cyclo, almerienses, que tienen además una historia común: empezaron a entretenerse con videojuegos juntos. Mi primera pregunta, con reminiscencias del huevo y la gallina, es ¿qué fue primero, el rap o los videojuegos? “Los videojuegos”, responde tajante Zarcort. “Es que comenzamos a jugarlos desde los cinco años más o menos. El rap vino más tarde, como a los 13. Como me gustaban ambas cosas, las uní”. Zarcort tiene un canal de YouTube dedicado a este género desde hace cuatro años y cuenta con 5.564.827 suscriptores.

Todo es cosa de amateurs, cosa de fans. Aunque para Cyclo todo cambió hace dos años, cuando empezó a hacerse notar entre las productoras y las marcas de videojuegos, que le empezaron a contratar. “Yo nunca había cogido un avión, por ejemplo, y este trabajo me ha hecho viajar y vivir experiencias increíbles y conocer a muchísimas personas”. ¿De qué trabajo se siente más orgulloso? “Creo que de lo de Netflix, en Nueva York”, dice humildemente. Cyclo se refiere, nada menos, al tema que hizo para la serie The Get Down, creada por Baz Luhrmann y que narra los orígenes del hip-hop. De ese nivel hablamos. A Cyclo le detienen por la calle para pedirle fotos. A Zarcort los niños adictos a los videojuegos le esperan en la puerta de su casa. Todos coinciden en que su público mayoritario está entre los 10 y 15 años.  Y también en que, como apunta Keyblade, el fenómeno del rap play ha calado mucho más en España que en otros países.

Los rap players son como niños haciendo cosas de niños, pero cuando hablas con ellos te das cuenta de que son personas que están construyéndose a sí mismos como profesionales de un oficio que se inventan sobre la marcha. También son parte de un mercado que instrumentaliza todo. Pero en el mundo de los millennials desorientados y los ninis, ellos, por lo menos, saben cómo divertirse. Y viven de ello, que no es poco.