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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Obligados a dialogar

El voto de la oposición contra la LOMCE abre la vía al pacto educativo

El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, durante el pleno del Congreso que aprobó suspender el calendario de la LOMCE.
El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, durante el pleno del Congreso que aprobó suspender el calendario de la LOMCE. Ballesteros /EFE

El Congreso de los Diputados abrió ayer la vía que debe permitir el pacto educativo tanto tiempo esperado. Todos los partidos de la oposición se pusieron de acuerdo para votar una proposición socialista de artículo único que suspende el calendario de implantación de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) e insta al Gobierno a buscar un acuerdo político y social que permita una ley de amplio consenso. El PP ha perdido una oportunidad de demostrar la disposición al diálogo que proclama Mariano Rajoy al intentar vetar primero en la Mesa y oponerse después en el pleno a la tramitación de la ley. Sorprende esta resistencia que pone de manifiesto la fragilidad de la mayoría gubernamental y la dificultad que tiene para aceptar su nueva situación parlamentaria.

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El PP hubiera podido apoyar la proposición, como hizo con la otra iniciativa socialista relativa a la violencia de género, o al menos abstenerse, pues el texto solo le comprometía a lo que de todas formas tendrá que hacer: negociar una nueva ley. Pero decidió oponerse y con ello desairó también a Ciudadanos, su principal socio parlamentario. En el acuerdo entre este partido y el PP para la investidura de Rajoy figura frenar la ley educativa.

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No es casualidad que la LOMCE haya protagonizado la primera votación que pierde el PP frente a una oposición unida. La ley aprobada en 2013 es fruto del rodillo parlamentario que el partido de Rajoy aplicó en la pasada legislatura, dominada por una lógica fuertemente partidista y una ausencia de diálogo. Ahora acaba de comprobar hasta qué punto ha cambiado la situación, y aunque tiene a su favor la debilidad de una oposición muy fragmentada, la votación de ayer demuestra que tiene que cambiar de actitud.

El país necesita con urgencia una nueva ley de educación que concite el máximo consenso. Todos proclaman estar dispuestos al diálogo; ha llegado la hora de demostrarlo. Los partidos de la oposición se han puesto de acuerdo en lo más fácil: ahora tienen que demostrar que son capaces de alumbrar un tiempo nuevo en educación. No podemos permitirnos perder esta oportunidad de resolver una de las rémoras que lastran nuestra fortaleza como país. Hemos perdido demasiado tiempo. La última oferta de pacto lanzada por el ministro socialista Ángel Gabilondo fracasó y lo hemos pagado caro. El empecinamiento del PP en la vía de la unilateralidad solo nos ha conducido a que la nueva ley fuera rechazada por todos. La votación de ayer debe abrir el camino para alcanzar un pacto educativo estable y leal y para ello es preciso contar con todas las fuerzas políticas, pero también con las autonomías y toda la comunidad educativa.

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