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Desafíos hacia la Nueva Agenda Urbana desde América Latina

La región recibe Hábitat III con grandes deudas pendientes: es la más urbanizada del Sur Global, pues alrededor del 80% de la población vive en las ciudades, y la más desigual

Vista de Río de Janeiro, Brasil.
Vista de Río de Janeiro, Brasil.

En octubre de este año, Quito recibe la Conferencia Mundial sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, mejor conocida como Hábitat III. Una vez más los altos representantes de la mayoría de naciones del mundo se reunirán para identificar los desafíos de un mundo cada vez más urbano en un contexto de crisis económica, social y política mundial.

Hábitat III puede representar una gran oportunidad para avanzar hacia una transformación mundial que cada día se vuelve más importante y más urgente. O también puede ser una conferencia más, que quede en una foto protocolaria y una bonita declaración de intenciones, archivada en los repositorios digitales de las bibliotecas mundiales. Qué será Hábitat III y cómo contribuirá posteriormente a los desafíos mundiales depende en gran medida de la capacidad que tengamos los pueblos del mundo de hacer presentes nuestras voces diversas en un espacio tan importante, que no podemos dejárselo solo a los políticos tradicionales.

América Latina recibe Hábitat III con grandes deudas pendientes. En la actualidad somos la región más urbanizada del Sur Global: alrededor del 80% de nuestra población vive en las ciudades. Y por otra parte, aún somos la región más desigual del planeta, recientemente Oxfam y Cepal revelaron que si América Latina se mantiene en la tendencia que experimenta desde hace algún tiempo, en cuestión de solo seis años, el 1% más rico tendrá una riqueza mayor que la del 99% restante de la población de la región. En este territorio urbanizado y desigual, más de 104 millones de personas que residen en zonas urbanas viven en asentamientos informales.

En el proceso preparatorio hacia Hábitat III, se ha manifestado la necesidad de plantearnos un nuevo paradigma urbano que se basa en la construcción de ciudades para todos y todas. La Nueva Agenda Urbana hace un reconocimiento sobre los desafíos a nivel mundial respecto a los asentamientos informales, así como también se hace mención a la relevancia de construir ciudades para todos y todas desde el enfoque del derecho a la ciudad.

En este territorio urbanizado y desigual, más de 104 millones de personas que residen en zonas urbanas viven en asentamientos informales

Desde ese espíritu y con una mirada global situada en la realidad latinoamericana, podemos reconocer algunas claves para profundizar la Nueva Agenda Urbana, de manera que se la dote de los elementos necesarios para enfrentar los desafíos de las ciudades a nivel global en general y en América Latina en particular.

En primer lugar, el reconocimiento de la desigualdad como característica fundamental de las sociedades mundiales es un símbolo importante pero no es suficiente. Si el desafío es avanzar hacia un nuevo paradigma urbano, es necesario abordar las causas que dan lugar a este fenómeno que nos ha llevado a tener grandes territorios construidos de ciudades sin ciudadanos y ciudadanos sin ciudades. Para construir ciudades para todos y todas, estas deben ser más igualitarias y más democráticas, lo que pasa necesariamente por transformar sociedades de privilegios en sociedades de derechos, donde el bien común esté por sobre los intereses individuales.

En esa misma línea, se debe reforzar el compromiso con la superación de la injusticia de los asentamientos informales. Uno de cada cinco latinoamericanos y latinoamericanas habitantes de las ciudades vive en estas comunidades que experimentan la segregación y la exclusión social, y que representan la máxima expresión de la desigualdad en América Latina. La implementación de la Nueva Agenda Urbana debe establecer metas concretas y medibles, que los gobiernos de la región deben hacer suyas y permitan establecer como una prioridad que nuestra región estará libre de esta manifestación extrema de la desigualdad mundial.

Lograr esto requiere derribar los muros físicos, ideológicos, jurídicos y sociales que se han levantado en las ciudades para excluir a más de 104 millones de latinoamericanos y latinoamericanas que habitan en los asentamientos informales. Para reconocer que en estas comunidades se encuentran grandes lecciones para la construcción de ciudades para todos y todas.

Según estudios de Enrique Ortiz, más del 60% del hábitat latinoamericano es producido socialmente por la misma ciudadanía. Frente a la ausencia de los Estados y la exclusión de los mercados, millones de compatriotas reivindican con sus propias manos el derecho humano a la vivienda y al hábitat digno. Los pobladores y pobladoras de asentamientos informales, que construyen ciudad mediante la resistencia a la segregación, son un ejemplo para un nuevo paradigma de urbanización que pretende hacer de la ciudadanía el protagonista de las ciudades.

Construir ciudades desde la ciudadanía más excluida requiere de una reforma política que acerque a los gobiernos a aquellos sectores a los que el ajuste estructural, al que fueron sometidos los estados latinoamericanos, han dejado al margen de las políticas públicas. Conocer de cerca la problemática de quienes viven en condiciones de pobreza, comprometerse con la recolección de información desde el territorio, levantar las necesidades desde las comunidades, escuchar las propuestas de la ciudadanía, diseñar políticas públicas de forma participativa, establecer mecanismos de rendición de cuentas a la ciudadanía, son responsabilidades urgentes para la democratización y bien haría Hábitat III en establecer esos compromisos tan importantes.

Finalmente, la construcción de la Nueva Agenda Urbana debe significar un punto de unión de distintas generaciones. Para esto, es muy importante que Hábitat III sea un espacio abierto, sobre todo para que las juventudes puedan aportar activamente, involucrarse, comprometerse y hacer propios los desafíos que enfrenta nuestro planeta, de manera que dentro de veinte años, seamos los ahora jóvenes quienes en Hábitat IV podamos entregarles una nueva sociedad mundial a los jóvenes del futuro.

¿Por qué no alcanzamos ciudades para todxs?

Luis Bonilla es director operativo de TECHO Internacional.

A través de una serie de seis columnas, las organizaciones de la sociedad civil, integrantes de la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad en América Latina, CLACSO, Habitajes, Hábitat para la Humanidad, Instituto Pólis, la Coalición Internacional del Hábitat HIC y TECHO, buscarán responder según sus miradas y experiencias particulares, cuáles son los desafíos que enfrentan actualmente las ciudades en el marco del desarrollo de la Tercera Conferencia sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible de las Naciones Unidas, Hábitat III. Esta serie de columnas se enmarca en la iniciativa que el conjunto de organizaciones lanzó en 2015: No es una ciudad si no es para todxs.

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