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Francia recupera orgullo perdido gracias al Brexit

París asciende al quinto puesto de las economías mundiales tras relegar a Londres

El presidente francés, François Hollande.
El presidente francés, François Hollande. REUTERS

Los franceses son los europeos menos inquietos y más entusiastas con el Brexit, según un sondeo de Ifop. En consecuencia, su presidente, François Hollande, fue el primero en presionar a Inglaterra que deje “cuanto antes” la Unión Europea. Nadie sabe las ventajas e inconvenientes del divorcio, pero Francia alimenta a diario la lista de beneficios propios. Acaba de añadir uno inesperado: recupera la quinta posición mundial en el ranking de potencias económicas precisamente a costa de Inglaterra.

La noticia viene del venerado Financial Times, que ha dado así una alegría a los franceses y sobre todo a Hollande, vapuleado hace dos años cuando ocurrió lo contrario. La biblia de la City basa ese listado en el valor de los mercados bursátiles. La libra se ha depreciado un 20% en cuatro meses y, por tanto, el PIB y las empresas británicas valen menos.

En un momento en el que la marca Francia y la identidad de los franceses son cuestionados, el dato se suma a otros alentados desde la cúpula del Estado. París, máxima potencia militar continental, ha presentado un ambicioso plan para construir la Europa de la Defensa, el proyecto siempre boicoteado por Londres. Si se realiza, el peso de Francia en la UE ganará muchos enteros de los perdidos ante la potencia económica, Alemania.

París aspira también a recoger despojos que se avecinan en la City, incluido el traslado de bancos de terceros países al continente. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha lanzado una operación para convertir a París en “la primera plaza financiera europea”, mientras el Gobierno promete rebajas fiscales y hasta ayudas en colegios para las familias de banqueros que se trasladen de Londres a la capital francesa.

Hasta Nicolás Sarkozy, de campaña para reconquistar el Elíseo, ha vislumbrado otra ventaja. Quiere romper el acuerdo migratorio con Londres que él mismo firmó para acabar con el infierno de Calais.

Si la lista sigue aumentando, alguien sospechará que el populista y eurófobo Nigel Farage ha trabajado estos años para el servicio de espionaje francés.

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