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Europa gana, Internet sigue siendo libre

El nuevo reglamento de la UE sobre neutralidad en la Red beneficia a los usuarios y ayuda a la innovación y la democracia

Un usuario visita una página web.
Un usuario visita una página web.

La Unión Europea adoptó un Reglamento sobre la neutralidad de la Red y el roaming a finales del año pasado que es aplicable en los 28 Estados miembros de la UE. Es probable que los usuarios se alegraran por el acuerdo sobre el roaming. Ahora tienen motivos para alegrarte por la victoria de Internet.

El valor que Internet da a nuestra sociedad y a la economía radica de un principio clave: todos podemos comunicarnos con todos de la misma forma, sin discriminación. Internet convierte al mundo entero en una audiencia potencial y en potencial de mercado. Este principio se conoce como la "neutralidad de la Red".

Esta premisa plantea una pregunta importante: ¿por qué alguien querría cambiar esto, poniendo en peligro el valor democrático, social y económico de Internet?

Hasta hace poco, las compañías telefónicas obtenían grandes beneficios gracias a las tarifas de las  llamadas –el precio que las empresas exigían por recibir llamadas desde otras redes–, especialmente en el sector de la telefonía móvil, basándose en el principio “quién envía paga”. Si alguien quería llamarte, pero había contratado una compañía de telefonía móvil diferente de la tuya, tu compañía exigía una suma elevada para que pudieses recibir la llamada. Este tipo de tarifas son inmunes a las presiones de la competencia, ya que los usuarios no cambian de operador móvil según lo caro que es llamarles, sino por el coste de hacer llamadas. La Comisión Europea estimó que, gracias a su intervención reguladora, las empresas y hogares europeos se ahorraron dos billones de euros por tarifas indebidas. Pero las compañías buscan trasladar a la desesperada este modelo en Internet.

En Internet, el principio "quién envía paga" significa que las páginas web tienen que pagar para llegar al usuario, lo que se añadiría a lo que el usuario ya abona por acceder a Internet.

El valor que Internet radica de un principio clave: todos podemos comunicarnos con todos de la misma forma, sin discriminación

Al igual que en el campo de la telefonía móvil, la competencia en el mercado no soluciona el problema. Si lanzas un una nueva aplicación móvil y no puedes permitirte el lujo de pagar por tener acceso a los clientes de Telefónica, por ejemplo, tu capacidad de proporcionar un servicio se ve limitada por las decisiones realizadas por los clientes. Ellos eligieron Telefónica. Los clientes no te conocen. La decisión sobre qué red usar (ya sea la de Telefónica u otra red) es completamente irrelevante.

El Reglamento de la UE trata de evitar que este modelo costoso y anticompetitivo impere en Internet. Esto significa que los proveedores de acceso a Internet no pueden gestionar el tráfico en sus redes para favorecer ciertos servicios ( "gestión razonable del tráfico"); priorizar ciertos servicios por una supuesta congestión en sus redes ( "gestión excepcional del tráfico por congestión"); ofrecer un acceso privilegiado a "servicios especializados" al mismo tiempo que servicios de acceso a Internet para eludir las reglas que garantizan la neutralidad de la Red, o dar acceso a algunos servicios de forma gratuita, injusta y anticompetitiva a la vez que cobran una tarifa a los clientes para descargar otros servicios (zero rating).

El Reglamento de la UE es en general muy bueno. No obstante, deja a las autoridades reguladoras la elaboración de una interpretación de la legislación que preservase un Internet libre y abierto. Las autoridades reguladoras de la UE han publicado esta semana unas directrices que pretenden armonizar la aplicación y el cumplimiento de las normas de la UE sobre la neutralidad de la Red. Las directrices presentan una interpretación aguda, diligente y consensuada de la legislación. Si se aplica correctamente, el marco legal de la Unión Europea protegerá a las empresas y a los ciudadanos de prácticas indebidas y anticompetitivas que podrían tener consecuencias económicas y sociales desastrosas.

El punto más flojo versa sobre el llamado zero rating. Aunque se trata de una práctica anticompetitiva, no se prohíbe de manera clara. Las autoridades competentes tendrán que evaluar cada oferta a tipo cero" y tomar decisiones acerca de su legalidad una por una. Teniendo en cuenta las tácticas utilizadas por los operadores de telecomunicaciones, estas decisiones serán a menudo recurridas ante los tribunales, incluso en casos en los que el resultado es previsible. Esto significa que las start-ups tendrán miedo a quedarse fuera del mercado porque ofertas a tipo cero seguirán existiendo durante los meses y años que tarden las autoridades en tomar una decisión final.

Las grandes empresas de telecomunicaciones ya están presionando para que estas nuevas reglas se cambien, argumentando que este marco legal evitará el lanzamiento de la quinta generación de redes de comunicaciones móviles (5G). Por el momento, sin embargo, los usuarios han ganado; la innovación ha ganado; la democracia ha ganado.

 Joe McNamee es director de European Digital Rights.

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