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Confesiones agridulces de Amy Schumer

La actriz publica sus memorias con anécdotas cómicas, pero también llena de capítulos oscuros de su vida

La actriz Amy Schumer, el pasado enero en los Globos de Oro. Ampliar foto
La actriz Amy Schumer, el pasado enero en los Globos de Oro.

Si en algo ha basado Amy Schumer su éxito ha sido en su honestidad abrumadora a la par que brutal. También en su falta de vergüenza. Y en un feminismo guerrero tanto en los escenarios como en su show de televisión en los que habla, sin tapujos, de su vida sexual y de su cuerpo. Con la cinta Y de repente tú ha llevado su incredulidad sobre el amor eterno y el matrimonio, de lo que culpa a la separación de sus padres y sus siguientes divorcios. Y a sus 35 años, siguiendo la estela de Lena Dunham, para dominar todos los medios Schumer ha decidido llevar la historia de su vida y sus confesiones a unas memorias tituladas The Girl With The Lower Back Tattoo en un guiño a la heroína literaria feminista de la saga Millennium, Lisbeth Salander.

Thanks @barnesandnoble for having me and letting me be an asshole #thegirlwiththelowerbacktattoo

Una foto publicada por @amyschumer el

El libro, publicado esta semana en EE UU, es todo lo que se esperaba y más de la cómica. Después de destaparse en los escenarios, no iba a esconderse detrás de las páginas. Pero la sorpresa ha sido que las memorias desvelan más momentos duros y tristes en la vida de Amy Schumer que cómicos y ligeros. El tono general es “agridulce”, dice Time.

Como si fuera una continuación de sus monólogos, en las memorias Amy Schumer profundiza en los temas que tantas veces ha tratado, como la complicada relación con sus padres y entre ellos. Habla de las infidelidades de ambos y señala la que fue más dolorosa para ella: cuando su madre dejó a su padre porque se había enamorado del mejor amigo de este y se lo dijo primero a ella. “Yo era una niña, recién estrenada en mi adolescencia, y me estaba tratando como una psiquiatra experimentada”, escribe la cómica.

También se extiende en la enfermedad de su padre, diagnosticado de esclerosis múltiple hace años; y de la irresponsabilidad de su madre, que siendo adolescentes les llevó a ella y su hermana pequeña, ahora su mánager y asistente, a hacerse un tatuaje que a Amy se le infectó.

De ahí pasa a otro de sus temas principales, el sexo. Enumera el total de sus amantes en una lista irónica hacia los medios titulada “Cosas que no sabes sobre mí”. Entre los 44 puntos, revela: “Hasta la fecha, me he acostado con 28 personas. No puedo recordar todos sus nombres, pero recuerdo los motes que les di (Tercera bola, pit bull, tío, primo Steve)”.

Una foto publicada por @amyschumer el

Sí se acuerda de los dos hombres que abusaron de ella. Su novio en el instituto con el que perdió la virginidad de manera no consentida una noche en la que después de haber bebido se lo encontró encima de su cuerpo. “Sin preguntarme primero, sin besarme, sin mirarme a los ojos, o siquiera confirmar si estaba despierta”, escribe. Le perdonó. “Tenía 17 años y quería gustarle a mi novio”.

Amy Schumer y su novio, Ben Hanisch, el pasado mes de enero en Nueva York. ampliar foto
Amy Schumer y su novio, Ben Hanisch, el pasado mes de enero en Nueva York.

Años después, se metió en una relación violenta con un hombre llamado Dan, por él se mudó a la Costa Oeste y relata la pesadilla que vivió en uno de los capítulos más oscuros del libro. “Cada vez empeoraba más, empecé a irme del apartamento cuando podía, me iba al Starbucks, me encerraba en el baño y lloraba”, cuenta. “En algún momento de la relación empecé a confundir su ira y agresividad por pasión y amor”. Hasta que la historia se volvió violenta de verdad: “Él cogió un gran cuchillo de carnicero de un cajón. Y ahí fue cuando tuve claro que iba a matarme”. Pero escapó a tiempo. Por último, Schumer habla de su novio actual, Ben Hanisch, con quien ha encontrado una estabilidad emocional en la que no cree y a quien, confiesa, conoció a través de una aplicación de citas.

Ya en el primer capítulo la actriz escribe que su biografía no “tiene información de autoayuda o consejos para ti”, sino que simplemente se dirige al lector. “Puede pasarle a cualquiera. No estás solo si te pasa a ti, y no estás exento si aún no te ha pasado”.

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