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Lujo y burbujas en Ibiza

30 horas de una exclusiva experiencia en la isla balear de la mano de Dom Pérignon

Las vistas desde la casa Sa Calma, en Es Cubells (Ibiza).
Las vistas desde la casa Sa Calma, en Es Cubells (Ibiza).

La primera botella de champagne se descorcha a miles de metros de altura, a bordo de un jet privado camino a Ibiza. Antes de llegar al destino, se abrirá el segundo Dom Pérignon. Este tipo de cosas pasan cuando uno de los mejores champagnes del mundo se une con la agencia de servicios más exclusiva de las Baleares, Deliciously Sorted, para diseñar una experiencia de lujo. Eso sí, el esplendor en su máxima expresión tiene un precio de altura: 30 horas en la isla a partir de 100.000 euros, para un mínimo de ocho personas. Cifra que recuerda la frase que Richard Gere le dice al dependiente de la tienda cuando acompaña a Julia Roberts de compras en Pretty Woman: “Vamos a gastar una cantidad indecente de dinero”. ¿Cómo es vivir algo más de un día como lo haría la mismísima Paris Hilton? El jet inicia el descenso.

El yate 'Li-Jor', en las aguas del Mediterráneo.
El yate 'Li-Jor', en las aguas del Mediterráneo.

En villa Sa Calma, en Es Cubells, reciben con una refrescante y burbujeante copa. Es parte de The Ultimate Experience, como ha llamado a la escapada la marca del espumoso que forma parte del emporio LVMH. Para disfrutar de la casa y su infinity pool en la que se ha hospedado Paul McCartney, y que se alquila a razón de 120.000 euros a la semana, ya habrá tiempo por la tarde. En el Mediterráneo espera Li-Jor, una embarcación de 27 metros de eslora que navegará rumbo a una isla privada.

“La idea de nuestro catálogo de experiencias [en el futuro, vienen más] es vincular Dom Pérignon a la gastronomía en un país donde no es habitual comer con esta bebida”, analiza en la cubierta Riccardo Maria Ferrari, senior brand manager senior brand manager Dom Pérignon, Krug, Ruinart, Estates&Wines. El desembarco es en Tagomago, un íntimo islote en el extremo nororiental de Ibiza, que hoy gestiona Matthias Khun (novio de Norma Duval) y que alberga una sola casa. En esta mansión, inaccesible para paparazis y curiosos y refugio de quien esté dispuesto a gastar unos 200.000 o 250.000 euros (según temporada) semanales, le pidió matrimonio recientemente el futbolista Gareth Bale a la madre de sus hijos.

A la hora de comer llega la plenitud. En realidad, la Segunda Plenitud. Si las botellas de Dom Pérignon salen al mercado con un mínimo de siete años de envejecimiento (y no todos los años lo hacen si la uva no tiene la calidad deseada), solo un 3% de ellas siguen durmiendo hasta alcanzar los 16 años de maduración sobre lías. Es el jugo de estas el que marida una comida que es mejor no desvelar para que quien invierta en esta escapada a la Ibiza más lujosa y exclusiva tenga alguna sorpresa.

Dom Pérignon Vintage, de 2006.
Dom Pérignon Vintage, de 2006.

Poco podía imaginarse el monje Pierre Perignon, quien inventó esta bebida en el siglo XVII, que su particular pócima también se convertiría en protagonista de la cena-espectáculo en el restaurante LÍO de Ibiza, y que su apellido estaría impreso en botellas con etiquetas fluorescentes de Dom Pérignon Luminous, bebida que acompaña en el reservado de Pachá como fin de fiesta.

Educado el paladar con las horas previas, la versión rosé de Dom Pérignon —la única bodega de la región de Champagne que tiene acceso a los 17 pagos considerados Grand Cru— servirá para brindar por el último ágape, preparado por el cocinero que, entre otros, ha alimentado a Jade Jagger, una de las hijas del mítico rolling. También pone el punto y final al viaje, disponible para quien lo desee durante todo el verano (septiembre incluido), antes de despegar, de nuevo en jet privado, y abandonar el paraíso balear. Parafraseando a Madonna, “cause we are living in a material world, and I am a material girl”.

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