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COLUMNA

Subjetivamente

Recomendable: los estrenos veraniegos. Prescindible: el pan con alioli. Imprescindible: Lucia Berlin

La escritora Lucía Berlin en 1962.
La escritora Lucía Berlin en 1962.

Recomendable. Estrenos veraniegos.

En los tiempos lejanos en los que no se cazaban Pokémons, el verano era el momento reservado para las castañas que no se sabía cuándo estrenar. Ahora —¿Será la crisis? ¿Será por buscar un momento menos saturado? ¿Por el aire acondicionado de los cines?—, el verano siempre trae algún título con voluntad de taquillazo, como el nuevo Bourne, Jason Bourne. La pareja ganadora Matt Damon y el director Paul Greengrass vuelven con más acción y más ritmo tras el (decepcionante) intermedio protagonizado por Jeremy Renner y dirigido por Tony Gilroy.

Prescindible. El pan con alioli

O imprescindible, porque parece que seamos incapaces de resistirnos a no ponernos ciegos de aceitunas y pan con alioli mientras llegan la paella, la ensalada o la fideuá. Todos los buenos propósitos desaparecen frente a una ración de pan con alioli. Es la revancha de los camareros frente a los veraneantes: toma Moreno, pan con alioli. Y verás lo que tardas en ponerte como ese flotador.

Y para terminar, ya, de perdidos al río, el mundo del postre viejuno remata la faena: un crocanti o una tarta al whisky. Y luego las hierbas… ¡SOS!

Imprescindible. Lucia Berlin

Si ya la han leído, saben de lo que hablo. Si no, ¿se acuerdan de la última vez que dosificaron un libro, cortando la lectura para que durara más? Manual para mujeres de la limpieza son 43 cuentos de Lucia Berlin, una escritora norteamericana redescubierta en 2015, y que quisiéramos que fueran más de mil.

Capaz de arrancarnos carcajadas con una sola línea, a la siguiente nos traspasa el corazón. Sus frases son certeras, dolorosas o divertidas. Exactas. Nos transporta de una infancia entre mineros a una juventud dorada con la alta sociedad. De una vida entre músicos a un alcoholismo feroz, que sabe y que huele. Y de estrella invitada, el Aga Khan.

Los que la hemos leído, amamos a Lucia Berlin. Qué pena que ya no esté para decírselo.