No hay nada más moderno que la artesanía de siempre
Barcelona Designers Collective presenta en La Roca Village el trabajo de diseñadores emergentes. ICON selecciona cinco proyectos que reivindican la capacidad creativa de la artesanía tradicional
Hay quien afirma que hoy la verdadera innovación no reside en montar una start-up digital para vender apps, sino en recuperar antiguas técnicas de cerámica, estampar tejidos o trenzar mimbre. Parece una paradoja, pero en tiempos virtuales no hay nada tan revolucionario como reivindicar la artesanía. Nos desplazamos para comprobarlo a la tienda efímera que, bajo el nombre de Barcelona Designers Collective, reúne en La Roca Village (Barcelona) hasta el próximo 16 de agosto una selección de piezas firmadas por las nuevas promesas del diseño catalán. Entre moda vanguardista, interiorismo de lujo y obras gráficas, un puñado de diseñadores reclama atención para técnicas de siempre que, con imaginación y trabajo duro, pueden parecer completamente nuevas. Hemos seleccionado cinco proyectos que ilustran esta tendencia, y cuyas piezas pueden adquirirse en esta boutique pop up por tiempo limitado:
Bussoga: todo por el azulejo
“¡Hay que reivindicar nuestra identidad!”, exclaman los fundadores de este taller de cerámica innovadora. “Nuestro país es conocido internacionalmente por su cerámica y por sus azulejos. Al empezar este proyecto pensábamos que en el mercado había una gran variedad de azulejos, pero que faltaban piezas con humor, o con simbología actualizada, porque todo eran geometrías o símbolos florales. Vimos que podíamos aportar algo al mercado y empezamos”, explican. Hoy sus azulejos con calaveras, batidoras o sardinas son un clásico moderno que desde Bussoga proponen combinar entre sí para crear diseños personalizados e infinitos. ¿Cuáles son sus retos de futuro? “Estamos buscando la forma de crecer sin perder calidad”.
Ona Boix: estampados del futuro
Esta diseñadora no ve contradicción alguna en combinar la pintura artesanal de tejidos y la estampación digital, especialmente porque sus fulares y pañuelos no son tecnológicos sin más. “Incorporé la tecnología en mi trabajo en el momento en que mis diseños lo requerían”, explica. “Las formas, los colores y los matices se volvieron demasiado complejos. Era imposible, además de escasamente ecológico, alcanzar ese grado de detalle empleando sólo métodos manuales”. En Barcelona Designers Collective presenta una selección de diez fulares de seda unisex producidos en edición limitada (sólo hay tres piezas de cada diseño). “La tecnología me permite obtener un resultado óptimo”, apunta. “En este sentido, la uso desde un punto de vista artesanal. Siempre me ha preocupado la calidad del producto, por eso escojo para mis colecciones tejidos naturales como la seda y la lana”.
Casa Atlántica: redescubrir lo de siempre
Preguntamos a los integrantes de Casa Atlántica si, con tanto culto al diseño, nos hemos olvidado de la artesanía de toda la vida. “Hay un regreso a los productos hechos a mano, a la proximidad y a los talleres pequeños”, responden. “Hoy el diseñador se hace artesano por necesidad. Nosotros sacamos partido del conocimiento que nos brinda la artesanía para aplicarlo en nuestros productos”. Lo más interesante de su trabajo es que no oculta su origen tradición: sus mayores éxitos son botellas y lámparas trenzadas. “Todo comenzó a raíz de una botella trenzada que encontramos en un mercadillo de Oporto”, relatan. “A partir de ahí comenzamos a investigar técnicas de trenzado de mimbre y hemos creado una serie de patrones para aplicar en nuestras botellas y lámparas”. Las han llamado Clementinas y ya se han convertido en su diseño estrella.
Ingrid Pou: complementos sin prisas
La diseñadora de moda y complementos Ingrid Pou se ha curtido, como muchos otros profesionales, trabajando con estrellas del diseño independiente barcelonés. “Gracias a ellos he aprendido a entrar en diferentes imaginarios y compartir conocimientos, sugerir temas nuevos y motivar proyectos desde un punto de vista diferente”, reflexiona. Su propuesta para Barcelona Designers Collective es una colección de bolsos con el formato establecido ISO/DIN (es decir, el mismo formato que hace que una hoja de papel sea A4 o A2). “Tienen la misma proporción entre su lado mayor y menor, por lo que son almacenables unos dentro de otros”. Los materiales, asegura, han sido trabajados con criterio artesanal. “Ser artesano hoy implica respetar los tiempos necesarios de creación y ejecución”. El resultado, bolsos minimalistas aptos para hombres y mujeres, respiran filosofía unisex. ¿Es algo deliberado? “Cuando diseño no pienso en lo unisex, porque todo es unisex y todos somos libres de ponernos aquello que nos apetezca”.
Romina Gris: alfarería digital
Esta diseñadora crea piezas de decoración a partir de arcilla. “Es un material popular y accesible, porque era lo que cada pueblo tenía a mano para producir los objetos que necesitaba en su día a día”, afirma. “También me interesan sus propiedades: por ejemplo, la arcilla mantiene los líquidos frescos, y por eso diseñé las botellas Dazzle y Velvet, que vienen a ser una especie de botijos”. Sin embargo, que nadie espere una recuperación sin más de la estética folk: los jarrones y botellas de Gris están decorados con motivos muy contemporáneos. En su colección Cad, por ejemplo, aplica tramas de Autocad y, en sus piezas Pollock, su propia versión de la técnica de drip painting creada por el artista estadounidense. En las piezas que presenta en La Roca Village, hay otra influencia: el grupo Memphis, la estética lúdica y colorista que popularizaron en los ochenta diseñadores como Sottsass, Mariscal o Mendini. “Memphis siempre me ha gustado mucho”, explica. “Al principio no fui consciente de ello, me limitaba a hacer piezas inspiradas en edificios posmodernos, pero al final sí hay algo que recuerda a ello, y me gusta mucho”.
Barcelona Designers Collective es una tienda efímera comisariada por la plataforma FAD, un proyecto de apoyo al diseño independiente de Barcelona, y estará abierta al público en La Roca Village hasta el 16 de agosto.
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