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ANÁLISIS

La convulsa matemática europea

La divulgación de las matemáticas y el futuro de las revistas científicas, a debate en el Séptimo Congreso Europeo de Matemática, que se desarrolla en Berlín

Sara Zahedi recibe el premio de la Sociedad Europea de Matemáticas (EMS) de manos de Pavel Exner, presidente de esta organización.
Sara Zahedi recibe el premio de la Sociedad Europea de Matemáticas (EMS) de manos de Pavel Exner, presidente de esta organización.

Ayer dio comienzo el Séptimo Congreso Europeo de Matemática (7ECM) en Berlín. Hasta el próximo viernes, más de un millar de matemáticos se reúnen en la capital alemana en torno a conferencias científicas, mesas redondas y actividades sociales. Estos macrofestivales son una peculiaridad de las matemáticas; en el resto de ciencias naturales no suelen celebrarse congresos colectivos de toda la disciplina. Frente a los encuentros especializados de cada área de investigación, el 7ECM muestra los últimos avances de la matemática europea; reconoce el trabajo de los investigadores destacados (ayer se concedieron los premios de la Sociedad Europea de Matemáticas, EMS); y también es una magnífica oportunidad para debatir sobre los problemas que preocupan a la comunidad, y que hemos de enfrentar como colectivo.

Entre ellos, está el futuro de las publicaciones científicas: ¿es posible abrazar de una vez por todas el acceso abierto para difundir los resultados científicos europeos, o seguiremos dependiendo de las grandes casas editoriales? Otro tema que ha ido cobrando interés es la divulgación y la comunicación de las matemáticas al público general. Parece que los matemáticos europeos son, por fin, conscientes de que la sociedad debe conocer lo que hacemos, por muy abstracto que sea, para valorarlo y contribuir a su financiación. Además tenemos una responsabilidad de contribuir a una sociedad más científica capaz de tomar decisiones con criterios objetivos.

Está en debate el futuro de las publicaciones científicas: ¿es posible abrazar el acceso abierto o seguiremos dependiendo de las grandes casas editoriales?

En estos días también se debatirá el papel de la disciplina en el ámbito europeo, su importancia como dinamizador de la tecnología y la economía, ya que, según recientes informes en Reino Unido, Holanda, Australia y Francia han puesto de manifiesto, las matemáticas pueden ser un elemento clave para revitalizar la economía europea. Asimismo, habrá espacio para reflexionar sobre el papel de la mujer en la investigación, y el techo de cristal que no se consigue romper. Ayer, Christian Thomsen, presidente de la Universidad Técnica de Berlín (TUB), la institución encargada de acoger el evento, destacaba la alta presencia de mujeres en el congreso (279, sobre un total de 1073), pero se lamentaba de que aún no fuesen la mitad. “Es algo en lo que tenemos que seguir trabajando”, señalaba. De entre los diez premios EMS, solo uno ha sido otorgada a una mujer, la iraní Sara Zahedi (Real Instituto de Tecnología de Estocolmo, Suecia).

Además, todas las tensiones socio-políticas también tienen su impacto, como siempre ha sucedido, en la comunidad científica. Así, la Guerra Fría produjo serias dificultades para la colaboración con los matemáticos rusos y tras la Segunda Guerra Mundial se tardó unos pocos años en volver a incorporar a Alemania en la Unión Matemática Internacional (IMU). En este caso, el 7ECM podría ser el último congreso europeo con presencia inglesa, aunque no lo creo. Ayer, durante la ceremonia inaugural, Pavel Exner, director de la Sociedad Matemática Europea (EMS) recordaba su apoyo los británicos ante la posibilidad del BREXIT, y extendía sus palabras de amparo también a los matemáticos turcos, después del último fin de semana fatídico.

Recientes informes han puesto de manifiesto que las matemáticas pueden ser un elemento clave para revitalizar la economía europea

La EMS es la organización que está detrás del 7ECM. Es una unión de sociedades, que intenta aunar los intereses de todos los matemáticos europeos, coordinándose con los esfuerzos nacionales. Desde la fundación de la sociedad, el 28 de octubre 1990, la convivencia no ha sido fácil (nada resulta sencillo en esta Europa tan diversa). En la primera reunión, en Mandralin, un área boscosa a 20 kilómetros de Varsovia, los representantes de 28 sociedades europeas tuvieron su primer choque, a pesar del ambiente positivo general: la Sociedad Matemática Francesa temía que la EMS pudiera hacer competencia a las sociedades nacionales. También hubo un amplio debate sobre la pertinencia o no de que la EMS publicara revistas de investigación propias. Este tema, junto con el consecuente de si se debía o no contar con una editorial, persistió por varios años, y ahora es un hecho.

Los congresos europeos de matemáticas también han sido fuente de crisis. Durante el primero, que se celebró en 1992 en París, hubo un gran conflicto dentro de la organización, que por poco acaba con el encuentro. Aparentemente, su promotor, el matemático francés Max Karoubi, no contaba con el apoyo de la Sociedad Matemática Francesa (una discusión sobre si se limitaba o no el número de participantes, pudo ser la causa de este desencuentro). Karoubi fue cesado como presidente del comité organizador, aunque debido a sus esfuerzos, se le mantuvo en la organización y se le denominó “fundador”. Finalmente se celebró el congreso en la Sorbona, con un enorme éxito. Esperemos que este congreso se desarrolle con igual acierto. Pese a los acalorados debates que puedan tener lugar durante estos días, al final, a todos nos unen las matemáticas.

Manuel de León es investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y miembro del ICMAT.