Embarazo

Faja sí, faja no para después del parto

No hay consenso, algunos especialistas consideran que sí hay que ponérsela y otros, en cambio, recuerdan que hacerlo es contraproducente

Sara Carbonero posando en el COAM.
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Pasa casi siempre. La famosa de turno, después de una boda idílica con su luna de miel, anuncia embarazo que es seguido paso a paso por sus seguidores en las redes sociales. Llega el esperado día del parto y la famosa sale sonriente en la clínica de turno y, ¡oh sorpresa! Plana y sin barriga. Es más, en muchos casos unos días después, cuelgan su foto en Instagram en traje de baño sin un gramo de grasa. Sara Carbonero acaba de reconocer públicamente que necesita usar faja todavía. ¿Es acaso el uso de la faja lo que hace que una mujer recupere cuanto antes la barriga? No necesariamente. Hay muchos factores que lo explican y no siempre se dan en todas las mujeres. Y, en el caso del uso de la faja los profesionales ni siquiera se ponen de acuerdo sobre si su uso es conveniente o no.

Sin embargo, no todas las mujeres famosas salen con esas barrigas planas. Las imágenes de Kate Middelton saliendo del hospital en los dos casos que dio a luz con una gran barriga dieron la vuelta al mundo y fueron aplaudidas por muchas mujeres como síntoma de que eso es lo real. Y lo cierto es que reales son ambas cosas, en famosas y en anónimas. Como reales son los cuerpos delgados o los de constitución más fuerte. No hay normas ni reglas, cada mujer es como es y se recuperará del parto en función de su cuerpo, estilo de vida y, si acaso, por el uso de trucos como la faja.

De la recuperación después del parto hay una preocupación, digamos, estrella: cómo se quedará la barriga. Los músculos abdominales sufren una importante distensión, especialmente a partir de octavo mes y más a partir del segundo embarazo. Que todo vuelva a su sitio depende de muchísimos factores, no solo de uno. “Cómo tenga la musculatura la mujer antes de quedarse embarazada importa ya que no es lo mismo trabajar unos abdominales acostumbrados al ejercicio que unos que no lo están, los músculos tienen muchísima memoria y unos rectos fuertes es más difícil que se rompan y si lo hacen es más fácil recuperarlos que unos que no están acostumbrados al ejercicio”, explica Celia Llada, fisioterapeuta y entrenadora personal.

La nutrición es otro factor fundamental que hay que tener muy presente durante la gestación. “Comer de manera saludable, con sentido común y olvidándose de esa desafortunada frase de que hay que comer para dos, hace que cojamos el peso normal, no un sobrepeso que hará que todo sea mucho más difícil de recuperar –explica la nutricionista en línea Ana Bergua de Tu web de nutrición. “La dieta mediterránea es la más completa y para una mujer embarazada también ya que es rica en fibra y grasas saludables, es la alimentación más equilibrada porque incluye todos los nutrientes: cereales, pescado, frutas y verduras y aceite de oliva”.

Faja sí o faja no, he ahí la cuestión

¿Debemos utilizar una faja inmediatamente después del parto para corregir esa distensión abdominal? Hay disparidad de criterios. Por un lado están los de vieja escuela partidarios de su uso como se ha hecho toda la vida y así lo recuerdan las madres y las abuelas y los que desaconsejan totalmente su uso precisamente porque provoca el efecto contrario.

El doctor Chris Oyola, director médico de la Clínica Bruselas, se muestra totalmente partidario de su uso ya que, “como hay un proceso inflamatorio conviene aplicar una fuerte comprensión, de hecho, nosotros en las cirugías estéticas que hacemos y que no tienen que ver con partos siempre usamos fajas para la recuperación”.

En la misma línea de argumentación, a favor, se encuentra Maribel Yébenes del Instituto de Belleza y Medicina Estética Maribel Yébenes  que explica detalladamente cómo utilizar estas fajas en un tutorial de YouTube. “En mi caso estoy totalmente a favor de su uso tanto por mi experiencia personal como profesional”, explica. Yébenes tuvo dos hijos en 11 meses así que para ella ponerse la faja justo después de parir, a las pocas horas, fue una prioridad. “Las llevé 24 horas durante los dos primeros meses y los resultados son espectaculares ya que ves como semana a semana tu cadera y tu abdomen va volviendo a su sitio y ya cuando el médico me lo recomendó comencé a hacer abdominales y ejercicios específicos para recuperar el tono abdominal”

Sin embargo, no todos los profesionales parecer estar a favor de su uso. “No lo aconsejo, no aportan nada a la recuperación en cuanto a disminución de volumen de la pared abdominal y al aumento del tono muscular”, sostiene la doctora Dolores Ojeda del gabinete médico Velázquez. La especialista tan solo se muestra partidaria del uso de la faja “en aquellas mujeres que hayan aumentado de peso más de lo recomendable o hayan sufrido una gran distensión de pared abdominal por gestaciones gemelares o fetos macrosómicos” “En esos casos –explica-se pueden beneficiar, desde el punto de vista de confort, de la utilización de una faja tubular con cierre de velcro, pero por una cuestión de comodidad, no porque esa faja vaya a hacer ningún milagro”, concluye.

La matrona Sara Cañamero, directora del centro de atención a la mujer Maternatal, tampoco se muestra demasiado partidaria de su uso. La profesional sanitaria considera que, para empezar, “primero debemos dejar pasar unos días y valorar a la mujer de manera individualizada porque el tipo de parto que ha tenido importa mucho y no es lo mismo un parto vaginal que uno por cesárea” Cañamero, cuyo centro es uno de los más especializados en el tratamiento del suelo pélvico de Madrid, considera fundamental para decidir el uso de la faja o no “valorar cómo está el suelo pélvico y la pared abdominal y si está deteriorado se inicia una rehabilitación de ambos mediante ejercicios específicos”, cuenta.

La explicación médica de no estar a favor del uso de la faja para Cañamero es muy simple: “Impide que la musculatura abdominal haga su trabajo empeorando el proceso y provocando cosas peores como la incontinencia, los prolapsos o las hemorroides, tan solo la recomendaría en casos de gran distensión en los rectos abdominales, por ejemplo, de más de 5 centímetros.”, concluye.

Disparidad de criterios en los profesionales médicos y consenso en la mayoría de las mujeres después de dar a luz: querer recuperar su barriga lo mejor y antes posible.

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