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Ocho cosas sobre el barrio de Chueca que seguro que desconocías

Edificios encantados, tablaos míticos, parkings inspirados en obras de literatura... El barrio del centro de Madrid que ahora vive el Orgullo es mucho más que una zona 'gay friendly', esconde secretos que nunca imaginarías...

Cuando nos hablan de Chueca, todos pensamos en discotecas, tiendas, terrazas... Un icono turístico gay (algo cliché) que ahora, en pleno Orgullo Gay de Madrid, se convierte en un hervidero de turistas y gente con ganas de reivindicar y, sobre todo, de pasárselo bien. ¿Pero seguro que lo sabemos todo sobre Chueca?

En primer lugar , aunque todos lo llamemos así, habría que matizar que Chueca no es un barrio: es una zona del barrio de Justicia de Madrid que se ha ido desarrollando alrededor de la plaza nombrada por el compositor de zarzuelas Federico Chueca. Sin embargo, sus calles son casi tan antiguas como la propia ciudad y su historia, antes de ser territorio gay friendly esconde tantos encantos como secretos. Hay lugares mágicos, inquietantes y algunos que  jamás imaginarías que están en Chueca. Si piensas visitarla durante estas fechas, sigue leyendo y descubre lo que tiene más allá del Orgullo.

1- Los huesos de San Valentín están en Chueca

Muy poca gente sabe que los (supuestos) restos mortales del patrón de los enamorados se encuentran en este barrio. Concretamente, en la iglesia de San Antón; sí, la misma en la que cada año vemos por la televisión a un montón de gente haciendo cola para bautizar a sus mascotas cada 17 de enero. Si los quieres ver, los huesos se encuentran en una urna custodiada detrás de una verja metálica dentro del templo.

Urna con los supuestos huesos de San Valentín en la iglesia de San Antón.

2- Manolo Caracol montó su tablao

En 1963, el archiconocido cantaor de flamenco Manolo Caracol inauguró en pleno barrio de Chueca un tablao al que llamó Los canasteros. Aquel lugar, que con su regencia fue frecuentado por artistas e intelectuales del más alto postín, fue inaugurado por el mismísimo Franco, que accedió a ello después de que Manolo se lo pidiera. La leyenda cuenta que el cantaor se puso de rodillas y empezó a dar vivas al generalísimo para suplicar su apertura, pero sus amigos lo han negado años después.

Aquel tablao, situado en el número 10 de la calle Barbieri, conserva su estructura y composición originales y hoy es una divertidísima discoteca llamada Polana. Uno de los clásicos de la zona con un toque cañí, con muchas despedidas de soltera y todo tipo de gente.

3- Tiene un parking que recrea “La Divina Comedia” de Dante

El parking  situado en el subsuelo de la recién rebautizada plaza de Pedro Zerolo es quizás de los más curiosos de España: se diseñó inspirándose La Divina Comedia de Dante.

Dentro de este parking, llamado Chueca An>Dante>> (en alusión al escritor), la arquitecta italiana Teresa Sapey quiso que, quienes entraran en él, "bajaran a las vísceras de la tierra pero volver arriba purificado, con algo más de cultura". Además de encontrar versos de la obra literaria en neón a lo largo de sus pasillos, el parking tiene tres pisos (al igual que las cánticas de La Divina Comedia) y en sus espacios el color rojo y la luz tenue tienen un gran protagonismo.

4- Allí se encuentra el “ministerio del terror”

En la plaza del Rey podemos encontrar el Ministerio de Cultura (o Secretaría de Estado de Cultura, según quién gobierne), y uno de los edificios que lo componen es la misteriosa Casa de las Siete Chimeneas. Lo curioso es que el edificio ha sido objeto de estudio por programas como Cuarto Milenio porque, al igual que en el museo Reina Sofía o el Palacio de Linares, tiene fantasmas. En el pasado, el edificio perteneció a nobles como un montero de Felipe II o el Marqués de Esquilache y sus paredes fueron testigo de asesinatos, motines y demás eventos escalofriantes. Al final, acabó perteneciendo al Banco Urquijo y ahora es patrimonio histórico de España. Probablemente, en el que sea más terrorífico trabajar como guarda de seguridad nocturno.

5- Es el barrio donde vive Albert Rivera

El líder de “Ciudadanos” ha declarado vivir en este barrio desde que su partido dio el salto a la política nacional. Desconocemos en qué calle vive, por lo que no podemos corroborar si es un hecho cierto o se trata de otra de las confusiones sobre su delimitación geográfica. Pero la relación del barrio con la política no acaba aquí: también es la zona en la que está la sede nacional de UGT (Unión General de Trabajadores).

6- Es un escenario cinematográfico perfecto

Aunque el cine español sigue prefiriendo la grandeza de Gran Vía o Callao para rodar, según nos cuenta Nicolás Grijalba, periodista y profesor de Historia del Cine en la Universidad Nebrija,  Chueca "aparte de ser un referente en trabajos próximos al movimiento LGBTI como Chuecatown o Los novios búlgaros, también ha sido escenario de una película grotesca y maravillosa como es El mundo sigue, de Fernando Fernán-Gómez"

Junto a ellas, largometrajes como Truman o Fuera de carta también se han rodado ahí y Almodóvar la ha abordado varias veces, por ejemplo con La Flor de mi secreto o su último estreno, Julieta.

7- Alberga la tienda de objetos de sadomasoquismo más prestigiosa de España

La tienda SR Leather (Pelayo, 7)  además de ser el local BDSM más antiguo de España, es el que mayor relevancia y prestigio tiene en un sector en el que casi todo lo que se compra y se vende es por Internet. Dentro de su catálogo es posible encontrar torturadores de pezones, tacones de castigo, suspensorios, arneses, cualquier tipo de látigos y azotadores, lubricantes… Todo lo indispensable para los amantes del sexo con emociones fuertes, tanto heterosexuales como homosexuales. También realizan diseños a medida en cuero, PVC y látex.

8- Tiene el único edificio diseñado por Gaudí... que no es de Gaudí

A media altura de la calle Fernando VI, la mayoría de los paseantes se detienen ante uno de los escasos edificios modernistas –a la par que llamativos– que hay en Madrid: el Palacio de Longoria. Como Madrid no tiene casi obras de este estilo, la mayoría de los turistas (sobre todo extranjeros)  da por hecho que esta obra  salió de la cabeza de Antoni Gaudí. Pero no: fue el arquitecto José Grases a quien se le encargó este trabajo por el empresario Javier González Longoria, que da nombre al inmueble. Tras varios cambios de propietarios e inquilinos, desde 1950 alberga la sede de la siempre controvertida y poco querida Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

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