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Cinco planes de turismo rural para familias con niños

Estas son algunas de las mejores propuestas para disfrutar en plena naturaleza

Casas-cueva de las Bardenas.
Casas-cueva de las Bardenas.

Con la cercanía de las vacaciones, muchas familias sacan el mapa de carreteras o el rastreador web y empiezan a elegir destino, que tenga las famosas “tres B” y que a ser posible no salga de nuestras fronteras… ni de nuestro presupuesto.

Si lo que se busca además es un entorno de naturaleza -sea playa o montaña- donde los padres puedan relajarse y los pequeños estén entretenidos, estas son algunas de las mejores propuestas rurales para disfrutar en familia.

Ecolodge (Ciudad Real). El sueño de cualquier niño con las comodidades que necesitamos los mayores: cabañas de madera completamente equipadas por encima de las copas de los árboles, con impresionantes vistas al amanecer y atardecer. En algunas de las cabañas se aceptan mascotas y se puede elegir entre alojamiento con cocina propia o servicio de “desayuno campestre” (pan de leña recién hecho, queso fresco, miel, chocolate, café con leche y zumos naturales). A solo hora y media de Madrid, el Parque Nacional de Cabañeros (Ciudad Real) es una experiencia en sí misma y se puede recorrer por libre o solicitar las visitas guiadas de la reserva fluvial, darse un chapuzón en la zona de baño en el río Bullaque o conocer el molino hidráulico harinero del Tío Mairero en el cercano pueblo de San Pablo de los Montes.

La Tejera de Lozoya (Madrid). ¿Qué tienen en común una burra zamorana, varias avestruces africanas, una cerdita vietnamita, cabras enanas, pavos reales, ocas y un poni? Son los residentes habituales de la granja-casa rural La Tejera de Lozoya, un espacio que combina las actividades granjeras con el relax de instalaciones que incluyen piscina de agua salada climatizada y un mirador acristalado al valle de Lozoya. Por si fuera poco entretenimiento se propone actividades familiares como visitas al yacimiento arqueológico de Pinilla del Valle, la casa Museo Picasso y al reciento amurallado de Buitrago de Lozoya, deportes acuáticos, excursiones “apiturísticas” para conocer el mundo de las abejas o rutas a caballo.

Balneario de Mondariz (Pontevedra). Este es uno de esos lugares que se debería visitar al menos una vez en la vida, icono del termalismo gallego desde 1873. Personalidades como Emilia Pardo Bazán o la infanta Isabel de Borbón han probado los beneficios de sus aguas mineromedicinales que hoy se complementan con un Palacio del Agua, Circuito Celta, áreas de fisioterapia y medicina estética, club de gol y el oportuno programa ‘Mondariz Kids’. Mientras los padres pueden relajarse hasta olvidarse de su nombre, los pequeños de 3 a 12 años tienen 120 metros cuadrados de ocio infantil con piscinas exteriores, actividades al aire libre, talleres, zonas de juego y proyecciones para que sea literalmente imposible aburrirse.

Casas Cueva Bardeneras (Navarra). Las familias más aventureras pueden vivir una experiencia diferente alojándose en estas casas-cueva que quedan a las puertas del Parque de las Bardenas Reales, en el corazón de la Ribera de Navarra. Las casas-cueva están equipadas con cocina completa y en algunos casos barbacoa privada en su terraza, donde preparar churrascadas antes de explorar la zona. Además, el complejo turístico ofrece rutas guiadas en 4x4 por las Bardenas y gestiona si se desea entradas para el Parque de Atracciones Senda Viva (a cuatro kilómetros de distancia), el Termolúdico de Cascante (donde se puede disfrutar de un circuito spa-wellness y laguna de hidroterapia, más de 9.000 metros cuadrados de césped, chiringuito y ludoteca) o las piscinas municipales de Valtierra donde la chiquillería local pasa el verano.

Molino de Tresgrandas (Asturias). No podemos olvidar aquellos que tienen hijos adolescentes, a pocos años de cambiar las vacaciones familiares por los viajes con amigos. Una buena opción para mantenerles intrigados y entretenidos son los llamados “fines de semana detectivescos” en el Molino de Tresgrandas: un molino harinero a orillas del río Cabra y cercano al paraje protegido de la Playa de la Franca. En esta casona de piedra que parece sacada de un cuento se proponen juegos de rol en equipo para desvelar un misterio y resolver pistas que se plantean nada más hacer el check in. Otras actividades para jóvenes y adultos (conviene consultar disponibilidad y calendario) son las rutas de “Geocaching” para encontrar tesoros escondidos en la senda del Valleoscuru, talleres de elaboración de sidra o queso, esquilado de ovejas o rutas micológicas.

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