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El puente de Adriano

Como en el verano de 1940, el futuro de Europa depende en buena medida de Reino Unido. Está hoy en riesgo el proyecto de unión inspirado en el concepto de Estados Unidos de Europa acuñado por el propio Winston Churchill. Los partidarios del Brexit reproducen un sencillo esquema firmemente grabado en el subconsciente de muchos británicos: Europa como Leviatán que amenaza su soberanía. Sin embargo, opino que un Churchill de nuestra época vería claro que el interés nacional a largo plazo de Reino Unido es hoy, en lo esencial, el interés común de Europa frente a sus nuevos adversarios exteriores y frente a las poderosas fuerzas que amenazan con acabar con su modelo social.

Siguiendo al papa Francisco, reciente premio Carlomagno, propongo por tanto transformar, con la fuerza de los votos de los ciudadanos británicos, el muro de Adriano en el puente de Adriano, asumiendo así su verdadero rol contemporáneo como colíderes del proyecto europeo y del equipo de arquitectos que debe abordar urgentemente la necesaria reforma estructural de un edificio en cuya construcción no solo Europa, sino el mundo entero, simplemente no puede permitirse un fracaso que pudiere devolvernos a las tinieblas del pasado.— Fernando Ledesma Ibáñez.


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