Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Y si hacemos un pedido masivo de tampones a Canadá?

¿Y si hacemos un pedido masivo de tampones a Canadá?

Una de las imágenes de la campaña Tampons from Canada de La Despensa.

Vamos a suponer que eres mujer y tienes la regla, algo para nada descabellado teniendo en cuenta que aproximadamente la mitad de la población ha estado en esa situación en algún momento (bastante prolongado) de su vida. Ahora hagamos un cálculo, también aproximado. Eres mujer, tienes la regla desde los 15 hasta los 55, durante una media de cinco días al mes y cada uno de esos días, si hay suerte, solo usas cuatro tampones. A lo largo de tu vida usarás 9.600 tampones, con el precio medio actual de una caja de 20 unidades, habrás invertido en esos pequeños cilindros de algodón 2.400 euros. Demasiado, sobre todo teniendo en cuenta que no se elige el sexo antes de nacer, por lo tanto, no se elige tener o no la regla. Y, en cualquier caso, los productos que cubren una necesidad fisiológica deberían contar como artículo de primera necesidad y tener el impuesto que corresponde. No es un lujo.

"En España pagamos un 10% de impuestos por estos productos. En Canadá, 0%", explica Auxi Barea, una de las mujeres detrás de la campaña Tampons from Canada, de La Despensa. En la agencia de publicidad casi el 50% de la plantilla son mujeres, muchas de ellas feministas. “Todas las cuestiones de género tienen siempre un debate interno y empujamos mucho”. Hace tiempo una de ellas vio la noticia sobre la desaparición del impuesto en Canadá, que lo redujo al 0% desde el 1 de julio del pasado año tras 74,612 firmas en Change.org.

Ese artículo las llevó a tener una conversación “informal”. La eterna pregunta: ¿por qué no hacemos algo? Ese algo se materializó este lunes 20 de junio. “Querríamos haberlo sacado antes de las anteriores elecciones, pero no nos dio tiempo. Queremos hacerlo ahora porque no se está hablando de ningún tema que tenga que ver con la mujer, se están obviando”, alude Barea recordando aquellos 26 segundos que le dedicaron los candidatos a la violencia machista durante el último debate.

La cuestión es que comprar tampones en Canadá es más barato que comprarlos en el supermercado de la esquina, "incluso con las diferencias de renta". Este es el primer paso de una misión que ya se mueve por Facebook, Twitter, YouTube y WhatsApp. "Y no se va a quedar aquí. No es una amenaza, pero si hay mucha gente interesada en hacerlo, ¿por qué no íbamos a hacer un pedido masivo a Canadá?", se pregunta Barea. Ayer contactaron con los representantes de las fuerzas más votadas a través de un tuit para conocer su posición al respecto, cuando Barea mantuvo esta conversación, todavía no habían contestado. "A ellas directamente, a las políticas, que también saben lo que es esto, también les hemos escrito. A Carolina Bescansa, a Ada Colau, a Begoña Villacís...".

En España actualmente los productos de higiene femenina se gravan al 10%.

La segunda fase vendrá después del 26J: "Cuando veamos qué panorama hay después de los pactos, exigiremos a quién corresponda que esta bajada se tenga en cuenta". Mientras, ya hay una campaña en marcha en Change.org a la que enlaza la página de Tampons from Canada. Por un IVA del 4% para los productos de higiene femenina, la puso en marcha Celia Blanco (Contigo dentro, de La SER) hace más de seis meses y a la que contestó Alberto Garzón a través de la propia plataforma. Ya ha superado las 110.000 firmas, pero necesita casi 37.000 más. En cualquier caso, y mientras llega el Gobierno tras el 26J, solo queda firmar. Y si no se consigue, hacer el pedido a Canadá. Las mujeres de La Despensa ya lo tienen todo pensado.

Comentarios

Hola!!en primer lugar os felicito por la idea ya que es muy cierto que invertimos un dineral en ello. Pero decir que una mujer gastaría a lo largo de su vida 38.400 euros me parece ya sin calcularlo bastante descabellado. Si nos parasemos a analizar a la inversa, 38.400 euros entre 9.600 tamponesvida nos da que el tapón sale en 4 euros, y la verdad no se dónde compran el resto de mujeres los tampones!!Aún teniendo en cuenta el Ipc no nos vamos a esa cifra. Se os ha olvidado dividir entre 20. Por lo demás, totalmente de acuerdo de que es un bien necesario ;)
Si hacéis un pedido de tampones a Canadá, al tratarse de una importación de bienes, se tratará de una operación sujeta al IVA español, con lo cual tendréis que pagar igualmente IVA.Pero bueno, podéis montaros vuestras películas.
Estoy de acuerdo con usted, como producto de primera necesidad necesidad me parece correcto que se modifique la fiscalidad de los tampones y que sean gravados con el IVA superreducido (4%) en lugar de con el IVA reducido (10%) que tengo entendido que soportan ahora.La lástima es hablar erróneamente en su artículo de un gasto en tampones de 38.400€ por mujer, eso no ayuda a reivindicar el IVA superreducido, debemos reivindicarlo por su carácter de producto de primera necesidad independientemente del coste.Permítame que recalcule el gasto:Esto se lo debo a Sara, que le ha corregido y me ha hecho pensar, a veces uno lee cifras del tirón y las da por buenas.Partimos según su enunciado de un gasto de 4 tampones al mes y de la necesidad de utilizarlos durante 40 años4 tampones x 12 meses x 40 años = 1920 tamponesSi un tampón tiene un coste aproximado de 0,20€ ...1920 tampones x 0,20€ = 384€Reclamemos a nuestros políticos el IVA superreducido para todos los artículos de primera necesidad, y ahí incluyo los muchos alimentos que se gravan al 10%, que comer carne y pescado tampoco debe ser un lujo.
¡Hola! ¡Lo siento! Se había colado el cálculo, efectivamente. Gracias por el aviso. Se ha calculado sobre una media de 12 cajas de tampones al año, y una media de coste de 5 euros y 40 años de uso. ¡Abrazo!
Sorprendente para mal. Los tampones ofrecen el riesgo de shock tóxico para las mujeres, están fabricados con tóxicos que se liberan produciendo mal olor e incluso más hemorragias y bacterias. Lo más natural es usar la copa menstrual de silicona quirúrgica. Como siempre la publicidad sólo ofrece desinformación disfrazada de buenas intenciones.