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El futuro de la moda está en la piña

El Piñatex, hecho con esta fruta, es lo último en la industria textil junto con vaqueros reciclados en prendas de costura o los zapatos veganos. No, el 'hippismo' no ha vuelto. Te estamos hablando de lo que está por venir

Diseño de Mayya Saliba para la pasarela GreenShowRoom realizado con Piñatex.

Seguro que recuerdas el boom Freitag de los 90. Esas bolsas un poco bastas elaboradas con lona de camión que repelían el agua y llevaban los modernos a modo de petate. En su etiqueta aparecía la palabra ecosostenible y, lejos de comprender lo que era, te hacían sentir un poquito mejor con lo que te rodeaba. Dos décadas más tarde, pasaron de la anécdota callejera a convertirse en un producto masivo, con más de 300.000 piezas producidas al año e incorporando nuevos materiales como Fabric, elaborado a partir de lino y cáñamo. “La popularidad del uso de fibras naturales en el mercado es una realidad, son duraderas y biodegradables y permiten un diseño único”, declaran sus creadores Markus y Daniel Freitag.

FOTOGALERÍA: El Piñatex y otras alternativas de moda ecosostenible

“Pensé, si la piel de animal es todo fibra, ¿por qué no usar estas vegetales del mismo modo?"

Lo que no queda claro es si este compromiso fashionista con el medio ambiente surge por conciencia o por simple moda. Según un estudio de Trend Tablet, la plataforma de social media que profetiza las tendencias del sector, “eco chic, consumismo ético o moda sostenible” son términos que han pasado de ser utopías a TT con un impacto real en lo que consumimos y cómo lo consumimos. Algo que choca con los ritmos frenéticos que actualmente exige una industria con ocho colecciones al año, como si el vestir fuera comida rápida, pero servido con un packaging 100% reciclado sacado de objetos tan insólitos como una piña.

Así nació la startup Ananas Anama, que en apenas unos años ha fichado por Puma, Camper o Ally Capellino para diseñar uno de sus prototipos con su "no tejido", el Piñatex. Ganadora del premio 2016 Arts Foundation Award para la Innovación, su creadora Carmen Hijosa encontró en las fibras de la piña la panacea de los materiales sostenibles. “Son realmente finas pero flexibles y resistentes. Así que pensé, si la piel de animal es todo fibra, ¿por qué no usar estas vegetales del mismo modo?". Apunta, además, que "al año se generan 40.000 toneladas de residuos de piñas, que se abandonan o queman". Si esta cantidad se pudiera convertir en un material resistente y reducir así el impacto medioambiental, todos saldrían contentos.

Presentación de la línea Prefall 2016 de Stella McCartney

Pero si hay alguien que ha conseguido que sostenibilidad y compromiso étnico dejen de verse como una estética perrofláutica y transformarla en objeto de lujo es, sin duda, Stella McCartney. La diseñadora británica puede vanagloriarse de haber convertido el verde en el nuevo negro de la moda. Desde que comenzó sus estudios en la Central Saint Martins, eliminó el uso de pieles, cuero y plumas en todas sus colecciones.

Con su lema “las pieles no son sexy, ni fashion, ni cool” convenció a la industria de que los tejidos sintéticos podrían ser tan deseables como los orgánicos, introduciendo una de las primeras líneas de cosmética con el certificado eco que otorga la organización francesa Ecocert. Favorecer la artesanía local y el uso de materiales naturales como el algodón orgánico (KellyDawn Riot) o dar una segunda oportunidad a la ropa usada como hace Faustine Steinmetz con el denim (que ahora lanza una colección junto a Cheap Monday) o la firma Worn Again sobre retales abandonados, son otros modo de verter un poco de filosofía conscious sobre lo que llevamos puesto.

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