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David Duchovny: sobre 'Californication', 'Expediente X' y convertirse en vaca

El actor con más series molonas (hay que añadir el regreso de 'Twin Peaks') publica un libro donde nada es lo que parece

Cuando dejó la universidad, el mundo perdió un doctor en literatura pero ganó una estrella de la ficción televisiva. “La universidad sólo me enseñó a pensar”, afirma. Ampliar foto
Cuando dejó la universidad, el mundo perdió un doctor en literatura pero ganó una estrella de la ficción televisiva. “La universidad sólo me enseñó a pensar”, afirma.

Una vaca llamada Elsie descubre las imágenes de un matadero mientras espía la televisión de sus dueños desde la ventana, y emprende una huida hacia India. En su viaje la acompañan un cerdo que sueña con Israel, donde nadie desea comérselo, y un pavo (turkey, en inglés) convencido de que Turquía no lleva su nombre por casualidad. Podría parecer el testamento literario de una Beatrix Potter enrabietada con la comida rápida, pero es Holy cow (Stella Maris), el debut literario de David Duchovny (Nueva York, 1960). El actor, cantante y ahora escritor nos recibe en un estudio de Santa Mónica después de que su agente nos envíe instrucciones que indican que la entrevista debe centrarse en su trayectoria literaria. Cuando Duchovny no muda el gesto al escuchar la palabra Californication (la rompedora serie que protagoniza) en la primera pregunta, respiramos aliviados. Y empezamos a hablar de literatura, claro.

David Duchovny en su papel de hombre despreocupado (con muchos problemas) en 'Californication'.
David Duchovny en su papel de hombre despreocupado (con muchos problemas) en 'Californication'.

Interpretó al escritor Hank Moody durante siete años en Californication. ¿Le ha ayudado a presentarse ahora como autor? La verdad es que interpretar a un escritor no te enseña demasiado sobre el oficio, porque escribir es muy aburrido televisivamente. Uno se sienta y teclea delante del ordenador, así que el hecho de que Moody fuera escritor no me condicionaba tanto a la hora de interpretarlo. Si ahora me encuentro cómodo hablando de mi libro es porque siempre me he considerado escritor antes que actor. Desde mi infancia he pensado así. De hecho, me resulta más raro hablar de mi trabajo como actor que de mi libro.

¿Es esta la primera vez que se sienta a escribir en serio? No, tuve una primera tentativa a los veintipocos, antes de empezar a trabajar como actor. Estaba en la universidad y escribí la típica novela universitaria sobre un camarero que vive en Nueva York y conoce chicas de bar en bar. Era muy mala, pero un amigo me sugirió que se la enviara a un escritor conocido suyo. Lo hice y me la devolvió con una nota que decía: “No creo que deba publicar esto, pero dentro de siete años estará en condiciones de escribir una primera novela decente”. Le hice caso, pero al final han pasado más de siete años.

Siempre me he sentido escritor. Me resulta más raro hablar de mi trabajo como actor que de mi libro

Ha acabado escribiendo una novela atípica: una fábula en la que una vaca, un cerdo y un pavo huyen para no acabar convertidos en comida. ¿Cómo le vino la idea? Fue hace mucho tiempo. Estaba conduciendo y pensé que si hubiera nacido vaca intentaría irme a India, porque allí las adoran. Me pareció divertido y pensé que podía ser el principio de un guion para Pixar, una película de animación protagonizada por animales. Así que empecé a escribir, pero la historia se me fue de la manos. No sé si la circuncisión de un cerdo encaja mucho con el espíritu de Pixar.

Sin embargo, en la novela hay alusiones constantes a una posible adaptación cinematográfica. Elsie, la vaca protagonista, incluso sugiere que Jennifer Lawrence sería perfecta para su papel. ¿Sigue pensando en llevarla al cine? De momento es una novela y estoy muy contento de que así sea, aunque no tengo claro de qué tipo de novela se trata. Siempre he creído que podrían quitarle los elementos conflictivos para hacer una road movie divertida sobre una vaca que huye de su destino. Sin hablar del conflicto de Oriente Medio y sin que al cerdo lo circunciden, claro.

Es cierto que es difícil de clasificar. Parece una fábula infantil pero habla de explotación animal, de racismo, política y religión. Incluso contiene una queja sobre lo poco que dura la batería de los smartphones. ¿Es más fácil hablar de estos temas desde el humor? Hay una frase que creo que se atribuye a Ernest Hemingway: “Si quiero mandar un mensaje, voy a Western Union”. Si quisiera transmitir un mensaje lo habría dicho directamente. Uno no escribe novelas para hablar de política, sino para contar una historia. Lo contrario sería propaganda. Por supuesto, me interesan los derechos de los animales y me preocupo por la ética de la alimentación, pero no quiero convertir a nadie al vegetarianismo. El problema no es comer carne animal, sino el modo en que viven esos animales. Y uso smartphone, claro.

Mientras espera a que un gran estudio de animación le compre los derechos de su primera novela, David Duchovny prepara su segundo libro y ofrece conciertos (en Madrid y Barcelona, este mes de mayo). ampliar foto
Mientras espera a que un gran estudio de animación le compre los derechos de su primera novela, David Duchovny prepara su segundo libro y ofrece conciertos (en Madrid y Barcelona, este mes de mayo).

Al final, en la novela hay más psicología humana que comportamiento animal. Claro, porque la protagonista es alguien que de repente descubre la muerte y se esfuerza por entenderla. El resto no me preocupó demasiado. De hecho, un día mi editor me llamó para decirme que el traductor de la novela al alemán le había escrito para transmitirle una duda: ¿cómo es posible que Elsie sea una vaca lechera si nunca ha tenido terneros? Tenía razón, pero me pareció divertido dejarlo así.

En su novela, a la televisión se la llama “caja de Dios”. ¿Ha sido así para usted? ¿Cómo vive la conversión de la televisión en objeto de culto a través de series como las que usted protagoniza? La televisión ha cambiado mucho. Cuando empecé, había algo llamado cine independiente. Ahora ya no, porque cualquier película independiente aspira al éxito. El único lugar en el que puedes programar un producto que no sea para todo el mundo es la televisión de pago. Amazon o Netflix no necesitan llegar a todos, sólo a algunos. Y pueden hacer buenos productos minoritarios. Por ejemplo, la serie Transparent   nunca hubiera funcionado en una cadena generalista. Tiene una audiencia limitada, pero es una gran serie, y cada vez la ve más gente. Creo que la televisión va a ir a mejor, y las películas a peor.

Dentro de unos meses habremos vivido el regreso de dos de las series más emblemáticas de los noventa, Expediente X y Twin Peaks. Usted participó en ambas, y acaba de protagonizar una nueva temporada como el agente Mulder. ¿Cuestión de nostalgia? No lo veo como nostalgia, porque si volvemos a hacer Expediente X no es porque no podamos hacer buenas series hora. De hecho, hoy hay series buenísimas. Sin embargo, lo cierto es que estas siguen funcionando. ¿Por qué no seguir con ellas si podemos hacerlas bien? El desafío era ese: regresar a estas historias no para recordar tiempos mejores, sino para hacerlo igual de bien.

El único lugar para un producto no masivo es la televisión de pago. Por eso las series van a mejor y el cine, a peor

¿Ha sido fácil volver a ser Fox Mulder? No fue del todo sencillo, porque este Mulder es muy distinto del de antes. Siempre había sido la fuerza motriz de la serie, el que tomaba la iniciativa. Scully reaccionaba y estaba ahí, pero nunca me empujaba. Yo tenía que motivarla. Y en los dos primeros episodios de esta temporada es Scully la que me presiona. Es muy diferente.

Habla de Fox Mulder en primera persona. ¿Lo echaba de menos? Creía que no, pero cuando volví a convertirme en él me di cuenta de que lo había extrañado mucho. Puede que fuera el personaje o puede que fuera el hecho de volver a trabajar con Gillian Anderson [su compañera de reparto] y Chris Carter [el creador de la serie]. De hecho, creo que realmente fue eso.

Usted hace cine, tiene una banda de rock y escribe libros. Incluso llegó a matricular una tesis doctoral sobre magia y tecnología en la literatura. Sí, pero no llegó a ningún sitio. No la terminé. En aquella época leía mucho a Thomas Pynchon, a James Merrill y a Robertson Davies. No tenía nada que ver con Expediente X, porque la ciencia ficción no me interesa nada. Al final, la universidad me decepcionó, pero me enseñó a pensar.

David Duchovny y Gillian Anderson haciendo de los legendarios agentes Fox Mulder y Dana Scully.
David Duchovny y Gillian Anderson haciendo de los legendarios agentes Fox Mulder y Dana Scully.

¿Qué le ha enseñado el mundo editorial? He descubierto que se parece mucho al del cine. Me di cuenta cuando envié Holy cow a la primera editorial y me preguntaron sobre el público objetivo de la novela. Querían saber a quién estaba dirigida. Y yo no tenía ni idea, porque parece un libro infantil pero no lo es. Tampoco es exactamente adulto. Me sorprendió mucho porque, cuando comencé a escribir lo hice porque pensé que nunca me preguntarían por el público. Eso pasa en el mundo del cine, porque hay mucho dinero en juego, pero creía que en una editorial sería distinto. Por supuesto, lo rechazaron, y me pareció bien, porque sigo sin tener ni idea de cuál es el público de este libro. En cualquier caso, me alegro de haberla escrito. Y de haber encontrado un buen editor que la haya publicado sin preocuparse por su público objetivo. Ojalá sea todo el mundo.

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