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Asesinatos en Rusia

Acaba de cumplirse un año de la muerte a tiros del opositor Nemtsov y el caso sigue abierto

En 2011, en Praga, el opositor al poder ruso Boris Nemtsov deslumbró a todos los presentes en una cena informal que acompañaba la conferencia anual Fórum 2000, dirigida por Václav Havel. Nemtsov, un crítico feroz y valiente de Vladímir Putin, nos contó, en el pequeño comité en el que se hallaba también el expresidente checo, algunas interioridades de su vida de político. Este hombre apuesto, que entonces tenía poco más de 50 años, narró una anécdota: unos años después de las guerras contra Chechenia en las que Rusia arrasó el pequeño país caucásico con intenciones secesionistas, tras una charla que Nemtsov dio en su capital, Grozny, y en cuyo curso declaró que la república no necesitaba presidente, el entonces presidente checheno, Ahmad Kadyrov, le amenazó: “A ti te tendrían que matar”. Nemtsov nos contó la historia riendo a carcajadas.

Tres años y medio después de esa alegre cena, a Nemtsov lo asesinaron a tiros en un puente céntrico, muy cerca del Kremlin. En los últimos años antes de su muerte, Nemtsov se había convertido en un crítico implacable de la anexión ilegal de Crimea y la invasión de Ucrania por las tropas rusas.

Según Novaya Gazeta, el único periódico ruso de oposición al régimen, tres días después de la matanza, el 2 de marzo de 2015, el jefe de los servicios secretos rusos, el FSB, presentó a Putin su informe sobre los sospechosos del asesinato. Todos los caminos conducían a Kadyrov. En este caso a Kadyrov hijo, Ramzan, desde 2007 presidente de Chechenia, un hombre de confianza de Vladímir Putin. Y es que Ramzan Kadyrov tiene a sus órdenes a todo un clan de chechenos, conocidos en Rusia como su ejército de matones.

Novaya Gazeta acaba de publicar el resultado de su investigación en un informe sobre lo sucedido. Los chechenos —varios de ellos parientes de Kadyrov, para que el botín quedara en la familia— viajaron a Moscú, donde se alojaron en un piso céntrico. Nunca intentaron esconder su aspecto de asesinos a sueldo, exhibiendo en hoteles de cinco estrellas sus pantalones apretados en los que se marcaban claramente sus armas de fuego. El día señalado siguieron a Nemtsov cuando por la tarde salió de su casa para dirigirse a la radio Ekho Moskvy, la única emisora de oposición al Kremlin. Tras emitir su programa, Nemtsov cenó con su amiga en el GUM de la Plaza Roja. A la salida del restaurante, cuando la pareja se disponía a cruzar el puente sobre el río Moskova, un pistolero subió al puente y, por atrás, disparó varios tiros contra el disidente, en presencia de su amiga aterrorizada.

Rusia va convirtiéndose cada vez más en un país donde la justicia es incapaz de imponerse

En el caso del asesinato de otro crítico virulento de Putin, Anna Politkovskaya, en 2007 (curiosamente a la periodista la mataron el 7 de octubre, el día del cumpleaños del presidente ruso, como si de un regalo se tratara), la investigación concluyó en 2014 con el veredicto contra un comando de chechenos. De la misma forma, tampoco en el caso de Nemtsov se ha dado a conocer lo más importante: quién ordenó la matanza. El único que confesó haber disparado contra Nemtsov fue el checheno Zaur Dadayev. Pero no actuó solo. Los hombres restantes del comando checheno primero confesaron su colaboración en el crimen pero luego la negaron, alegando que les habían sonsacado la confesión a base de intimidaciones y torturas.

Hace unos días se cumplía un año del asesinato de Nemtsov y todavía quedan muchas preguntas sobre lo sucedido. Los miles de personas que acudieron a la manifestación en Moscú, el 27 de febrero de este año, para honrar la memoria del político contestatario asesinado, se preguntaban todos lo mismo: ¿quién dio la orden del asesinato?

Sin embargo, cabe la posibilidad que, aunque haya negado cualquier lazo con el asesinato, Kadyrov haya tomado la decisión de asesinar al crítico de Putin para complacer a su benefactor. Al cumplirse el primer aniversario del asesinato de Nemtsov, sorprendentemente, Kadyrov ha anunciado en su cuenta de Instagram que no se presentaría para su reelección en Chechenia. Evidentemente, Kadyrov ha caído en desgracia. Pero la pregunta sigue flotando en el aire: ¿quién mueve esos hilos? ¿Y quién manda a esos matones a asesinar a los que tienen el valor de disentir? Según las fuentes de The New Yorker, los parientes de Nemtsov, al igual que los miembros de la oposición al Kremlin, tienen claras dos cosas: Rusia va convirtiéndose cada vez más en un país donde la justicia es incapaz de imponerse y donde reina la ley de los asesinos a sueldo. Y las órdenes de asesinar salen del Kremlin.

Monika Zgustova es escritora.

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