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“Los tenistas somos menos pijos que los futbolistas”

Fernando Verdasco pertenece a esa generación de deportistas que interesan tanto o más por lo que hacen fuera de la cancha. Él, además está llamado a ser el yerno de Isabel Preysler

Fernando Verdasco, embajador  de Springfield, el pasado miércoles.
Fernando Verdasco, embajador de Springfield, el pasado miércoles.

De tanto pisar el papel couché, puede parecer que Fernando Verdasco dejó el tenis hace un tiempo. No es así. Hay una generación de oro en el deporte español que ha convertido a muchos en soportes publicitarios. Verdasco hace ahora campaña para Springfield, una marca de ropa. Promocionó también calzoncillos. Ah, por cierto, es novio de Ana, la hija de Isabel Preysler y Miguel Boyer. Y ese es otro factor a tener en cuenta.

Pregunta. ¿No será que el tenista está dando paso al modelo, dado que ya tiene 32 años?

Respuesta. Solo he hecho una campaña de calzoncillos en 2010 y esta de ahora. Todo lo demás han sido fotos en revistas. Esto va a rachas. Hay un año que haces cuatro editoriales de moda y años en que no haces nada. De vez en cuando, sí que me gusta hacer algo de esto. Es algo diferente, pero cuando me retire no voy a ser modelo ni mucho menos.

P. ¿No prepara un plan b?

R. Puede ser que siga vinculado. O que monte una academia de tenis. O que esté vinculado a los restaurantes de mi familia. Hay opciones y no sé lo que haré. Ni lo pienso. Me quedan unos años más jugando al tenis.

Ana Boyer, apoyando a Fernado Verdasco en el torneo Roland Garros.
Ana Boyer, apoyando a Fernado Verdasco en el torneo Roland Garros. Cordon press

P.  Últimamente, usted sale más en el ¡Hola! que en el As. ¿No es una mala señal?

R. Lo veo como que en España se da más importancia a lo que menos importa. La vida privada vende más por una chorrada que hagas que por el trabajo. Y en el deporte español se ha ganado mucho en los últimos años. Y ahora si no ganas todo eres un cero a la izquierda.

P. ¿No fue el típico niño pijo cuyos padres llevan a un club de tenis para que se entretenga?

R. A un club no me mandaban. Empecé jugando en unas pistas al lado de casa y allí entrenaban jugadores en esa época de los mejores de Madrid.

P.  No jugarían en una cancha de barrio.

R. Eran unas pistas en una finca al lado de mi casa. Y a los cinco años fui a una escuela de Las Lomas. Me quedaba hipnotizado viendo el tenis en la tele.

P.  Los tenistas parecen menos integrados en la sociedad, ¿será por eso de que viajan solos y solo se relacionan en clubes de tenis?

R. Viajamos solos comparados con un equipo de fútbol. Vas con tu entrenador, o tu padre, o un amigo de vez en cuando. Y el viaje te lo pagas tú. En el fútbol te lo paga el club, a veces en aviones privados. Aquí aunque seas el número uno como Nadal no viajas en avión privado. A día de hoy es más de pijos el fútbol que el tenis.

P.  ¿Leyó el libro de Agassi?

R. Sí. Le conozco mucho. Era un rebelde. Capaz de aparecer con vaqueros a un partido. Tenía una estrella especial.

P.  Precisamente, Agassi decía que una de las peores cosas del tenis es que no puedes entrar en contacto con tu rival. ¿No le han dado ganas de saltar la red?

R. No tanto. Una vez estás en la pista cuando haces algo mal te enfadas contigo mismo. No le llegas a odiar salvo que sea un borde o un chulo.

P. Y entonces sí quiere saltar.

R. Hombre, eso a veces. Puede ser. Hay cosas que fastidian bastante.

P.  ¿Y razones para odiar a Rafa Nadal? Aquellas semifinales del Open de Australia en 2009.

R. No era solo ganar a Nadal. Tenía que ganar a Federer en la final. Terminé muy dolido. Fueron cinco horas de partido. Son derrotas que te duelen mucho. Era una situación única para mí. Ese año no perdía casi nunca fuera de los 10 mejores. Si hubiera ganado un Gran Slam me lo habría creído más.

P.  En su Twitter solo hay fotos suyas disfrutando de la vida.

R. Son mis vacaciones. Tengo tres días cuando muchas personas tienen 15. El tenis parece muy bonito, viajas mucho, pero no te da tiempo a ver museos, a nada. Mis vacaciones son ahora y solo tengo dos días para ir a una playa.

P.  Y viendo su físico, tiene usted más tabletas que Nadal.

R. Tabletas tiene Cristiano Ronaldo. Las he visto en el As y eso sí son tabletas.

P.  ¿Qué le parece llegar a tener un suegro como Vargas Llosa?

R. Eso son cosas que se escapan de lo mío. Me centro en lo mío.

P.  ¿Alguna vez se han juntado todos? ¿los Preysler, Iglesias, Boyer…?

R. Todos, no. Conmigo al menos.

P.  Debe ser un espectáculo.

R. No lo sé. Ya veremos.