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Hideo Nakata: vuelve el maestro japonés del miedo

El director de 'The ring' vuelve al cine occidental con 'Ghost Theather', y nos explica su experiencia en Hollywood y lo que de verdad le aterra

Alfred Hitckock era capaz de inquietar en el espectador con tan solo un vaso de leche en manos de Cary Grant. A finales de los 90, el cine de terror asiático dio un giro de tuerca a nuestros miedos y nos hizo temer que tras una simple cinta de VHS, una llamada perdida en el móvil o un poco de agua en el sótano se escondía una maldición mortal. La culpa de todo la tuvo el cineasta Hideo Nakata. Desde que rodó Ringu (The ring), el J-Horror y por extensión el cine del resto del continente, se pusieron de moda en todo el planeta. “Las historias de fantasmas siempre funcionan porque tienen una larga tradición en muchas sociedades del mundo. Pensar que después de la muerte queda el alma es un consuelo universal”, cuenta el director a Tentaciones en el Festival de Cine de Tokio.

Aunque la capital japonesa presuma de ser un verso suelto, con sex-shops más grandes que el Primark de Gran Vía ofertando en sus estanterías peluches con orificios en la entrepierna, a veces juega a adoptar las tradiciones de Occidente. Por ejemplo, lleva diez días celebrando Halloween. En las calles, los farolillos rojos toman forma de calabaza y el terror ocupa las salas de cine. En el Human Trust Cinema de Shibuya, el Sitges Film Festival Fantastic Selection programa los mejores títulos del que consideran el mejor festival de cine en Europa dedicado al género. Junto al festival español, el TIFF Tokyo invita a los maestros del J-Horror a encontrarse con el público tras proyectar sus mejores películas. En esas se encuentra Nakata, quien presentó allí su nueva cinta, Ghost Theater, tras llevar varios años alejado del cine occidental. El argumento, como siempre, es bastante bizarro: un grupo de ambiciosas actrices comparten escenario con una misteriosa muñeca de tamaño real y muy malas intenciones.

Gracias a usted y a las nuevas series de televisión de Ryan Murphy, las scream queens vuelven a estar de moda. ¿Para cuándo scream kings? ¿Por qué siempre le toca sufrir a las mujeres en este tipo de películas?

Hay que reconocer que los personajes femeninos funcionan mejor en este tipo de películas. Su grito es más aterrador y también lo es la forma en que se relacionan con el miedo. Si un hombre fuera protagonista, la dinámica con el antagonista convertiría la película en un cómic de la Marvel, porque tenemos esa idea de que el hombre tiene que vencer siempre al enemigo de una forma violenta. A una mujer se le permite huir y desarrollar su fuerza de otra forma. Desde el punto de vista dramático es más interesante.

Lo del J-Horror es un terror psicológico muy particular. Quizá por ser tan extraño gustó tanto en Occidente.

Por lo general se considera que el J-Horror es demasiado sobrenatural, que no hay mucha conexión humana en el miedo. Muchos defienden que, cuanto menos humano sea el drama, más terrorífica resultará la historia. Lo cierto es que funciona, pero no estoy siempre de acuerdo con esa premisa.

De hecho, en sus películas las mujeres hacen algo más que gritar. Se adivinan ciertas cuentas pendientes psicológicas en sus tramas.

Mi madre era una mujer separada que se hizo cargo de la familia en solitario. Desde entonces las considero más fuertes y mis personajes femeninos, que se enfrentan al miedo al tiempo que protegen a sus hijos, están sin duda inspirados en ella.

Hollywood ha adaptado un par de sus películas. ¿Le gustó el resultado?

Pude ver la versión de The Ring antes de que se estrenara en Estados Unidos y no puedo decir que me encantara. Aunque algunas de las cosas que añadieron a la película daban bastante miedo, así que supuse que sería un éxito. La que hicieron de Dark water, en cambio, no era ni si quiera una película de terror. La trama maternal con Jennifer Conelly funcionaba bien, pero nada causaba miedo.

¿Y se ha planteado usted adaptar alguna película de Hollywood a modo de agradecimiento (o de venganza)?

Pues estuve a punto de hacer un remake japonés del Extraños en el tren de Hitchcock. Pensé que podía funcionar, aunque tenía que ambientar la trama en el pasado porque, con la llegada de los trenes bala, los nocturnos han pasado a la historia. Pero al final no pudo ser. Hace un par de años se hizo una versión de Sin perdón de Clint Eastwood y funcionó, así que la puerta queda abierta.

Dicen que no lo pasó bien en Los Angeles, cuando le llamaron para rodar allí.

Mi experiencia en la industria estadounidense fue dura. Tuve que aprender que allí se respeta la película solo como un producto. En Japón, incluso en el cine comercial, se mantiene la idea del director como responsable artístico del filme. Sigo abierto a todo tipo de propuestas, pero el modo de hacer las cosas en Japón me inspira más.

¿Qué la pasa a la sociedad tokiota con Halloween?

Hace no más de cinco años comenzó a ponerse de moda en Japón. Se centra sobre todo en los disfraces y en la fiesta. En las grandes ciudades como Tokio es solo una excusa para seguir haciendo ruido. Hasta mi hija lo celebra a su modo, pero tiene poco que ver con el miedo y el culto a los muertos de su concepción anglosajona.

¿Conoce el cine de terror que se hace en España?

Los Otros de Alejandro Amenábar me gustó mucho, pero más allá de eso…

¿Ni siquiera la saga de REC o Quarantine?

Bueno, del Festival de Sitges seguro que tiene algún recuerdo.

¡Claro! Me ha dado muchas alegrías. Estuve allí en 1999 presentando The Ring 2 con una de las actrices y me he llevado varios premios. Lo pasamos genial junto al mar de Barcelona. Pero me sorprendió que la gente cenara tan tarde…

Quizá esa sea la causa principal de nuestras pesadillas. ¿Qué cosas protagonizan las suyas? ¿Algún productor de Hollywood?

¡Ni siquiera eso! Cosas muy primarias. Me aterran algunos animales salvajes, como esos ciervos que habitan en la montañas de Japón.

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