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Nigeria: 20 años sin Ken Saro-Wiwa

  Ken Saro-Wiwa fue ejecutado en 1995 tras un juicio injusto © Amnesty InternationalKaren de Groot
Ken Saro-Wiwa fue ejecutado en 1995 tras un juicio injusto © Amnesty International/Karen de Groot

Autor invitado: Gerardo Ríos (Amnistía Internacional)

Tal día como hoy, hace veinte años, Ken Saro-Wiwa, Baribor Bera, Saturday Doobee, Nordu Eawo, Daniel Gbokoo, Barinem Kiobel, John Kpuinen, Paul Levura y Felix Nuate fueron ahorcados en Port Harcourt (Nigeria) tras un juicio que Amnistía Internacional calificó como “injusto y de motivaciones políticas”. Su lucha sigue siendo necesaria.

Ken Saro-Wiwa, conocido escritor, dirigente de su comunidad ogoni y activista, se convirtió en un símbolo universal de la lucha por los derechos humanos, por los derechos medioambientales y contra los abusos de los gobiernos y las empresas. Su lucha contra la contaminación del delta del Níger le convirtió en una de las caras visibles del continente africano.

La proclama por los mil kilómetros cuadrados del territorio ogoni empezó hace más de 50 años, al iniciarse la explotación del crudo. El delta del Níger es la mayor región productora de petróleo de África, y la mayor empresa que opera allí es Shell, con más de 50 campos petroleros y 5.000 kilómetros de tuberías, muchas de ellas muy antiguas y escasamente mantenidas. Las propias cifras de Shell admiten solo entre 2007 y 2014 hasta 1,693 vertidos –que equivalen a 350.000 barriles de petróleo– sobre las tierras de cultivo, los manglares y las pesquerías que constituyen los medios de vida de los ogoni.

Taagaalo Christina Dimkpa Nkoo asegura que la polución ha contaminado sus tierras y destruído algunos de sus árboles en Kegbaara Dere, Nigeria © Amnesty International

Desde hace más de 50 años los ogoni viven en un territorio insano y poco productivo de tan contaminado, y ven violado permanentemente su derecho a un nivel de vida digno, a la salud, a la alimentación, al agua, etc. De hecho, la esperanza de vida es inferior a 50 años, tal como establecía un importante informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 2011[1]. Ese informe, realizado por expertos independientes por encargo del Gobierno de Nigeria, está basado en una investigación de dos años en la que se llegaron a analizar hasta 4.000 muestras de tierras y aguas contaminadas.

En él, se hacían recomendaciones claras a Shell sobre la limpieza necesaria, sobre su urgencia y sobre qué procedimientos debía utilizar para realizarla eficazmente. Recomendaciones que no han sido seguidas.

Las comunidades no han dejado nunca de luchar contra Shell y otras grandes empresas, a las que siguen reclamando la limpieza de sus tierras. Son las mismas exigencias que llevaron a Ken Saro-Wiwa al tribunal militar que sentenció su ejecución hace 20 años.

Ríos contaminados en Barabeedom, Kegbara Dere, Nigeria © Amnesty International

El último informe que Amnistía Internacional ha lanzado en esta fecha conmemorativa, “Limpiad y descontaminad. Falsas afirmaciones de Shell sobre su respuesta a los vertidos en el delta del Níger”, denuncia cómo las afirmaciones del gigante petrolero Shell, que dice haber limpiado zonas gravemente contaminadas del delta del Níger, son de una flagrante falsedad. En las cuatro zonas analizadas donde se produjeron vertidos, persiste la contaminación. Aún hay cantidades importantes de crudo. Shell sigue sin cumplir ni con sus obligaciones legales ni con las recomendaciones de PNUMA. Y las protestas de las comunidades siguen sin ser atendidas.

“La salud de la gente es mala, pero no hay ningún hospital adecuado aquí. El agua, la fruta, los árboles están todos contaminados”, así describe la zona un pescador que ha trabajado toda su vida en el delta del Níger .

A través del análisis de las certificaciones de limpieza que otorga la Agencia Nacional de Detección y Respuesta a los Vertidos de Petróleo (NOSDRA), el informe pone de manifiesto las inconsistencias e inexactitudes de esas certificaciones; parecen buscar excusar a Shell, hacer ver que ya ha cumplido, cuando la realidad es bien diferente.

El Gobierno de Nigeria tiene la obligación de proteger a las personas y de obligar a Shell a respetar los derechos humanos. Para eso hace falta fortalecer NOSDRA, hacerla realmente independiente y dotarla de los recursos necesarios para que pueda evaluar si las empresas cumplen con sus obligaciones. Esto no está sucediendo actualmente.

Fyne Face, activista ogoni en Port Harcourt, Nigeria © Michael Uwemedimo/cmapping.net

Además Shell está ahora planeando abandonar la zona y ya ha solicitado autorización al gobierno para desprenderse de sus activos en el territorio Ogoni y venderlos a otras empresas, pero la responsabilidad de limpiar no puede abandonarse como pretenden abandonar las tuberías corroídas. Shell debe limpiar y debe dejar de presentar declaraciones falsas envueltas en datos oscuros e incompletos.

Veinte años después de la ejecución de Ken Saro-Wiwa y sus compañeros, los motivos por los que lucharon aún están ahí. Las organizaciones de derechos humanos y especialmente las comunidades del delta del Níger siguen reclamando que el territorio ogoni sea un lugar en el que las personas puedan vivir.

[1] Informe de PNUMA 2011 (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente)