Tentaciones
lo que hay que ver

Tengo más de cuarenta y canto en una banda adolescente

El documental 'Backstreet Boys: Show’Em What You’re Made Of' narra la decadencia de la banda de chicos más famosa del mundo. Será uno de los platos fuertes de la próxima edición del Beefeater In-Edit

En un momento de Backstreet Boys: Show’Em What You’re Made Of, Nick Carter monta en cólera contra Brian Littrell, con el agravante de hacerlo en plena reunión de su propia banda con los altos directivos de la discográfica, que en 2013 sacarían a la luz el álbum In a World Like This. El mensaje es claro: seguimos siendo unos niñatos. Lo seguimos siendo, aunque rocemos la cuarentena, porque nos va la vida en ello. Y las cámaras, ahora, vuelven a estar encendidas.

El documental de Stephen Kijak sobre la boyband  más importante del mundo, Backstreet Boys, nos obliga, para maridarla correctamente, a echar la vista atrás y en varias direcciones. Backstreet Boys nacieron a rebufo de productos como los británicos Take That o los New Kids On The Block, bandas que, como ellos, también experimentarían, con más o menos achaques, un resurgir en los últimos años. Take That -grupo del que huiría, triunfaría en solitario, y volvería Robbie Williams- abrieron tal brecha en Europa que la convirtieron en el campo de pruebas perfecto para el fogueo de cualquier boyband con ínfulas: las precoces mieles del éxito serían degustadas por Backstreet Boys en el viejo continente (de la misma forma que sucedería con los también americanos ‘N Sync) antes incluso de triunfar en su país natal. De los New Kids On The Block no sólo heredarían manager, sino que contrataron una deuda emocional que no quedaría saldada hasta el año 2011, cuando ambos grupos iniciaron una gira conjunta que, bajo el nombre de NKOTBSB Tour, duraría hasta el año siguiente.

Nick, Brian, Howie, Kevin y A.J. tomaron buena nota de lo que sus inmediatos predecesores les legaron, y sí: la mayoría de ellos ha pasado ya la barrera de los cuarenta años y siguen haciendo música para deleite de las que en los años noventa eran aún prepúberes. La diferencia fundamental, sin embargo, entre Take That o New Kids On The Block con respecto a Backstreet Boys es que estos últimos no se reencontraron con sus fans tras diez años de silencio. El respiro más prolongado que le han dado a todas esas turbas de chicas que asaltaban sus furgonetas no llegó al lustro. Para dar fe de ello, titularon con Never Gone (nunca nos fuimos) su álbum de 2005, al que le seguirían nuevas referencias, hasta la fecha, cada dos años. Por el camino, todos sus contemporáneos advenedizos, desde Westlife hasta los arriba mencionados ‘N Sync, besaron la lona tarde o temprano. Les enseñaron, como dice el título del documental, extraído de uno de sus hits, de qué estaban hechos.

Backstreet Boys: Show’Em What You’re Made Of muestra, como su título bien indica, la materia prima de los creadores de Everybody o I Want It Way, pero no se detiene en el que muy probablemente sea el secreto tras la trayectoria ininterrumpida de la boyband americana: las fans que, durante casi dos décadas, les han estado asediando y realizándoles ofrendas de dios azteca. Apasionadamente militantes, la implicación de ellas con esta banda pop tiene manifestaciones irreplicables en los fenómenos fan que rodeaban, de forma mucho más serena y apocada, grupos como ‘Nsync o Take That. La beligerancia que las backstreet girls esgrimían para defender a sus ídolos fue perfectamente retratada cuando, en plena visita del grupo a nuestro país, Pablo Carbonell quiso provocarlas, sugiriéndoles una posible relación sentimental entre su banda favorita y las Spice Girls. No sólo se encontró con una negativa de lo más rotunda, sino que los celos afloraron entre una de aquellas voces: “Las Spice Girls son unas putas”.

El documental, a pesar de todo, no solo encaja a la perfección en la cosmología de Backstreet Boys, pues su sensibilidad es pareja a la de cualquiera de sus trabajos de estudio, sino que además nos da respuesta a la gran incógnita de cómo se puede formar parte de una boyband siendo cuarentón. ¿La respuesta? Autoconciencia dirigida a empatizar con un público que ya no es adolescente. Las lágrimas que derraman ahora los chicos son por la pérdida de la figura paterna, sus problemas se sanan en terapia, y la angustia, que sigue, pero ya no está en agendas escolares, tiene engranajes diferentes. Nick, Brian, Howie, Kevin y A.J. actuaron hace unos días en la presentación de la colección de Balmain para H&M en Nueva York, pero, focos a parte, Backstreet Boys: Show’Em What You’re Made Of nos descubre que, aquellos chavales que pusieron todo patas arriba a mediados de los noventa, encaran cada nuevo trabajo con un entusiasmo sólo equiparable al de grabar una primera maqueta: tocando ellos mismos los instrumentos, empleando el prueba-error, y dándole la espalda al cinismo, que viene de serie con la edad, en cada verso.

Backsteet’s back, all right?

BEEFEATER IN-EDIT

Backstreet Boys: Show’Em What You’re Made Of

Viernes 30 19:00

Miércoles 4 22:00

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