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No hay más tiempo que perder

Es urgente lograr la paz en Siria. No se podrá acabar con el Estado Islámico sin ese acuerdo

El drama de los refugiados ha situado a Europa frente a una realidad innegable: tan grave es rechazar a los que huyen de la persecución como no trabajar por la paz en Siria. Los refugiados son solo un síntoma de la enfermedad cruel y duradera que supone la guerra civil siria.

Junto a la pretendida división —a raíz de la crisis económica— entre la Europa del Norte y del Sur, la posibilidad de que Reino Unido abandone la UE y la crítica situación de Grecia, esta crisis humanitaria está provocando una nueva grieta: entre el Este y el Oeste. La UE no se puede permitir más fisuras y debe ser tajante con los Estados miembros, sirviéndose de todas las vías posibles para que respeten sus obligaciones legales, internacionales y europeas.

Con la misma urgencia la UE tiene que implicarse en la construcción de la paz en Siria. De los 22 millones de habitantes que tenía Siria en 2011, más de la mitad están desplazados —ya sea dentro o fuera del país— y 200.000 han muerto. Esta catástrofe humanitaria no puede extenderse por más tiempo.

Siria es un país completamente dividido. El control del territorio se encuentra repartido entre el régimen de Bachar el Asad, las fuerzas de la oposición, los kurdos y el Estado Islámico. La guerra civil ha permitido que el Estado Islámico logre una organización con capacidad para llenar el vacío de poder que dejaría la eventual desaparición del régimen sirio y controlar el país.

Sin embargo, no podemos dar crédito a la elección que nos plantea Moscú: el Estado Islámico o el Gobierno de El Asad. No hay que olvidar que, desde el principio del conflicto, Rusia ha querido mantener el Gobierno de El Asad para conservar su influencia en Oriente Medio.

Es erróneo pensar que se puede acabar con el Estado Islámico sin llegar a una solución política en Siria. Una operación militar dirigida contra el Estado Islámico no acabaría con el conflicto político que ha sido la causa del auge del grupo terrorista, así como del inicio de los masivos desplazamientos forzosos. Es necesaria la solución del conflicto sirio para que la lucha contra el Estado Islámico sea un éxito.

Al pensar en la construcción de la paz y de un nuevo Estado sirio debemos evitar los errores del pasado. En Irak se intentó reconstruir el Estado desmantelando por completo el régimen de Sadam Husein y sin contar con las estructuras previas, lo cual llevó a un vacío de poder del que se aprovecharon las milicias sunníes y, finalmente, el Estado Islámico. Siria tiene que reconstruirse contando con parte del Estado existente e incluyendo a los alauíes en una gran coalición, junto con los opositores y kurdos. Sin un acuerdo de unidad nacional, el gobierno del país no sería efectivo y el terrorismo ocuparía su lugar.

Siria tiene que reconstruirse contando con parte del Estado existente

Por otro lado, hay que ser consciente de que la permanencia de El Asad enfrenta a Irán contra Arabia Saudí, Turquía y Qatar, y las tensiones entre Teherán y Riad se han hecho más evidentes tras la tragedia de la Meca. Por eso hay que apostar con más decisión aún por alcanzar un acuerdo. Todas las crisis acaban con las partes sentadas en una mesa de negociaciones. Esta no puede ser menos.

Los encuentros de los líderes mundiales en la Asamblea General de Naciones Unidas no han logrado un acuerdo, pero no puede darse por imposible. La UE debe buscar la paz de manera decidida. Para ello es primordial que los Estados europeos mantengan una posición común y apoyen los esfuerzos del enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, que ve en las negociaciones entre la UE, Estados Unidos, Rusia, Irán y Arabia Saudí la única opción de lograr la paz.

La UE debería instar al E3/EU+3 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la Unión Europea y Alemania, según sus siglas en inglés), el grupo que logró el pacto nuclear con Irán, a reunirse de nuevo. Se ha comprobado que han sido capaces de alcanzar consensos por muy distintos que fueran sus intereses. Más adelante, el formato de negociaciones podrá avanzar e incluir a Arabia Saudí, Irán y Turquía.

Tenemos que centrar nuestros esfuerzos en lograr la paz en Siria de manera urgente. Cuatro años y medio son demasiados para un pueblo que ha perdido toda esperanza y al que pocos quieren acoger. Nos urge a todos construir la paz en Siria y un nuevo Estado que la garantice.

Javier Solana es distinguished fellow en la Brookings Institution y presidente de ESADEgeo, el Centro de Economía y Geopolítica Global de ESADE.

© Project Syndicate, 2015.

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