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Divas del Pop con etiquetas españolas

Estrellas de la música lanzan a la fama a diseñadores como María Ke Fisherman, Leandro Cano y María Escoté

Miley Cyrus con un modelo de María Ke Fisherman en el festival iHeart Radio de 2013.
Miley Cyrus con un modelo de María Ke Fisherman en el festival iHeart Radio de 2013.

"Los niños de la moda", como los llama Víctor Alonso —el alma máter, junto a María Lemus, de la firma española María Ke Fisherman—, trabajan como asistentes de estilistas de las estrellas de la música estadounidense. Estos millennials se mueven en las redes sociales con seguridad y soltura y han hecho de plataformas como Instagram, Twitter o Pinterest el mejor escaparate en el que cazar tendencias para sus jefes. Se pasean por las semanas de la moda, revisan a diario los blogs de street style y conocen al dedillo qué se va a llevar en la próxima temporada. Estos trendsetters (creadores de tendencias) se han fijado en las jóvenes promesas españolas de la moda y han contribuido a situarlos en el panorama internacional.

Fue en una de las famosas tiendas Opening Ceremony —una empresa de moda global que da cabida a las firmas que están arrancando— donde Miley Cyrus eligió su modelo para el festival iHeart Radio de 2013; un diseño de rejilla de croché blanco y mangas de pelo sintético de María Ke Fisherman. "Fue una sorpresa porque no teníamos ni idea", cuenta Víctor Alonso, quien asegura que su empresa no tiene relaciones públicas que contacte con famosos para ofrecerles sus diseños, sino que suele ser al revés. Y es que los diseñadores españoles apuran sus ajustados presupuestos y aprovechan las redes sociales y los showrooms en Nueva York, París o Londres para mostrar sus colecciones al mundo. 

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Lady Gaga es una de las artistas que más fijación tiene por la moda española. Andrés Sardá, Leandro Cano, Maya Hansen o Amaya Arzuaga son algunos de los que ya han cosido para la cantante. "Los estilistas no pusieron demasiadas pegas, lo único es que tienen siempre mucha prisa, lo quieren todo para ya y a veces es difícil", explica Leandro Cano, quien tuvo listo a tiempo un vestido de estampado floral de su colección Ánima para que la cantante de Bad Romance lo luciera en la sala de conciertos Roseland Ballroom en 2014. El efecto inmediato de vestir a una celebridad es que esa pieza se agota en las tiendas al momento. A largo plazo es una publicidad muy buena para la firma incluso más que desfilar en una pasarela. "No sé si Lady Gaga me ha dado más proyección internacional que Cibeles, pero todo el mundo sabe que la hemos vestido y no estoy seguro de que todos ellos sepan que hemos desfilado cuatro veces en Madrid", observa el modisto andaluz.

Lady Gaga llegando a la sala Roseland Ballroom en 2014.
Lady Gaga llegando a la sala Roseland Ballroom en 2014.

"Todo se gestiona vía email", dice María Escoté. Y así es cómo se puso en contacto con ella el estilista de Katy Perry para pedirle el vestido azabache de rejilla que la cantante llevó a los MTV Europe Music Awards de 2013. "Lo importante es llegar a tiempo. Los artistas de este calibre tienen 1.000 opciones a la hora de vestir y no puedes llegar tarde", afirma Escoté. Todos los modistos coinciden en que la incertidumbre les acompaña hasta el día del evento. "Tu diseño se enfrenta a otros de marcas muy conocidas y nadie asegura que finalmente el tuyo vaya a ser el elegido. Hay que esperar para ver cuál es el que más le ha gustado", afirma la modista, quien también ha vestido a Rita Ora o Nicki Minaj.

La suma de trabajo duro, una buena estrategia de comunicación online y que una estrella vista uno de sus diseños asegura el éxito. La magia reside en que sea ella la que contacte con el modisto. "El mundo de la moda necesita de las celebrities y ellas de nosotros", resume Leandro Cano.

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