Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Mas, aislado

Líderes y tratados globales excluyen al soberanismo de las instituciones

Obama se dirige al rey Felipe VI en el despacho oval de la Casa Blanca, el 15 de septiembre de 2015
Obama se dirige al rey Felipe VI en el despacho oval de la Casa Blanca, el 15 de septiembre de 2015Francisco Gómez (EFE)

La campaña del presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, y sus socios, por conseguir apoyos internacionales a su proyecto de independencia se ha encontrado en los últimos días con una sonora bofetada por parte de algunos de los más importantes líderes mundiales. La declaración del martes del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en presencia del rey Felipe, se une a las de los dirigentes de Alemania, Angela Merkel; de Reino Unido, David Cameron, y de tantos otros que defienden una España “fuerte y unida”, en contraposición a “débil y desunida”.

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Los avisos lanzados desde hace varios años por los responsables de la UE (“un nuevo Estado independiente se convertiría en un tercer Estado respecto a la Unión”, Herman Van Rompuy, diciembre de 2013), no impidieron que los defensores de la secesión mantuvieran la ilusión de una Cataluña independiente dentro de la Unión Europea sobre la base de mentiras o medias verdades. Llevamos meses escuchando quimeras sobre la buena vecindad del supuesto nuevo Estado catalán con España en el marco de la UE, Naciones Unidas o el Banco Central Europeo. Y todas ellas han sido desmontadas con razones de peso desde las instituciones aludidas.

Estas razones quedan expuestas con claridad y contundencia en un informe elaborado por la Fundación Alternativas, cuyo contenido adelanta hoy EL PAÍS. Bajo el título de Cataluña ante la Unión Europea: las consecuencias jurídicas de la independencia, el documento describe la situación de aislamiento internacional a la que quieren conducir a los catalanes los partidarios de la secesión frente a España.

El informe de la fundación, vinculada al PSOE, analiza cuáles serían las consecuencias jurídicas inevitables de una separación de Cataluña del Estado español, desde la pura legalidad europea; sin interpretaciones torticeras, sino basándose únicamente en los tratados que rigen estos organismos internacionales.

Los autores del informe se plantean cuatro preguntas: ¿Cataluña seguirá en la Unión y en otras organizaciones internacionales después de declarar unilateralmente su independencia? ¿Una Cataluña independiente sería reconocida como Estado por la Unión Europea a los efectos de volver a ella? ¿Una Cataluña independiente dejaría de pertenecer al Banco Central Europeo, al Eurosistema y al euro? y ¿Una Cataluña independiente seguiría en el espacio europeo de libre circulación de personas?

Tras una explicación detallada y documentada en los tratados europeos, el documento concluye con un no a las preguntas una, dos y cuatro, y un a la tercera. O, lo que es lo mismo, que una Cataluña independiente saldría automáticamente de la UE, tendría que ponerse a la cola para volver, dejaría de pertenecer al club de los países del euro y perdería las ventajas de ser miembro europeo en cuanto a circulación de personas, mercancías y capitales. En pocas palabras: la Cataluña independiente de Mas estaría aislada de sus actuales socios europeos.

De nada han servido los intentos de diplomacia internacional de la Generalitat para conseguir apoyos en las principales plazas mundiales, ni las bravatas posteriores de algunos de los líderes de Junts pel Sí pidiendo argumentos que desmonten su visión de una Cataluña independiente, miembro número 29 de la UE. No se trata de argumentos, sino de información: los tratados de Maastricht, Ámsterdam, Niza y Lisboa, que establecen las normas y los procedimientos de entrada y salida en la Unión, desmontan la proclama secesionista.

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