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La reaparición de Lula... vestido de presidiario

Las manifestaciones contra el Gobierno popularizan un muñeco del expresidente

El pasado 16 de agosto, en el transcurso de una manifestación en Brasilia contra el Gobierno de Dilma Rousseff, nació el Pixuleco.Es un muñeco hinchable, de 12 metros de alto, que representa a Lula, con traje a rayas de presidiario, con cara de circunstancia y un número de serie en el pecho. La intención del grupo que lo promovió era criticar al carismático expresidente brasileño aludiendo a su posible —aunque aún no probada en ningún sitio— relación con la trama corrupta de Petrobras. El nombre del muñecote alude precisamente a la mordida o soborno que los altos cargos de la petrolera se llevaban a casa por permitir determinados contratos.

Dada la polarización política que envenena el país y la crispación política que vive la sociedad brasileña, el muñeco cobró fama rápido y fue reproducido en cientos de chistes y bromitas en Facebook y así. Tanta fama ganó que en una salida pública, esta vez en São Paulo, unos días después, el Pixuleco fue rajado por defensores del expresidente Lula en un conato de riña con los detractores. El globo quedó, desinflado y mustio, tirado en la calle, como víctima muda de esa polarización.

Pero revivió hace poco en Brasilia. Y acompañado de Pinóquia, una muñeca del mismo tamaño que representaba a la presidenta Dilma Rousseff y cuyo nombre no necesita mucha explicación. Los dos se alzaron unos minutos al aire de Brasilia, pero se desinflaron pronto, esta vez sin que nadie les pinchase: simplemente los organizadores no lograron mantenerlos de pie mucho más tiempo por pura física. El suficiente, con todo, para que los periódicos y las televisiones los registrasen y Pixuleco y su compañera aparecieran por todos lados simbolizando la protesta.

La crisis brasileña, con la calificación del país al nivel del bono basura según un reciente dictamen de Standard & Poor’s, no es asunto de broma. O sí. Que se lo digan a los inventores de Pixuleco, que ahora venden el muñeco, en una versión reducida, por 20 reales (cinco euros).

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