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‘Humanitarios (del PMA) por el mundo’

El Programa Mundial de Alimentos nos lleva de viaje por República Dominicana, Filipinas, Bolivia, Egipto y Etiopía para conocer a parte de su plantilla con motivo del Día del Trabajador Humanitario.

  • Selly Muzammil es oficial regional de relaciones con los Gobiernos donantes para la oficina del PMA para el Medio Oriente, África del Norte, Asia Central y Europa del Este en El Cairo, Egipto.  "Comencé mi andadura humanitaria hace 10 años, poco después de que el tsunami golpeara mi Indonesia natal. En la nochebuena de 2004, estaba a bordo de un avión y tuve la peor turbulencia que había experimentado; entonces supe que esa turbulencia estaba vinculado a uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia. Siempre quise ser humanitaria hasta donde puedo recordar, pero hasta entonces no supe lo increíblemente gratificante que resulta. Es desgarrador ver cómo alguien es totalmente dependiente de la ayuda externa para sobrevivir, para salir del paso, para tener comida en su plato, para poder alimentar a sus hijos.  Esta forma de vida me ha dado la oportunidad de prestar constantemente ayuda y sentirme siempre agradecida por lo que tengo. He conocido familias que se habían quedado sin nada a causa de desastres naturales como el tsunami, terremotos, inundaciones, sequías, o los desplazados por las guerras. Muchos de ellos sin tener a donde ir o volver. Desde que me he convertido en madre, mi empatía se hizo más fuerte, especialmente con las madres que me encuentro en los campos de refugiados, los centros de acogida de desplazados internos y otros lugares difíciles. Esta experiencia me da la vida y la motivación constante para siempre hacer más  Actualmente trabajo en la región con el mayor número de emergencias: Siria, Irak, Yemen, Libia y Ucrania. Después de haber estado viviendo en Siria antes del conflicto, mi deseo es ver la Siria que conocí antes de que comenzara la guerra, una Siria que pueda recibir de vuelta a sus 4 millones de ciudadanos que se vieron obligados a abandonar el país en busca de seguridad. Una Siria que ya no necesite la presencia del Programa Mundial de Alimentos o cualquier otro tipo de asistencia humanitaria externa. Y deseo lo mismo para otros países y personas que sufren de terribles consecuencias humanitarias de todo tipo de desastres".
    1Selly Muzammil Selly Muzammil es oficial regional de relaciones con los Gobiernos donantes para la oficina del PMA para el Medio Oriente, África del Norte, Asia Central y Europa del Este en El Cairo, Egipto.

    "Comencé mi andadura humanitaria hace 10 años, poco después de que el tsunami golpeara mi Indonesia natal. En la nochebuena de 2004, estaba a bordo de un avión y tuve la peor turbulencia que había experimentado; entonces supe que esa turbulencia estaba vinculado a uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia. Siempre quise ser humanitaria hasta donde puedo recordar, pero hasta entonces no supe lo increíblemente gratificante que resulta. Es desgarrador ver cómo alguien es totalmente dependiente de la ayuda externa para sobrevivir, para salir del paso, para tener comida en su plato, para poder alimentar a sus hijos.

    Esta forma de vida me ha dado la oportunidad de prestar constantemente ayuda y sentirme siempre agradecida por lo que tengo. He conocido familias que se habían quedado sin nada a causa de desastres naturales como el tsunami, terremotos, inundaciones, sequías, o los desplazados por las guerras. Muchos de ellos sin tener a donde ir o volver. Desde que me he convertido en madre, mi empatía se hizo más fuerte, especialmente con las madres que me encuentro en los campos de refugiados, los centros de acogida de desplazados internos y otros lugares difíciles. Esta experiencia me da la vida y la motivación constante para siempre hacer más

    Actualmente trabajo en la región con el mayor número de emergencias: Siria, Irak, Yemen, Libia y Ucrania. Después de haber estado viviendo en Siria antes del conflicto, mi deseo es ver la Siria que conocí antes de que comenzara la guerra, una Siria que pueda recibir de vuelta a sus 4 millones de ciudadanos que se vieron obligados a abandonar el país en busca de seguridad. Una Siria que ya no necesite la presencia del Programa Mundial de Alimentos o cualquier otro tipo de asistencia humanitaria externa. Y deseo lo mismo para otros países y personas que sufren de terribles consecuencias humanitarias de todo tipo de desastres".

  • Marta Dabbas es oficial de telecomunicaciones en la Oficina Regional del Programa Mundial de Alimentos para el Norte de África, Oriente Medio, Europa del Este y Asia Central en El Cairo, Egipto. "Cuando uno piensa en las necesidades de la cooperación en emergencias, la capacidad de comunicación no suele ser lo primero que le viene a la mente, pero sin el acceso a las telecomunicaciones las operaciones de respuesta humanitaria no serían posibles. Los cooperantes usan las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en todos los aspectos de sus operaciones: desde coordinar e informar hasta garantizar la seguridad y protección del personal en el terreno. La tecnología se ha consolidado como un medio fundamental que nos permite tanto escuchar las necesidades de las personas a las que servimos, como hacer un seguimiento de nuestros proyectos. Mi trabajo con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas consiste en asegurar el funcionamiento de esta infraestructura para facilitar una respuesta humanitaria eficaz en países en emergencias".
    2Marta Dabbas desde Egipto Marta Dabbas es oficial de telecomunicaciones en la Oficina Regional del Programa Mundial de Alimentos para el Norte de África, Oriente Medio, Europa del Este y Asia Central en El Cairo, Egipto.

    "Cuando uno piensa en las necesidades de la cooperación en emergencias, la capacidad de comunicación no suele ser lo primero que le viene a la mente, pero sin el acceso a las telecomunicaciones las operaciones de respuesta humanitaria no serían posibles. Los cooperantes usan las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en todos los aspectos de sus operaciones: desde coordinar e informar hasta garantizar la seguridad y protección del personal en el terreno. La tecnología se ha consolidado como un medio fundamental que nos permite tanto escuchar las necesidades de las personas a las que servimos, como hacer un seguimiento de nuestros proyectos. Mi trabajo con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas consiste en asegurar el funcionamiento de esta infraestructura para facilitar una respuesta humanitaria eficaz en países en emergencias".

  • Deyvy Roa es asistente de logística en la República Dominicana.  "El mayor estímulo que recibimos por nuestro trabajo, no es el dinero, más bien la satisfacción de saber que nuestras capacidades y preparación son utilizadas para que se mejoren o salven las vidas de personas afectadas por alguna circunstancia, condición o situación. Este trabajo nos da la oportunidad de estar cerca a las personas más vulnerables, entender sus necesidades, su forma de vida y las dificultades que enfrentan todos los días y enfocar nuestro trabajo para poner nuestro granito de arena en la lucha por erradicar el hambre, de forma desinteresada, tomando en cuenta la igualdad entre las personas de todos los géneros, razas, religiones, estatus social y cultura, deben ser tratados de la misma forma sin importar donde vivan".
    3Deyvy Roa el logista Deyvy Roa es asistente de logística en la República Dominicana.

    "El mayor estímulo que recibimos por nuestro trabajo, no es el dinero, más bien la satisfacción de saber que nuestras capacidades y preparación son utilizadas para que se mejoren o salven las vidas de personas afectadas por alguna circunstancia, condición o situación. Este trabajo nos da la oportunidad de estar cerca a las personas más vulnerables, entender sus necesidades, su forma de vida y las dificultades que enfrentan todos los días y enfocar nuestro trabajo para poner nuestro granito de arena en la lucha por erradicar el hambre, de forma desinteresada, tomando en cuenta la igualdad entre las personas de todos los géneros, razas, religiones, estatus social y cultura, deben ser tratados de la misma forma sin importar donde vivan".

  • Andrés Lugris es oficial aéreo en Gambella, Etiopía para el Servicio Aéreo Humanitario de Naciones Unidas (UNHAS), gestionado por el PMA.  "En Gambella y en Etiopia en general, podría pensarse que debido a las carencias que padece parte de la población, el tren de la felicidad, la alegría o la esperanza pasa de largo. En la mayoría de los casos se diría todo lo contrario, casi todos parecen poseer una felicidad mayor a la que podemos apreciar en nuestra gente. Podría aplicarse aquello de: no es más rico el que más posee sino el que menos necesita. Vivir aquí no es fácil, pero merece la pena al darse cuenta de que con nuestro trabajo ayudamos a millones de personas en Sudan del Sur que necesitan asistencia urgentemente".
    4Andrés Lugris Andrés Lugris es oficial aéreo en Gambella, Etiopía para el Servicio Aéreo Humanitario de Naciones Unidas (UNHAS), gestionado por el PMA.

    "En Gambella y en Etiopia en general, podría pensarse que debido a las carencias que padece parte de la población, el tren de la felicidad, la alegría o la esperanza pasa de largo. En la mayoría de los casos se diría todo lo contrario, casi todos parecen poseer una felicidad mayor a la que podemos apreciar en nuestra gente. Podría aplicarse aquello de: no es más rico el que más posee sino el que menos necesita. Vivir aquí no es fácil, pero merece la pena al darse cuenta de que con nuestro trabajo ayudamos a millones de personas en Sudan del Sur que necesitan asistencia urgentemente".

  • Zhurbohida Haydee Balading es auxiliar de monitoreo sobre el terreno en Filipinas.  "Las veces en las que veo a niños y a mujeres embarazadas y lactantes recuperar la salud gracias a las intervenciones nutricionales del PMA me inspiran. Siento que soy uno de los instrumentos que les aporta nuevas esperanzas y un futuro más prometedor.  Creo que empoderar a las mujeres para que se conviertan en productoras de comida y equiparlas con los conocimientos sobre cómo usar los alimentos locales contribuirá a alcanzar el reto del Hambre Cero.  El aspecto más difícil de trabajar para el Programa Mundial de Alimentos es el monitoreo de las intervenciones nutricionales en las áreas afectadas por conflictos, porque la situación es muy cambiante e implica riesgos para mi seguridad".
    5Zhurbohida monitoreando Zhurbohida Haydee Balading es auxiliar de monitoreo sobre el terreno en Filipinas.

    "Las veces en las que veo a niños y a mujeres embarazadas y lactantes recuperar la salud gracias a las intervenciones nutricionales del PMA me inspiran. Siento que soy uno de los instrumentos que les aporta nuevas esperanzas y un futuro más prometedor.

    Creo que empoderar a las mujeres para que se conviertan en productoras de comida y equiparlas con los conocimientos sobre cómo usar los alimentos locales contribuirá a alcanzar el reto del Hambre Cero.

    El aspecto más difícil de trabajar para el Programa Mundial de Alimentos es el monitoreo de las intervenciones nutricionales en las áreas afectadas por conflictos, porque la situación es muy cambiante e implica riesgos para mi seguridad".

  • Alice Luragui, italiana, es oficial de proyectos de la agencia en Bolivia desde 2013. "En 2014 estuve involucrada en la operación de respuesta de emergencia a la sequía en el Chaco, durante la cual el PMA apoyó a más de 50.000 personas, en su gran mayoría indígenas que habían sufrido las peores consecuencias del desastre natural. Con nuestro apoyo estas personas han podido hacer frente a sus necesidades alimentarias inmediatas y adquirir capacidades que les están ayudando a estar mejor preparadas a enfrentar futuras emergencias. Apoyar a la gente que más lo necesita es un orgullo muy grande para mí".
    6Alice Luragui, una italiana en Bolivia Alice Luragui, italiana, es oficial de proyectos de la agencia en Bolivia desde 2013.

    "En 2014 estuve involucrada en la operación de respuesta de emergencia a la sequía en el Chaco, durante la cual el PMA apoyó a más de 50.000 personas, en su gran mayoría indígenas que habían sufrido las peores consecuencias del desastre natural. Con nuestro apoyo estas personas han podido hacer frente a sus necesidades alimentarias inmediatas y adquirir capacidades que les están ayudando a estar mejor preparadas a enfrentar futuras emergencias. Apoyar a la gente que más lo necesita es un orgullo muy grande para mí".