Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mal momento para ser niño en Burundi

Más de 165.000 personas han dejado el país africano desde el golpe de Estado del mes de mayo. Los niños, una vez más, se llevan la peor parte

  • Más de 165.000 personas han dejado Burundi para huir a países vecinos, como República Democrática de Congo, Ruanda, Tanzania y Uganda desde el 25 de abril, cuando Nkurunziza anunció su intención de optar a un tercer mandato y desató la violencia entre las facciones políticas que defienden y las que se oponen a esa decisión. Una de las situaciones más dramáticas se da en Tanzania, donde han llegado 78.000 refugiados. En la imagen, las familias hacen cola para conseguir comida en el Campo de Nyarugusu en aquel país.
    1Más de 165.000 personas han dejado Burundi para huir a países vecinos, como República Democrática de Congo, Ruanda, Tanzania y Uganda desde el 25 de abril, cuando Nkurunziza anunció su intención de optar a un tercer mandato y desató la violencia entre las facciones políticas que defienden y las que se oponen a esa decisión. Una de las situaciones más dramáticas se da en Tanzania, donde han llegado 78.000 refugiados. En la imagen, las familias hacen cola para conseguir comida en el Campo de Nyarugusu en aquel país. sav
  • El número de niños que necesita atención especializada sigue en aumento, ya que no paran de llegar familias que huyen de la escalada de violencia en Burundi, previa a las elecciones presidenciales del 21 de julio. Se estima que 25.000 personas han huido hacia el campo de refugiados de la frontera con Tanzania solo en el último mes. En total ya hay unos 78.000 refugiados burundeses, de los que se estima que una quinta parte son niños menores de cinco años.
    2El número de niños que necesita atención especializada sigue en aumento, ya que no paran de llegar familias que huyen de la escalada de violencia en Burundi, previa a las elecciones presidenciales del 21 de julio. Se estima que 25.000 personas han huido hacia el campo de refugiados de la frontera con Tanzania solo en el último mes. En total ya hay unos 78.000 refugiados burundeses, de los que se estima que una quinta parte son niños menores de cinco años. Save the Children
  • Juliette huyó de Burundi con sus cuatro hijos debido al aumento de la violencia. Llegaron al campo de Nyarugusu el 29 de junio. Sus hijos, de seis,cuatro y tres años y su bebé Elise, de cinco meses. Su viaje hasta Tanzania no fue fácil, las milicias le robaron el único dinero que tenía y llegó sin pertenencias ni dinero, solo con la ropa que sus niños y ella llevaban puesta. En el campo, Juliette y sus hijos duermen en el suelo, en tiendas con otros refugiados. Está deseando volver a casa cuando acabe la violencia. “Mi bebé Elise entró en la clínica ayer, sigue vomitando y con diarrea. Me siento culpable porque no puedo darle el pecho. No me queda leche porque estoy enferma, tengo infección en el pecho y no paro de toser. La están tratando con leche y medicinas, pero está tan delgada que lloro de pensar el dolor que está pasando. Si hay paz me gustaría volver a casa, pero no sé cuándo será posible o si aún tendré cuatro hijos cuando vuelva. Vivo cada día aterrada”.
    3Juliette huyó de Burundi con sus cuatro hijos debido al aumento de la violencia. Llegaron al campo de Nyarugusu el 29 de junio. Sus hijos, de seis,cuatro y tres años y su bebé Elise, de cinco meses. Su viaje hasta Tanzania no fue fácil, las milicias le robaron el único dinero que tenía y llegó sin pertenencias ni dinero, solo con la ropa que sus niños y ella llevaban puesta. En el campo, Juliette y sus hijos duermen en el suelo, en tiendas con otros refugiados. Está deseando volver a casa cuando acabe la violencia. “Mi bebé Elise entró en la clínica ayer, sigue vomitando y con diarrea. Me siento culpable porque no puedo darle el pecho. No me queda leche porque estoy enferma, tengo infección en el pecho y no paro de toser. La están tratando con leche y medicinas, pero está tan delgada que lloro de pensar el dolor que está pasando. Si hay paz me gustaría volver a casa, pero no sé cuándo será posible o si aún tendré cuatro hijos cuando vuelva. Vivo cada día aterrada”. Save the Children
  • Yasmina, de cuatro años, con su hermano Mugisha, de dos. Yasmina y Mugisha han viajado al campo con su madre, Gloria, y su hermana bebé Aline, de siete meses.
    4Yasmina, de cuatro años, con su hermano Mugisha, de dos. Yasmina y Mugisha han viajado al campo con su madre, Gloria, y su hermana bebé Aline, de siete meses. Save the Children
  • Hasta que comenzó el conflicto, los niños Yasmina, Mugisha y Aline tenían una vida tranquila en Burundi con sus padres. Hace unos meses, la violencia aumentó en su ciudad y Gloria vio cómo mataban a un hombre delante de ella mientras volvía a casa con su bebé. Temiendo por las vidas de sus niños, Gloria tomó la decisión de marcharse. Su marido y ella se separaron en el caos y ella se fue sola con los niños hacia Congo.
    5Hasta que comenzó el conflicto, los niños Yasmina, Mugisha y Aline tenían una vida tranquila en Burundi con sus padres. Hace unos meses, la violencia aumentó en su ciudad y Gloria vio cómo mataban a un hombre delante de ella mientras volvía a casa con su bebé. Temiendo por las vidas de sus niños, Gloria tomó la decisión de marcharse. Su marido y ella se separaron en el caos y ella se fue sola con los niños hacia Congo. Save the Children
  • Allí, trabajó para buscar comida y pagar el barco a Tanzania. Cada día que iba a trabajar, temía por sus hijos, a los que tenía que dejar con extraños. Gloria consiguió el dinero para cruzar hasta Kibinzi, cerca de Kigoma. Dice que fue un viaje difícil, donde murieron algunos de los pasajeros, incluido un bebé. Ahora están en el campo de Nyarugusu. El campo está saturado y a veces no sabe dónde va a poder dormir.
    6Allí, trabajó para buscar comida y pagar el barco a Tanzania. Cada día que iba a trabajar, temía por sus hijos, a los que tenía que dejar con extraños. Gloria consiguió el dinero para cruzar hasta Kibinzi, cerca de Kigoma. Dice que fue un viaje difícil, donde murieron algunos de los pasajeros, incluido un bebé. Ahora están en el campo de Nyarugusu. El campo está saturado y a veces no sabe dónde va a poder dormir. Save the Children
  • Gloria tiene dificultades para dar el pecho y dice que sus hijos mayores tienen estrés. Aunque ha podido darles comida en el campo, llevan días sin comer y Gloria está muy preocupada. Gloria no sabe nada de su marido desde que se perdieron en Burundi.
    7Gloria tiene dificultades para dar el pecho y dice que sus hijos mayores tienen estrés. Aunque ha podido darles comida en el campo, llevan días sin comer y Gloria está muy preocupada. Gloria no sabe nada de su marido desde que se perdieron en Burundi. Save the Children
  • “Nuestro viaje duró un mes y hubo muchos problemas", cuenta Gloria."En Congo tuve que trabajar para conseguir algo de comida, muy poca, estuve trabajando en granjas todo el día para intentar conseguir el dinero suficiente para alimentar a mis hijos y para el viaje".
    8“Nuestro viaje duró un mes y hubo muchos problemas", cuenta Gloria."En Congo tuve que trabajar para conseguir algo de comida, muy poca, estuve trabajando en granjas todo el día para intentar conseguir el dinero suficiente para alimentar a mis hijos y para el viaje". Save the Children
  • "Tuve que dejar a mis dos hijos con extraños mientras trabajaba y eso me asustaba mucho. No sabía si les iba a encontrar donde les dejaba. Me llevaba al bebé conmigo porque le daba el pecho, pero no era fácil porque trabajaba sin comer, muchas veces no podía darle nada al bebé. Yasmina y Mugisha tienen mucho estrés y han dejado de comer hace unos días. En el campo les dan comida, pero no la quieren”, cuenta Gloria.
    9"Tuve que dejar a mis dos hijos con extraños mientras trabajaba y eso me asustaba mucho. No sabía si les iba a encontrar donde les dejaba. Me llevaba al bebé conmigo porque le daba el pecho, pero no era fácil porque trabajaba sin comer, muchas veces no podía darle nada al bebé. Yasmina y Mugisha tienen mucho estrés y han dejado de comer hace unos días. En el campo les dan comida, pero no la quieren”, cuenta Gloria. Save the Children
  • 10 Ir a noticia