SEMANA DE LA ALTA COSTURA EN PARÍS

Galliano, Gaultier y Armani, provocadores en París

Los dos diseñadores presentan sus colecciones y agitan una semana de la alta costura demasiado previsible

El diseñador Jean Paul Gaultier junto a la modelo Anna Cleveland, tras finalizar su desfile.
El diseñador Jean Paul Gaultier junto a la modelo Anna Cleveland, tras finalizar su desfile.STEPHANE MAHE (REUTERS)

Ya que la alta costura no está sujeta a limitaciones comerciales, pues nunca llegará a las tiendas, lo menos que cabe esperar de ella es cierto sentido del espectáculo. Sus compradoras la consumen como una experiencia, no por necesidad. Les mueve el deseo. Y ya se sabe que no hay mejor forma de acabar con él que la rutina. Por eso, tras un par de jornadas planas en las que firmas como Stéphane Rolland o Elie Saab han apostado sobre seguro, se agradece que aún existan desfiles capaces de provocar emociones en la audiencia. Que estas sean positivas o negativas resulta una cuestión de perspectiva, pero nadie puede discutir que las alegres bucaneras de Jean Paul Gaultier y los hombres embutidos en los paradójicos vestidos de John Galliano solo dejarían indiferentes a los muertos.

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Gaultier está volcado en la alta costura desde que hace un año abandonase el prêt à porter. Según contó entonces, se sentía incapaz de seguir con el frenético ritmo que, entre las líneas de hombre y mujer, obliga a muchos diseñadores a producir más de 10 colecciones al año. Ahora, centrado en dos, el francés se revela prolífico y feliz. Su desfile de este miércoles ha sido una exaltación de la estética marina, inagotable fuente de inspiración para el creador que, en esta ocasión, se materializa en forma de abrigos con doble abotonadura, vestidos caracola y rayas, muchas rayas. Sus bucaneras, poderosas y descaradas, estuvieron acompañadas por una banda gala de gaitas. Aunque para cerrar el show, Gaultier escogió el mítico In the navy, de los Village People, con el que recorrió la pasarela bailando. Una imagen para no olvidar ya que, además de una industria millonaria, la moda debe ser algo hermoso y divertido.

Uno de los modelos que ha desfilado para Maison Margiela.
Uno de los modelos que ha desfilado para Maison Margiela.Getty Images

También debe experimentar. Y en este aspecto John Galliano demostró que tiene mucho que decir, aunque no siempre resulte fácil de entender. Llevar la estética del clochard (vagabundo, en francés) a la alta costura no es nada nuevo, aunque no por ello deja de sorprender. El diseñador inglés ya apostó por esta combinación cuando estaba al frente de Dior. Y en su desfile de este miércoles para Maison Martin Margiela –en el que participaron varios hombres, casi camuflados entre las modelos- incorporó además el concepto de reciclaje, uno de los elementos que definieron la casa propiedad del grupo italiano OTB. Para componer sus vestidos saco y abrigos de patchwork utilizó materiales de medio mundo: seda china, rafia de Madagascar, tapicería francesa y tweed inglés.

Pero en la categoría de diseños imposibles, son Viktor & Rolf quienes se llevan la medalla de oro una temporada más. El dúo holandés también se retiró del prêt-à-porter hace una temporada y desde entonces sube a la pasarela piezas tan impracticables como los vestidos cuadro que ha presentado. Con marcos incluidos, parecía como si a las modelos les hubiesen partido un lienzo en la cabeza. Algunas de estas pictóricas prendas terminaron volviendo al lugar del que habían salido: la pared. En este caso, la de la sala donde se celebró el desfile. Los propios diseñadores fueron los encargados de colgar su obra. Un puro ejercicio visual (o marketiniano) que difícilmente se traducirá en ventas pero que sirve de bella antesala para la celebración del décimo aniversario de Flowerbomb, su perfume más emblemático y exitoso.

Los vestidos cuadro, la propuesta de alta costura de Viktor & Rolf en París.
Los vestidos cuadro, la propuesta de alta costura de Viktor & Rolf en París.Rafael Yaghobzadeh (AP)

Giorgio Armani no entra dentro del grupo de los amantes del efectismo y la provocación. Ni en el atelier, ni sobre la pasarela. Pero su desfile del martes sorprendió por su osada paleta de colores –rosas, verdes y azules eléctricos- y la profusión de plumas, flecos y abalorios tornasolados. Nada que en una presentación de Elie Saab mereciese si quiera una mueca de extrañeza, pero que en el caso del maestro italiano no deja de asombrar tras sus últimas e imperturbables propuestas. Así es la moda y la vida: para desconcertar Rei Kawakubo, de Comme des Garçons, tendría que diseñar una araña gigante (o un vestido de princesa) y Armani solo necesita insuflar un poco de acidez a su Pantone particular. En la colección, tan larga como siempre, se repitieron los pantalones anchos de terciopelo en dos tonos; los abrigos de plumas multicolor y los vestidos con cristales de Swarovski en dégradé. Piezas impecables a las que el estilismo y las tremendas pelucas que lucían las modelos les restaba fuerza.

Tres de las propuestas presentadas por Armani en la semana de la alta costura de París.
Tres de las propuestas presentadas por Armani en la semana de la alta costura de París.STEPHANE MAHE (reuters)

Aunque resultase difícil de apreciar sobre la pasarela, Elie Saab volvió a los noventa en un homenaje a sí mismo y al principio de su carrera. Al ritmo de Nirvana, quién sabe si por cuestiones de coherencia temporal, fueron desfilando suntuosos vestidos de encaje y ricos bordados, y piezas donde, a diferencia de temporadas pasadas, había más espacio para las transparencias y menos para los abalorios estratégicamente cosidos. Lo mejor y más justo que se puede decir de estas prendas es que suponen un verdadero alarde de músculo artesanal por parte de la casa de origen libanés. El vestido de novia que cerró la presentación tenía una marcada inspiración bizantina. Dorado, con un gran cancán, y una cola interminable era, según explican desde la marca, un homenaje al que Claudine Saab lució en su boda con el diseñador que da nombre a la casa hace ahora 25 años. Lo que el amor a la costura ha unido…

Calendario de lujo

La afluencia de medios y compradores internacionales crece edición tras edición. Para aprovechar su presencia en la ciudad, las marcas de alta joyería comenzaron a programar sus presentaciones coincidiendo con esta pasarela. Algo lógico teniendo en cuenta que comparten clientela. Más tarde, firmas como Louis Vuitton, Miu Miu o Celine decidieron mostrar en las mismas fechas sus colecciones prefall, aquellas que llegan a las tiendas después de la de primavera-verano y antes de la de otoño-invierno. Ahora, el abanico de eventos se abre (mientras la agenda se aprieta) con propuestas como el desfile de alta peletería de Fendi, con el que la firma celebra los 50 años de Karl Lagerfeld al frente de la marca. Se trata del experimento más caro de la temporada y convierte al alemán en el único diseñador en rubricar dos desfiles en la misma semana de la alta costura: Chanel y Fendi.

Vestido de novia de alta costura de Elie Saab.
Vestido de novia de alta costura de Elie Saab.Rafael Yaghobzadeh (AP)
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