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No sin mi ‘momager’

Las madres de los artistas siguen siendo claves en sus carreras, tanto que la progenitora de los Kardashian registra el término

Kris Jenner junto a sus hijas Kylie y Kendall Jenner, Khloe y Kim Kardashian
Kris Jenner junto a sus hijas Kylie y Kendall Jenner, Khloe y Kim Kardashian cordon press

Una mañana de 2007, Kris Jenner, entonces una exazafata que se había casado con un abogado rico, Robert Kardashian y, lo había perdido todo en el divorcio, para después casarse con un exdeportista olímpico también arruinado, Bruce Jenner, se reunió con un productor de televisión. Estaba convencida de que la vida de su prole —cinco hijas y un hijo entre los dos matrimonios, de entre 7 y 26 años— podría resultar interesante como programa de telerrealidad.

Hoy todavía Kris Jenner es productora ejecutiva de Keeping up with the Kardashian, la serie resultante de aquella reunión: un megaéxito que ha hecho de aquelas niñas, celebridades. Entre ellas está Kim Kardashian, la mayor estrella de lo llevamos del siglo XXI, tan grande que solo el año pasado ingresó 25,5 millones de euros. Está Kendall Jenner, una de las modelos más codiciadas del momento. Y luego Khloé, Kourtney, Kylie y Rob, todos vinculados a docenas de marcas que les pagan por usar su nombre en productos cosméticos o en prendas. No hay nadie en la familia cuyo nombre no figure en la portada de una revista o en un artículo de uso diario a lo ancho y largo del continente americano. Y nadie duda de que este éxito es responsabilidad directa de la madre, emperatriz indiscutible del conglomerado Kardashian. O, como ella misma aspira a ser conocida, momager.

Kanye West, junto a su madre Donda. ampliar foto
Kanye West, junto a su madre Donda. Getty

Esta palabra —mezcla de mom (mamá) y mánager, que aglutina las funciones de un representante y de un agente— ha sido lo último que ha llevado a Jenner a los titulares. La web TMZ aseguró esta semana tener documentos legales que indican que la madre busca registrar los derechos del término. Esto ha provocado sorpresa. El término es antiguo y se suponía libre. La web Urban Dictionary, el vademécum de la jerga angloparlante, tiene registrada la entrada desde octubre de 2005, y era en referencia a Dina Lohan, la madre de Lindsay y la momager más célebre de la década pasada. Bailarina frustrada, volcó su vida adulta en lograr que su niña tuviera la carrera que ella nunca logró. A los 11 años, Lindsay ya había sido la protagonista de 60 anuncios y logrado el éxito de Hollywood. A los 28, tiene tantos problemas legales y de salud como platós de televisión pisa Dina.

“Las momagers son una de las figuras más legendarias de Hollywood. Hay centenares y pueden ser calculadoras, ambiciosas, y salvajemente autoritarias con sus hijas”, cuenta Gerald Clarke, biógrafo de Hollywood. “Nos podemos remontar a Rose Hovick, conocida como mama Rose, madre de dos bailarinas de burlesque de éxito a principios del siglo XX, en la que se inspiró Gypsy, donde Bette Middler hacía de momager”.

Diversos tipos

Este arquetipo da pie a historias de diversos tipos. Están las limpias: la madre de Justin Bieber, Pattie Mallette, subía los vídeos de su hijo a YouTube y provocó su fama. Donda West aprovechó su tiempo libre como jubilada de la Universidad de Chiago para aconsejar a Kanye West en su carrera. Luego las incómodas: Tish Cyrus lleva guiando a Miley desde que era ídolo infantil hasta ahora, que es ídolo sexual. Katherine Heigl, de 36 años, no trabaja donde no le diga su madre. Y por último, las tristes: la madre de Britney Spears llevó a su hija de ocho años, destrozada por no tener edad para presentarse a una prueba de televisión, a un casting para una obra de teatro. Britney fracasó en la audición y desde entonces no se llevan bien. Sin olvidar a Scarlett Johansson, que despidió a su madre, Sloan, en 2009, después de haberla dejado dirigir su trayectoria desde los nueve años, dejándola sin fuente de ingresos.

Da igual que Kris Jenner quiera registrar el término para escribir un libro, como se sospecha, o para lanzar una nueva línea de productos. Lo que inicia es otra batalla en otro mundo mucho más difícil, gobernado por madres competitivas.