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Viraje salarial

El pacto entre los agentes sociales debe ser el primer paso de un cambio de política económica

El principio de acuerdo entre los sindicatos y la patronal para aceptar este año una subida salarial de hasta el 1% y del 1,5% el año próximo debe interpretarse como un paso adelante, tímido pero crucial, en el camino hacia una reactivación que beneficie a todos los grupos sociales. El acuerdo rompe simbólicamente con una etapa de ajustes de rentas que ha deprimido los ingresos durante los últimos cuatro años. El pacto laboral en ciernes anuncia una nueva etapa en la que ya no parecen prioritarios los ajustes salariales, al menos de forma generalizada, y se busca una cierta expansión de la demanda.

El pacto es necesario para convencer a los ciudadanos de que la recuperación plena es posible y de que el crecimiento económico se va a ir trasladando al conjunto de la población. De poco sirven las mejoras estadísticas en la evolución del PIB si el crecimiento no se apuntala con aumentos de rentas que permitan elevar el consumo, sustentar las compras de bienes duraderos y adelantar algún ahorro. Todo lo anterior no es posible con crecimientos salariales nulos o con sueldos menguantes.

El pacto ratifica el cambio de percepción económica. También es un indicador que sugiere la necesidad de reconsiderar la política económica por lo que se refiere a las restricciones presupuestarias, los recortes indiscriminados de gasto y la congelación salarial.

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