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¿A quién rezan los Obama?

La religión le ha causado problemas añadidos. Desde que asumió el cargo en 2009,

el presidente de EE UU ha asistido 20 veces a servicios religiosos pero ha jugado al golf en 200 ocasiones. Frente a la exhibición religiosa de Carter, Bush o Clinton, el actual inquilino de la Casa Blanca prefiere descansar con su familia los domingos

Barack Obama
El presidente de EE UU, Barack Obama, en una iglesia. CORDON

El británico G. K. Chesterton escribía en 1922 en el primer capítulo de su libro Qué vi en América que Estados Unidos era una nación con el alma de una iglesia, razón por la cual el país demanda prueba de la fe de sus Comandantes en Jefe y en cierta manera reclama que el domingo por la mañana el presidente cumpla con Dios en el templo de su elección.

Barack Obama solo ha asistido a oficios religiosos unas 20 veces desde que asumió la presidencia en enero de 2009 —y no lo hizo las pasadas navidades— según datos del historiador no oficial de la Casa Blanca, el periodista de CBS News Mark Knoller. Una cifra que fomenta las críticas de aquellos que ven un error que el mandatario no haya elegido una iglesia a la que acudir tras pasar más de seis años en Washington. Su predecesor, George W. Bush, la tenía y asistió a oficios religiosos 120 veces en ocho años.

La religión ha traído confusión a la vida política de Obama, ya fuera porque más de un 10% de los norteamericanos creyera que era musulmán, según el último sondeo disponible de Pew de 2012, o por su relación en Chicago con el polémico reverendo Jeremiah Wright, su asesor espiritual y pastor negro, que le casó y quien bautizó a sus dos hijas.

La familia Obama junto al reverendo Luis León el pasado 31 Marzo de 2013 al salir de la iglesia San John en Washington. ampliar foto
La familia Obama junto al reverendo Luis León el pasado 31 Marzo de 2013 al salir de la iglesia San John en Washington. Corbis

Para corregir a aquellos que creían que era de confesión musulmana, cuando el entonces senador inició su campaña en 2008 en el Bible Belt o Cinturón Bíblico —el sur histórico de Estados Unidos— declaró en una de las Carolinas haber ido “a la misma iglesia, la misma iglesia cristiana —y recalcó esta última palabra—, durante casi 20 años”. La tendencia se quebró al ganar las elecciones, trasladarse la familia a Washington y haber roto con el reverendo Wright, por lo que los norteamericanos comenzaron a preguntarse a quién y dónde rezaban los Obama.

Si Jimmy Carter rezaba varias veces al día durante su paso por la Casa Blanca —y a veces susurraba oraciones en las reuniones de Gabinete— y Bill Clinton se dejaba fotografiar casi cada domingo al salir del servicio religioso con Hillary de una mano y una Biblia en la otra —lo que al menos en imágenes probaba una consistencia con su fe—, Obama se suma a un pequeño grupo de presidentes —ambos del siglo XX— que no asistieron mucho a la parroquia. Ni Franklin D. Roosevelt ni Ronald Reagan, tras el intento de asesinato este último, fueron siervos de devoción atada al calendario. Reagan, al igual que ha alegado Obama, esgrimía en su defensa para no acudir al servicio del domingo que no quería ser el centro de atención de la homilía y perturbar la paz y religiosidad de otros debido a su fama notoria.

Cuando en la Semana Santa de 2010 Obama acudió con su familia a una histórica iglesia metodista de Anacostia, en el depauperado sudeste de Washington y barrio donde la semana anterior habían muerto acribilladas a balazos cuatro personas y cinco resultaron heridas, más de 1.000 personas le esperaban entre vítores. En 2013, los Obama solo tuvieron que cruzar el parque de Lafayette para asistir al oficio del domingo de resurrección en Saint John, también conocida como la Iglesia de los Presidentes, ya que está a una calle de la Casa Blanca. Pero la guardia pretoriana, dotada de auriculares con los que comunicarse entre ellos, que guardaba a la primera familia era casi mayor que la congregación del reverendo Luis Leon en Saint John.

Preguntada en un programa matinal sobre cómo era una mañana típica de domingo en la residencia presidencial, Michelle Obama dijo la pasada Semana Santa que en lugar de asistir a servicios religiosos preferían usar el tiempo para descansar, desconectar y estar en familia en la medida de lo posible, ya que las niñas eran mayores, lo que a la vez hacía más complicado asistir todos juntos a un servicio religioso.

El mandatario atribuye su decisión de no ir a la iglesia a evitar ser el centro de atención

Para los que teman por su relación con Dios, la fe de Obama ha estado mimada y cubierta en todo momento. Conocido coloquialmente como el Pastor en Jefe, Joshua DuBois fue el asesor espiritual de Obama durante su primer mandato. “Lo importante para el presidente no es dónde se rece al Dios de tu elección si no cómo sirvas a ese Dios al servir a tu prójimo”, declaró DuBois con motivo de la presentación de un libro sobre la religiosidad del mandatario hace unos años. Como director de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca hasta 2013, DuBois enviaba cada mañana a la Blackberry del presidente una oración, un poema o algún otro mensaje que el mandatario leía y le llevaba a la reflexión.

A pesar de que Obama en muy pocas ocasiones habla sobre su fe, sí ha dejado claro que si en algo le ha cambiado la presidencia ha sido en acercarle más a Dios. “Soy más consciente de mis propios fallos y entiendo ahora a la perfección a Lincoln cuando dijo que había sido doblegado incontables veces por la abrumadora convicción de que la fe es el último refugio que le queda a los presidentes”, dijo Obama en la Convención Nacional Demócrata de 2012.

En el centro de la imagen Bill y Hilary Clinton a la salida de la iglesia de San Ignacio de Loyola en Nueva York.
En el centro de la imagen Bill y Hilary Clinton a la salida de la iglesia de San Ignacio de Loyola en Nueva York. Cordon Press

La presión que impone el Despacho Oval aboca a los presidentes a la religión, según el libro de Randall Balmer Cómo la fe moldeó la presidencia de John F Kennedy a George W. Bush. Solo tres presidentes declararon en su momento no tener afiliación religiosa aunque aceptaban estar guiados por una cierta espiritualidad: Abraham Lincoln, Thomas Jefferson y Andrew Johnson.

La derecha más recalcitrante acusa al actual presidente estadounidense de predicar un evangelio marxista que busca el colectivismo, promueve el asesinato de los no nacidos y degrada la ley de Dios que establece el matrimonio como una alianza entre un hombre y una mujer. Y ya en una parábola absoluta de la caricatura, la revista conservadora American Thinker decía que la religión que venera Obama es la "Primera Iglesia de los Dieciocho Hoyos", en referencia a la pasión del presidente por el golf. Para quien considere el golf una religión, quizá tenga sentido que Obama haya jugado a este deporte más de 200 veces desde que llegó a la Casa Blanca. Quizá eso lo explicaría todo.