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Separación al estilo Inditex

La discreción que impera en la familia de Amancio Ortega se ha roto. La heredera del imperio Inditex, Marta Ortega, se ha separado en plenas Navidades y antes de celebrar su tercer aniversario de boda

Marta Ortega y Sergio Álvarez, el pasado día 13 de dicembre.
Marta Ortega y Sergio Álvarez, el pasado día 13 de dicembre. EFE

En A Coruña hace tiempo que era un secreto a voces que el matrimonio de la heredera de Inditex hacía aguas. Pero la confirmación, en las últimas horas del año 2014, de que la separación era un hecho fue toda una sorpresa. Una familia tan obsesionada por mantener su vida privada alejada de la atención mediática no tuvo más remedio que admitir que Marta Ortega y su marido, el jinete Sergio Álvarez, se habían separado sin llegar a celebrar su tercer aniversario de boda y con un niño de un año y medio. No hubo comunicado oficial. Fue la prensa gallega la que publicó sin alardes tipográficos la noticia. Luego, desde las oficinas de Arteixo, sede del imperio de Amancio Ortega, se corroboraban los hechos. “Ha sido una separación amistosa”, cuentan. “Tuvieron problemas hace tiempo. Los intentaron resolver pero no ha funcionado”, añaden. “Están separados pero no sabemos si van a dar algún paso más”. Sin embargo, pocos son los que dudan de que el divorcio será el siguiente paso.

Marta Ortega cumple 31 años el próximo 10 de enero y lo hará habiendo recuperado el título de soltera de oro al que renunció el 18 de febrero de 2012 en una ceremonia en el pazo de Drozo, en Anceis (A Coruña), tras tres años de noviazgo. La hija de Amancio Ortega, la primera fortuna de España, según Forbes, con un capital de 46.000 millones, y Sergio Álvarez se conocieron en un concurso hípico. No era la primera vez que Marta se enamoraba de un jinete. Fue novia durante dos años del catalán Gonzalo Testa. Pero en el camino se cruzó Álvarez, uno de los mejores profesionales españoles de la hípica, un joven que triunfaba en los concursos y fuera de las pistas con las chicas. Simpático y con don de gentes pronto conquistó a la heredera y también a su padre que dio el visto bueno a la relación. Y es que Marta no da un paso sin la aprobación de su padre a quien se siente muy unida. La versión oficial describe a Marta Ortega como una mujer normal, sencilla y accesible. Hay discrepancias en torno a si es tímida, simpática, distante, humilde o sosa. Pero todos coinciden en que no responde al prototipo de niña bien, de rica heredera, aunque hay detalles que la delatan. Viste de Zara pero sus bolsos son de grandes firmas, en verano invita a sus amigos a un crucero en el barco de su padre al que también a veces pide prestado su avión.

Sergio pronto se convirtió en uno más de la familia y acató la regla que impera en la casa de los Ortega: la discreción. Se casó con Marta en una ceremonia a la que asistieron solo 200 invitados, entre ellos, la millonaria Athina Onassis y la soprano Ainhoa Arteta, casada con el también jinete Jesús Garmendia. Amancio Ortega, poco dado a las declaraciones, ese día rompió la norma y se declaró “feliz” y “nada nervioso” momentos antes de llevar al altar a su hija menor, la única nacida de su segundo matrimonio, la que dicen es la niña de sus ojos. El empresario es padre también de Sandra y Marcos. Los hermanos no tienen relación.

El líder mundial de la moda

Ventas de 18.000 millones. Inditex es el grupo de cadenas de moda con mayores ventas de todo el mundo, claramente por delante del grupo sueco H&M y del japonés Fast Retailing (Uniqlo). Los analistas calculan que en el ejercicio que cierra este 31 de enero sus ventas rondarán los 18.000 millones de euros, con un crecimiento del 7% frente al año anterior, y un beneficio neto cercano a los 2.500 millones de euros.

Inditex gestiona ocho cadenas principales: Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe. A 31 de diciembre, el grupo operaba 6.570 tiendas en 88 mercados diferentes, siendo los países con mayor presencia España, China y Rusia.

Amancio Ortega controla el 59,3% del capital de Inditex, valorado en unos 44.000 millones. Ese paquete y el resto de sus posesiones le convierten en el cuarto hombre más rico del mundo.

Tras una luna de miel en destinos paradisíacos en el avión de papá, la pareja se instaló en el paseo de Parrote en A Coruña, donde el empresario mandó construir una mansión. Los pisos inferiores para él y su esposa, y los superiores, para los recién casados.

Marta trabaja ahora en Arteixo. Está dedicada a la línea Zara woman donde coordina a medio centenar de diseñadores, compradores y cazadores de tendencias. Pero, además, sigue formándose para algún día asumir los mandos de Inditex. Fue su padre quien, terminada su formación académica —primero en A Coruña, luego en Suiza y más tarde en Londres— diseñó un plan para que conociera desde abajo la empresa que algún día será suya. Comenzó doblando camisetas para luego pasar largos periodos en algunas tiendas de la marca en distintos países. Habla gallego, italiano, inglés y francés. Cada vez su peso en la empresa es mayor. Esas responsabilidades más exigentes y el nacimiento hace un año y medio de su primer hijo al que puso el nombre de su abuelo, le hicieron renunciar en parte a su afición por la hípica. Marta Ortega sigue montando en Casas Novas, el espectacular recinto hípico que el fundador de Zara construyó para su hija y donde cada año se celebra un concurso internacional al que acuden grandes jinetes y también jinetes de grandes apellidos pero cada vez tiene menos tiempo para competir. Álvarez, por el contrario, siguió con su actividad en el circuito como profesional con el apoyo de su suegro que le compró un caballo de 12 millones para que lo montara aunque, eso sí, lo puso a nombre de su hija. La pareja entonces comenzó a no pasar tanto tiempo junta como en los inicios de su relación.

Marta Ortega y Amancio Ortega charlan; al fondo Sergio Álvarez.
Marta Ortega y Amancio Ortega charlan; al fondo Sergio Álvarez. EFE

Las alarmas de que algo pasaba en el matrimonio de Marta Ortega saltaron cuando a primeros de octubre su marido decidió llevarse sus caballos de las instalaciones de su suegro y se mudó a Asturias, donde viven sus padres. La noticia se publicó en algunos medios de comunicación. El jinete aseguró entonces que el traslado obedecía a cuestiones prácticas ya que iba a participar en una competición. Los rumores de crisis fueron acallados rápidamente con unas fotos que el matrimonio se dejó hacer en actitud muy cariñosa y en compañía de su hijo en varios concursos. En algunas de las imágenes aparecía incluso el empresario respaldando así la aparente felicidad de la pareja. De las últimas fotos captadas solo han pasado dos semanas. Parecían felices pero al parecer no lo eran. En plena Navidad anuncian que se han separado. Hay quien asegura que el jinete mantenía algunos de sus hábitos de soltero y que Marta se hartó de aguantar. Hay quien añade que pertenecer al clan de Amancio Ortega tampoco es fácil.

En una familia donde impera la discreción es difícil obtener detalles sobre qué sucederá cuando la pareja afronte el divorcio. Su entorno da por seguro que antes de la boda, los abogados de Amancio Ortega redactaron un detallado contrato prematrimonial. Una fortuna como la suya no permite descuidos. Todos los 31 de diciembre Marta Ortega corre la San Silvestre en A Coruña. Este año no hay constancia de que lo hiciera. Ese día más que nunca imperó la discreción.

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