¡Cómo cuesta decir que no!
Hace unas semanas me llamaron para cubrir una vacante en una agencia de publicidad y relaciones públicas. Los requisitos que se pedían eran: más de dos años de experiencia en otra agencia, conocimientos avanzados de inglés y francés y jornada laboral completa (incluido el fin de semana). Me presenté a la entrevista con la esperanza que las condiciones fueran acorde con los requisitos. ¡Ilusa de mí! Me ofrecieron un periodo de prueba de tres meses sin remuneración y, si finalmente la agencia decidía que era la candidata idónea, un salario de 600 euros después de estas “prácticas”. Dije que no. Y ¡cómo cuesta decir que no! Pero lo dije por todos aquellos luchadores que trabajan día tras día, porque esta situación laboral tan injusta cambie. Porque si nos conformamos nunca habrá cambio.— Marta Campderrós.


























































