FRANÇOIS BURGAT | ORIENTALISTA

“Los políticos suelen elegir al experto que les dirá lo que quieren oír”

François Burgat, experto en el mundo árabe y musulmán, cree que las sociedades de estos países solo se democratizarán si no se excluye a los islamistas del debate

François Burgat, fotografiado el viernes pasado en el CNIO (Madrid).
François Burgat, fotografiado el viernes pasado en el CNIO (Madrid). JULIÁN ROJAS

François Burgat (Chambéry, Francia, 1948) bromea durante una conferencia en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, sobre el honor que supone para él hablar en un lugar que pertenece al “mundo de la ciencia real”. Él, estudioso del mundo árabe y musulmán, es un representante de las ciencias sociales y reconoce que hay “diferentes niveles de ciencia” y que es importante tener la humildad para reconocer las limitaciones de su búsqueda del conocimiento. No obstante, defiende la relevancia de trabajos como el suyo para ayudar a resolver conflictos claves para las sociedades modernas.

Ha vivido y trabajado durante más de dos décadas en países musulmanes. Como director de investigación en el Instituto de Investigaciones y Estudios sobre el Mundo Árabe y Musulmán en Aix-en-Provence (Francia) trata de explicar los daños para la democratización de estos países del intervencionismo occidental. Es optimista sobre las posibilidades de las ciencias sociales para construir puentes entre culturas, aunque reconoce que este tipo de conocimiento, igual que la física que sirve para construir bombas atómicas o construir centrales eléctricas, se puede emplear para el bien o para el mal. La semana pasada estuvo en Madrid para participar en el ciclo Distinguished seminars del CNIO, patrocinados por la Fundación Banco Sabadell.

Pregunta. Cuando los ciudadanos oyen hablar de un gran centro de investigación sobre el cáncer como el CNIO, esperan que aquí se pongan las bases para nuevos tratamientos de la enfermedad. ¿Qué se puede esperar de trabajos como el suyo?

Respuesta. Los científicos sociales podemos ayudar a construir un espacio común de entendimiento entre diferentes sociedades. Esto es parte de la coexistencia en el mundo, así que creo que es un objetivo serio para la humanidad. Si se quieren tomar decisiones eficientes en términos políticos o sobre relaciones internacionales, se necesita un conocimiento preciso sobre los medios de acción e interacción entre las sociedades y dentro de ellas. Tenemos que aprender que, aunque nuestro vecino tenga una cabeza con una forma diferente, o una lengua distinta, o canciones que no entendemos eso no significa que no sea un ser humano con el que te puedes entender. Nuestro trabajo es analizar lo que hace posible ese entendimiento. No habría investigación del cáncer si tenemos guerras, y prevenir los conflictos está en las manos de las ciencias sociales.

P. En su experiencia, ¿qué capacidad tienen los científicos sociales para hacer predicciones y utilizarlas para cambiar la realidad?

R. No quiero sonar orgulloso, pero muchas veces digo que si quieres conocer el valor de los escritos de un investigador no debes mirar lo que está escribiendo en ese momento, sino buscar lo que escribía hace veinte años. Yo no tengo miedo a que leas los libros que escribíentonces. Mis escritos se han centrado en la idea de que no habrá transiciones políticas pacíficas en el mundo árabe si se considera que los islamistas deberían ser expulsados del paisaje político. He tratado de explicar que no habrá una apertura política contra los islamistas, sino solo con los islamistas. Si soy capaz de hacer que la gente entienda y acepte esta situación creo que estaré haciendo un trabajo científico que es útil para mi sociedad.

No habrá una apertura política contra los islamistas, sino solo con los islamistas"

P. ¿Los políticos les escuchan antes de tomar decisiones?

R. En primer lugar, hay que decir que no estamos hablando de matemáticas, así que es posible que entre distintos científicos sociales se puedan encontrar distintas conclusiones. Los políticos tienden a elegir al experto que saben que les dirá lo que quieren oír para apoyar su decisión. Y esto es una manera de instrumentalizar las ciencias sociales. Una forma más ambiciosa de utilizar las ciencias sociales es que los políticos no elijan a un experto sino que permitan a los expertos debatir y que se vea la voz dominante de los científicos sociales.

Por poner un ejemplo, si vamos al conflicto árabe-israelí y al análisis de Hamas desde el punto de vista israelí, hay expertos que dicen: se oponen a nosotros porque son extremistas, fundamentalistas. Otros expertos dirán: ellos utilizan la terminología de la religión islámica, pero si se oponen a ti es porque les has ocupado. Si estás en un lado del conflicto o en otro elegirás tus expertos en consecuencia, y podrías escuchar al experto que te dice que estás legitimado para oprimir a los palestinos porque son musulmanes y siempre serán violentos y siempre utilizarán medios no democráticos.

P. ¿Por qué nos cuesta entender qué sociedades como las musulmanas también tienen otras motivaciones aparte del factor ideológico?

R. Hay una tendencia a considerar en exceso la dimensión ideológica del otro. Miramos a los habitantes del mundo musulmán y consideramos que todo lo que hacen está dictado porque son musulmanes. Cuando lo analizas de cerca te das cuenta de que este planteamiento es estúpido porque la gente tiene todo tipo de motivaciones mundanas. Creo que una de las cosas buenas de las ciencias sociales es que te pueden mostrar la diversidad y la humanidad del otro.

Prevenir los conflictos está en las manos de las ciencias sociales"

P. ¿Comprender la humanidad del otro, no puede ser una justificación del relativismo, de la idea de que todos los valores de todas las sociedades son igual de valiosos?

R. He tenido el privilegio de vivir y trabajar durante 23 años en el mundo musulmán. Cuando llego a casa, a mi propia sociedad, mi conclusión es que compartimos los mismos valores humanos. La diferencia se encuentra en las referencias que cada grupo usa para acentuar la legitimidad de los valores. Un cristiano puede decir que la justicia social es buena porque Jesús lo dijo, un comunista puede decir que la justicia social es buena porque Lenin lo dijo y un musulmán puede decir que el islam es la justicia y se ha dicho así en el Corán. Al final todos apoyamos los mismos valores, pero el hecho de decir que alguien apoya un valor que nos parece positivo por un motivo diferente del nuestro nos puede llevar a considerar que esa persona no es buena. ¿Qué sociedad no defiende la protección de los débiles, la distribución de la riqueza? Confundimos los valores universales, que son comunes a los humanos, con especificidades.

P. Pero hay diferencias, como la forma de ver los derechos de las mujeres, ¿o eso sería una especificidad?

R. No. Hay un límite a lo que he dicho sobre los valores humanísticos comunes. Si te mueves a apartados como el matrimonio para todo el mundo, incluidos los homosexuales, y eso lo consideras un valor humano fundamental, es cierto que hay diferencias. Pero cuando hablas de derechos de las mujeres, diría que sí es un valor común. Pero debes considerar dos cosas. Por un lado, diferencias en historia. Tienes que comparar cosas comparables. Una campesina en las montañas de Yemen la puedes comparar con mi abuela, que no salía de casa los domingos sin un velo. Y por otro, el proceso por el que las mujeres defienden sus derechos dentro del grupo familiar y su acceso a la esfera pública, sea política o económica.

Existen mujeres luchando dentro del mundo musulmán para ampliar sus derechos"

Existen mujeres luchando dentro del mundo musulmán para ampliar sus derechos, y puede haber diferencias en el tiempo en que se encuentran, pero los valores son los mismos. Ahora, algunas de las activistas feministas secularistas en Europa no entienden la especificidad de la situación de las mujeres musulmanas. Ellas tienen dos enemigos. Por un lado, la tendencia de los hombres a reducir su esfera de autonomía, que comparten completamente con sus colegas occidentales. Y por otro, su pertenencia al mundo musulmán, que está involucrado en un esfuerzo de liberación hacia el oeste. Para extender su autonomía respecto al mundo occidental dentro de este marco de enfrentamiento, tienden a utilizar los símbolos de pertenencia religiosa como una herramienta identitaria para reafirmar su autonomía frente a Occidente. Las feministas musulmanas pueden luchar contra el hombre musulmán y contra Occidente. Luchando contra Occidente, pueden utilizar el velo, pero luchando contra el hombre musulmán, tenderán a reinterpretar el significado de ese velo.

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