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El negocio de ser Cara Delevingne

La modelo gana 8.000 euros diarios, tiene ocho millones de seguidores en Instagram y es una de las 100 británicas más influyentes

La modelo Cara Delenvigne en una cena en Nueva York el pasado junio. Ampliar foto
La modelo Cara Delenvigne en una cena en Nueva York el pasado junio.

Con veinte años su nombre se convirtió en uno de los más buscados de Google. 2013 marcó, sin duda, el clímax del fenómeno Cara Delevingne. Las firmas británicas ya llevaban varias temporadas contando con ella, pero aquel año su rostro se convirtió en ubicuo. Ocupó decenas de portadas y cerró los desfiles más emblemáticos. Lagerfeld la hizo su musa, se hizo amiga de Rihanna y comenzó a ganar seguidores en las redes sociales. Hoy cuenta con más de ocho millones en Instagram y dos millones en Twitter.

“Las plataformas de referencia, como la web models.com, hoy tienen una sección basada en la influencia de las modelos en las redes sociales. En ese aspecto, Cara es pionera. Se ha convertido en una estrella de Twitter e Instagram. A diferencia de otras tops, a ella la sigue gente de todo tipo, no solo los interesados en la industria”, cuenta David Cabaleiro, director de casting en la agencia Pin up comunicación.

Consciente de la fiebre global que estaba despertando, Cara comenzó a desarrollar su sello personal; a vestir con ropa deportiva de diseño, retratarse haciendo muecas divertidas y asistir a festivales, conciertos y fiestas de todo pelaje. “Ella es el ejemplo perfecto de modelo-celebridad. Es famosa por su trabajo, pero también por su actitud”, explica Carolina Barceló, directora de la agencia Comunicación de Moda. Por eso, cuando logró afianzar su imagen, se convirtió en una marca registrada. Literalmente.

En febrero de 2013 creó Cara & Co., una sociedad que gestiona la propiedad intelectual de la modelo. Su imagen, su nombre y sus creaciones. Hace pocos días, el diario The Daily Express publicaba los ingresos que dicha sociedad había facturado en su primer año de vida: posee un líquido de casi un millón y medio de euros y tiene pendientes de pago facturas por valor de casi dos millones. En total, y a través de su empresa, Cara Delevingne se embolsó en 2013 más de 8.000 euros diarios. La top Linda Evangelista aseguraba que no se levantaba de la cama por menos de diez mil dólares, hoy esta maniquí británica, que acaba de inaugurar la veintena y lleva menos de cinco años de carrera a sus espaldas, ha alcanzado el caché de las supermodelos de los noventa.

A su faceta como maniquí pronto le sumará la de actriz y cantante

Sin embargo, a Cara Delevingne aún le queda mucho camino (y muchos ceros) para alcanzar a sus principales competidoras. El pasado mes de agosto, Forbes publicaba la lista de las modelos mejor pagadas del mundo y situaba a Gisele Bundchen en el primer puesto por octavo año consecutivo. En 2013, la top brasileña se embolsó nada menos que 35 millones de euros gracias a contratos millonarios con marcas de gran consumo como Pantene y Oral B. Kate Moss ocupa el cuarto lugar, con una facturación cercana a los 6 millones y Cara entra por primera vez en la lista, concretamente en el puesto número quince, con ganancias de 3 millones.

En el mismo instante en que la joven modelo empezó a ser un rostro recurrente en revistas y pasarelas, los medios hablaron de ella como la sucesora de Moss. “Ambas representan el epítome del look londinense, se ganaron un hueco en los medios por su actitud rebelde y no cumplen con los cánones de belleza establecidos: ni son demasiado altas ni tienen facciones clásicas”, argumenta Cabaleiro. Ahora las dos aparecen juntas, y desnudas, en la campaña de la nueva fragancia de Burberry. Tal vez anunciando implícitamente ese relevo generacional.

“Sin embargo, a diferencia de Moss, parte de la fascinación que genera Cara Delevingne viene de haber roto con las normas tradicionales y haberse rebelado contra lo que se esperaba de ella. Kate era una chica de barrio que se convirtió en estrella. Cara es una chica de buena familia que, al menos aparentemente, pasa del estrellato”, añade el director de Pin up.

Cara Delevingne, en un desfile en la pasada semana de la moda  de Londres.
Cara Delevingne, en un desfile en la pasada semana de la moda de Londres.

En su fulgurante ascenso hay poco de azar y mucho de hábiles gestiones. Al fin y al cabo, Cara es la hija de Charles Hamar Delevingne, magnate del negocio inmobiliario. Su hermana Poppy es una de las it girls más famosas de Reino Unido y sus antepasados ostentan el título de Sir. Por si sus raíces millonarias y aristocráticas no fueran suficiente, tiene por padrino a Nicholas Coleridge, presidente de Condé Nast Internacional, la editora de cabeceras como Vogue o Vanity Fair. “Pero se puede tener todo para alcanzar el éxito y no lograr mantenerse. Y en ese sentido es la propia Cara la que ha sabido convertirse en una marca en sí misma, pasando por encima de las convenciones que se le suponen a alguien como ella. Es su descaro y su frescura lo que la convierten en un caso atípico y le hacen haberse ganado tantos fans”, asegura Carolina Barceló

Aunque protagoniza noticias editoriales casi a diario, el fenómeno Cara Delevingne está lejos de quemarse. Si en 2013 ganó 8.000 euros al día, es más que probable que en 2014 las cuentas se hayan duplicado. Además de ser imagen de Chanel, Yves Saint Laurent o Topshop, acaba de lanzar una colección cápsula con DKNY y de anunciar su segunda colaboración con la firma de bolsos Mulberry. Por si fuera poco, a su faceta como modelo y diseñadora, pronto sumará las de actriz y cantante: protagonizará la película Paper Towns y ha grabado una canción nada menos que con Pharrell Williams. “Diversificar puede pasarle factura. Hay numerosos ejemplos de modelos que quisieron ser actrices y al final la industria de la moda fue olvidándose de ellas”, argumenta Barceló. “No creo que su fama disminuya a corto plazo, pero es curioso que ni ella ni Kendall Jenner (otra modelo-celebridad) vayan a participar este año en el desfile de Victoria’s Secret”, matiza Cabaleiro.

Da la impresión de que el único plan real de Cara fuera seguir haciendo apología de la juventud y el descaro en cada una de sus cientos de apariciones. Como si nada fuera lo suficientemente importante o lo suficientemente serio. Mientras tanto, se embolsa miles de euros al día y el Sunday Times la nombra una de las cien británicas más influyentes del siglo XXI.

Tal vez sea la encargada de arrebatarle a Gisele el puesto de top model mejor pagada. Al fin y al cabo, Gisele pertenece a otra generación, la de las modelos físicamente perfectas y políticamente correctas. El torbellino Cara prácticamente acaba de empezar, aunque su omnipresencia nos haga creer que lleva años estando ahí.

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