Disciplina de partido
El abandono de Francisco Sosa Wagner de UPyD pone de manifiesto que esta formación adolece de los mismos defectos que los dos grandes partidos, PSOE y PP, a los que se supone alternativa. Y me refiero a la falta de autonomía y debate internos de sus militantes, que amordaza y encorseta las iniciativas y corrientes ideológicas independientes. Por tanto, la estrategia interna de UPyD, que emula a la de PP y PSOE, se caracteriza por la sumisión política e intelectual de sus afiliados a los preceptos ideológicos determinados por el presidente-líder de la formación, en este caso, los de Rosa Díez. El origen de los desencuentros entre Sosa Wagner y UPyD se sitúa en unas declaraciones del eurodiputado en las que planteaba la posibilidad de crear una coalición entre UPyD y Ciutadans para las próximas elecciones autonómicas y municipales, y manifestaba haber detectado ciertos tintes de autoritarismo en el seno de su formación. Pues todo ello, que parecía un ejercicio de democracia interna y libertad de expresión, fue interpretado por los órganos de dirección del partido como una afrenta y una deslealtad. Ante esta situación, el profesor ha decidido renunciar a su acta de diputado en el Parlamento Europeo y entregar su carné de militante. Una vez más, el culto incondicional y personalista a la figura totémica del líder ha destruido las ideas libres de los militantes bajo el mantra de la disciplina de partido. Y yo le pregunto a Rosa Díez, ¿esta es la regeneración política que usted propugna?— Javier Prieto Pérez.


























































