Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EDITORIAL

India en primera fila

Modi recupera el protagonismo de su país en la política internacional

La llegada al poder del nacionalista Narendra Modi está implicando una creciente presencia de India en la primera fila de la política internacional. La mayor democracia del mundo —por número de votantes— quiere ser considerada no sólo un gigantesco mercado o una potencia nuclear regional, sino un importante socio tecnológico y un líder político fundamental.

Editoriales anteriores

No debe extrañar que la gira internacional que ha llevado a Modi a EE UU —tras actuar como anfitrión del presidente chino Xi Jingping— haya coincidido con el anuncio de que India ha puesto un satélite en la órbita de Marte por apenas 54 millones de euros, cifra irrisoria en términos de investigación espacial. India demuestra así lo que es capaz de hacer con su capital humano. Y si es capaz de colocar un satélite en Marte, podría hacer llegar alguna de sus cabezas nucleares a cualquier lugar del planeta.

Resulta significativo que la principal partida de inversión de este otro gigante asiático sea precisamente el conocimiento. Es el mayor exportador del mundo de inteligencia informática y uno de los principales proveedores de Silicon Valley. Modi quiere además crear 100 ciudades inteligentes en los próximos años y cuenta con la ayuda china para construir una gigantesca red de alta velocidad que conecte esas ciudades con cientos de parques tecnológicos que pondrán al país con un pie en la vanguardia global.

Pero el otro pie está asentado en un territorio frágil. El brillante anverso de la moneda tiene un oscuro reverso de desigualdad extrema; el primer ministro ganó las elecciones prometiendo “retretes antes que templos” en un país donde el 54% de sus 1.200 millones de habitantes carecen de baño. India alberga algunas de las más grandes bolsas de miseria del mundo, con millones de analfabetos e indigentes.

Modi quiere que su país sea una gran potencia y actúe como tal. Queda por ver cómo crece esa potencia por dentro y qué tipo de poder proyectará hacia afuera.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.