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Revista de verano

Nicki Minaj o el arte de vender las posaderas

La rapera, que rivaliza con Miley Cyrus en busca de la provocación, encarna una de las últimas obsesiones de la industria musical: agitar las nalgas

La rapera Nicki Minaj, en la ceremonia de los premios MTV 2014.
La rapera Nicki Minaj, en la ceremonia de los premios MTV 2014. WIREIMAGE

La entrega de los premios MTV VMA que se celebró en Los Ángeles el pasado domingo tuvo una audiencia en EE UU de 8,3 millones de espectadores, una cifra considerable, pero un serio retroceso con respecto a los 10,1 millones que vieron el año pasado la emisión. Aquel fue el año de Miley Cyrus, quien le dio la última capa de pintura al personaje más incómodo y enloquecido del pop de los últimos años. Su actuación junto a Robin Thicke, durante la cual hizo exactamente todo lo que nadie pensaba que se atrevería a hacer (y bastante de lo que nadie jamás ni imaginó), quedará para los anales como uno de los momentos clave para entender el pop actual, Twitter, Instagram, el twerking, la posadolescencia y la nueva semiótica alrededor de sacar la lengua. Si este año la audiencia fue menor, tal vez el motivo sea que Cyrus mandó a un sintecho la mar de guapo a recoger su premio, pero sin duda no será achacable a que no hubiera nadie que cogiera el relevo de la autora de Wrecking ball.

Y ese alguien fue, claro, Nicki Minaj, poseedora de unas posaderas en las que cabe Cyrus entera. La vocalista de 31 años trató de llevar el twerking a sus límites y, por si la agitación de sus músculos más traseros no fuera suficiente, escenificó todos y cada uno de los movimientos supuestamente fuera del guion que han hecho de las actuaciones musicales en televisión la principal fuente de risas, ventas y desmayos entre miembros del público, de la industria y de los entes que velan por la moral del consumidor. El único problema es que, como casi todo durante su carrera, quedó un peldaño por debajo de quienes llegaron antes y mejor. Con el culo, como con casi todo, no basta con tenerlo más grande.

¿Recuerdan cuando, durante su actuación junto a Justin Timberlake en el descanso de la Super Bowl de 2004, a Janet Jackson se le salió un pecho? Pues la rapera que nos ocupa, que tiene previsto para el otoño el lanzamiento de su primer álbum en casi tres años, The pinkprint, estuvo a punto de hacer subir las audiencias de los MTV VMA durante su actuación inicial. Saltó al escenario junto a Jessie J y Ariana Grande, y la cremallera del ceñido vestido que lucía se colapsó ante la tensión. “Dios es bueno. Mientras no se salga un pezón, estoy bien”, escribió en Instagram horas más tarde. Considerando que el escote le llegaba por debajo del ombligo, el desastre podría haber sido épico. Un desastre que, por otra parte, ya se había advertido durante los ensayos previos a la gala. Como comentaba un responsable de producción tras el evento: “Ya le avisamos de que era imposible que cupiera ahí dentro. Lo intentó en diferentes ocasiones y jamás logró que la cremallera se cerrara del todo. No entiendo cómo salió al escenario vistiendo eso”.

¿Recuerdan cuando en 2001 Britney Spears, durante la ceremonia de entrega de MTV salió al escenario vestida con un dos piezas verde y con una pitón enroscada al cuello con el fin de interpretar su single I'm a slave 4 u? Bien, pues el nuevo sencillo de Nicki Minaj, el que interpretó en solitario en la gala del pasado domingo, se titula Anaconda, y algún avispado miembro del equipo creativo de la rapera pensó que sería buena idea traerse una boa constrictor de 180 centímetros. para que formara parte de la actuación. Durante los ensayos, Rocky, que es como se llama el reptil, mordió a una de las bailarinas de Minaj. La chica tuvo que ser trasladada a un hospital. Horas antes del evento, el responsable de seguridad de Viacom Media, la productora encargada de la organización, declaraba a la CNN desconocer los motivos que podían haber llevado a Rocky a morder a la muchacha. Había desayunado. “Es un gran profesional. Lleva 15 años actuando”, informaba al respecto del currículum de la boa. Finalmente, el reptil fue eliminado del show.

Esto no hace falta ni preguntarlo. El trasero de Miley Cyrus fue el gran protagonista de la pasada edición de estos premios. Todo el mundo lo recuerda. Pero algunos más que otros. Entre los que jamás lo olvidarán se encuentra Melissa Henson, directora de Parents Television Council, ente estadounidense que vela por que las emisiones que se presentan como aceptables para menores de 14 años realmente lo sean. “No fue tan picante como pensábamos”, declaró la mujer tras la actuación este año de Minaj. “Creíamos que iba a ser como en el vídeo: una chica bailando sobre el regazo de un tipo como si fuera un bar de striptease”. Henson se congratulaba de que la indumentaria de la rapera tuviera un poco más de tela que lo que luce en el vídeo del tema. Además, abría el debate alrededor de si había sido la misma MTV la que había sugerido a Minaj que rebajara el tono exhibido en su clip y en actuaciones previas con el fin de que la gala no se ganara una calificación que impidiera a los seguidores más jóvenes poder seguirla por televisión. Por eso, tal vez, no se trajo a Drake, el rapero que no rapea en el clip del tema. El tipo, simplemente, se sienta en una silla, vestido como si viniera del gimnasio o de comprar el pan con resaca, mientras Minaj agita sus posaderas a un palmo de su cara. “Drake pudo contenerse, aunque acabó algo nervioso”, declaraba la mujer que en 2012 apareció en más de 20 singles (contando lanzamientos propios y un sinfín de colaboraciones) que entraron en el top 100 estadounidense. “Con este clip lo que quiero es recuperar las curvas. Incluso en el hip hop se está glorificando el cuerpo plano”, concluía Minaj, que compartió jurado en American idol con Mariah Carey, quien siempre ha llevado con bastante menos orgullo y deportividad sus curvas. El odio entre divas llegó a tal punto que la rapera comentó que, si tuviera una pistola cerca, hubiese disparado a la superventas del soul. Esta dobló su seguridad, temiendo tanto que Minaj apretara el gatillo como algo peor: que se le sentara encima.

Una visión empresarial

  •  A sus 31 años, Nicki Minaj tiene olfato para el negocio: es imagen de M·A·C o Adidas y ha inspirado una Barbie.
  • Kanye West dijo de ella: “Tiene el potencial para ser el segundo mejor rapero de la historia [tras Eminem]”.
  • Es la única mujer en la lista de hiphoperos de Forbes, que además la sitúa como la décima cantante mejor pagada, con 22 millones de euros de ingresos en 2013.