Ciudadanos contra la corrupción 2.0

La web ‘I paid a bribe’ airea las denuncias de usuarios ante la impunidad de la corrupción en India La iniciativa ha producido destituciones de oficiales y cambios en los procedimientos

La corrupción en India es la norma en muchos sectores.
La corrupción en India es la norma en muchos sectores.Carlos Rosillo

“El último soborno que pagué fueron 1.000 rupias (12 euros) por un asiento que no había reservado en un tren desde Calcuta. En India, todos los viajeros saben que los revisores se reservan tickets para venderlos ilegalmente a pasajeros sin billete”, cuenta Maan Wardhan, de 30 años, nacido en el estado de Deli. “Íbamos tres en la moto cuando el policía nos paró aquí mismo, en Bangalore. Nos amenazó con llevarnos a comisaría si no pagábamos. Yo pedí recibo de la multa pero no quiso dárnoslo. Acabamos negociando un precio menor”, cuenta Parth Suchak, estudiante de 22 años. Ravi Sharma se une a la conversación en torno a los vasos de chai –té en India–: “Mi familia tiene una constructora en el estado de Madhy Pradesh. Recientemente tuvieron que pagar de dos millones de rupias (24.000 euros) al departamento de Planificación de Viviendas para dotar de agua a un edificio”. K. Prakash, de 65 años y consejero de una empresa de finanzas, explica las consecuencias de negarse a pagar un soborno: “En el departamento de registro de propiedades es muy común y el servicio se puede retrasar por meses si rehúsas pagar.” Los sobornos se producen a diario, pero se codifican para guardar las formas. “El oficial de turno te pregunta si tienes un poco de malai –azúcar– o si quieres tomarte un té con él. Y ya sabes a lo que se refiere,” añade Prakash bajo un cartel del otrora líder de la oposición y nuevo primer ministro Modi que reza: “Luchamos contra la corrupción”.

Según el último Barómetro de Corrupción Global, elaborado por Transparencia Internacional, entre 50% y el 75% de los ciudadanos de India (más de 1.000 millones) admiten pagar sobornos. El mismo estudio desvela que los encuestados consideran que los partidos políticos son la institución más corrupta del país pese a que admiten pagar más a la policía y funcionarios públicos.

Fraudes y estafas han inundado el discurso político de la reciente campaña electoral india. La mayor democracia del mundo está continuamente salpicada por escándalos que afectan a todos los estamentos. Los más recientes están relacionados con contratos privados del Ministerio de Defensa por un valor superior a 100 billones de rupias (1.200 millones de euros) o la estafa de las cuotas de emergencia en el sistema ferroviario que afecta a millones de pasajeros. El último estudio sobre corrupción y sobornos en India realizado por KPMG, una de las mayores firmas auditoras del mundo, no solo evalúa las pérdidas económicas que estas prácticas conllevan para el crecimiento de una de las principales potencias emergentes. Sino que recalca el desamparo institucional: “Cada individuo o negocio decide si el esfuerzo y los costes que requieren los retrasos merecen la pena por no pagar los sobornos”.

La corrupción en India afecta a todos los niveles y ocupa un papel dominante en el discurso político. Las medidas de los poderes públicos son ineficientes.

“Hay mucha indignación. La gente acepta los pequeños sobornos diarios, pero no los escándalos que alcanzan crores –medida en India y países del entorno que equivale a 10 millones– de rupias. Esta es una queja constante en nuestra web”, cuenta Sylvia Veeraraghvan, responsable de la iniciativa online I paid a bribe (yo pagué un soborno). El portal de internet fue creado precisamente para airear el malestar social ante la corrupción de oficiales gubernamentales. En base al código abierto, la plataforma permite a los ciudadanos rellenar informes detallados denunciando el pago de sobornos a las autoridades. Los propios usuarios pueden elegir firmar el formulario o subirlo de forma anónima.

El equipo de medio centenar de trabajadores de la web se encarga de verificar el informe con el denunciante y notificarlo a las autoridades. Sylvia explica el origen del proyecto: “La idea inicial fue canalizar la frustración de la gente frente al sistema. Quizá no para erradicar los sobornos, pero al menos para establecer un ‘precio de mercado’. De forma que si mi vecino paga 1.000 rupias para la conexión del gas, de ninguna manera yo voy a pagar 5.000.” Pero el éxito ha sido arrollador. Actualmente la web cuenta con 4 millones de visitas, 300.000 mensuales y 26.000 denuncias de toda India. Organizaciones de 20 países diferentes quieren copiar la inciativa; incluyendo Grecia, Hungría, Nigeria, Tailandia o Pakistán.

Sylvia Veeraraghvan explica que el objetivo último es el de contribuir a cambios estructurales que mejoren los procedimientos burocráticos y que por ello se toman muy en cuenta las pocas quejas que reciben por parte de los oficiales denunciados. El portal ha cosechado más impacto y mayores cambios en Bangalore, ciudad-sede de la organización Janaagraha que está detrás de la iniciativa. “El registro de propiedades es uno de los departamentos más afectados por la corrupción. En Bangalore, la norma solo permitía registrar la propiedad en una oficina en particular. Por lo que la gente no tenía más opción que pagar. Pero gracias a nuestras quejas, ahora se permite el registro de propiedades en cualquier oficina de la ciudad. Esto ofrece más alternativas a los ciudadanos”, explica Sylvia.

La web I paid a bribe –Yo pagué un soborno– expone las quejas de los ciudadanos, permitiendo cambios estructurales y la sanción a los oficiales corruptos.

Otro de los éxitos de la web ocurrió tras la denuncia de caso particular de Manik Taneja, de 36 años. Este ingeniero informático e instructor de deportes de riesgo, aterrizó en el aeropuerto de Bangalore con un kayak nuevo en octubre de 2012. Manik sabía que le correspondía pagar 9.000 rupias (108€) por aranceles. Pero el funcionario de aduanas le amenazó con la confiscación del kayak si no pagaba casi el triple de la cantidad u 8.000 rupias (97€). Manik, cansado tras 20 horas de vuelo, acató el soborno pero publicó su caso en el portal anticorrupción. Su entrada tuvo cientos de visitas y comentarios. Pocos días después, el departamento de aduanas se puso en contacto con él para verificar la denuncia, suspender al funcionario e iniciar una investigación interna. “Es muy difícil vivir en este país sin verte forzado a pagar un soborno por cualquier motivo. Esta web es un esfuerzo muy valiente, como también lo es que se habiliten canales para que las denuncias lleguen a los departamentos responsables,” explica Manik, quien finalmente tuvo que pagar el arancel correspondiente además de no recuperar el dinero extra.

Pero los servicios de la página web no se reducen al maniqueísmo binario del pago o no pago. El portal también ofrece las secciones ‘I did not pay a bribe’ y ‘I met an honest officer’ , en las que los usuarios informan a otros ciudadanos de cómo evitar estos fraudes o dónde encontrar burócratas honestos. “No pretendemos perseguir a los que reciben sobornos o a quienes los pagan. Sino entender los problemas que afectan a nuestra sociedad y tratar de proponer cambios estructurales”, explica Venkatesh Kannaiah, responsable de comunicación de Janaagraha. Con ese espíritu, la organización también creó el sitio web ‘I Change my City’ (yo cambio mi ciudad) en el que los usuarios disponen de un mapa interactivo de la ciudad de Bangalore para publicar sus quejas sobre el estado de las infraestructuras locales. Las denuncias son recogidas por el equipo de la organización y remitidas al gobierno local. “Empecé a usar el portal porque la maquinaria gubernamental es una pesadilla. La web ayuda a que el activismo ciudadano llegue hasta el gobierno, que es el responsable final de mejorar las infraestructuras,” cuenta Ambuj Lal, quien usa la web a diario para denunciar el mal estado de algunas calles de Bangalore.

Las denuncias están siendo efectivas en Bangalore, ciudad en la que surgió la iniciativa. Su éxito ha atraído a organizaciones de una veintena de países.

La máxima de la organización responsable de los proyectos online es que el desarrollo de India en la era de las nuevas tecnologías tiene que estar liderado por ciudades como Bangalore –conocida como la ‘Silicon Valley’ nacional por su liderazgo en tecnología de la información–. Pero los responsables del portal saben de las limitaciones del uso de Internet y recientemente han habilitado una línea telefónica para damnificados por los sobornos. “‘I Paid a bribe’ es una iniciativa muy positiva, única en India. Pero un portal de este tipo tiene un acceso limitado, porque el 65% de la población vive en pueblos o slums –suburbios de las ciudades– donde no hay acceso a la Red. Se necesitan mecanismos robustos que ejecuten las normativas. Porque el problema no son las leyes, que las hay, sino la implementación de las mismas", explica Ashutosh K. Mishra, director de Transparencia Internacional en India.

Los responsables de Janaagraha saben que necesitan trabajar conjuntamente con sectores de la administración pública para combatir la incompetencia institucional. Venkatesh considera imprescindible el apoyo de los departamentos para obtener los resultados esperados: “Queremos gobiernos más transparentes y que aseguren el buen funcionamiento de la ciudad. Y para ello también necesitamos la colaboración de las instituciones”. Con este objetivo, la organización también ha creado un equipo formado por dos trabajadores públicos retirados. Un ex oficial de policía y una antigua secretaria general de gobierno del estado de Karnataka se encargarán de mantener contacto con los departamentos responsables de los sobornos. “Actuaremos como el equipo defensor del pueblo. Nos encargaremos de revisar las denuncias no anónimas de los ciudadanos y tramitarlas en las oficinas correspondientes”, explica S. T. Ramesh, ex Director General de la Policía de Karnataka.

El valor añadido de este nuevo equipo es que ellos conocen el funcionamiento de la administración para que las denuncias den lugar a cambios estructurales sostenibles. Su objetivo más cercano es el de firmar un memorándum de entendimiento con todos los departamentos para establecer mecanismos de actuación rápidos. En el caso de la policía, Ramesh describe los pormenores de uno de los sistemas más corrompidos: “Es la mayor fuente de corrupción del estado. Hay sobornos en todas y cada una de las oficinas de policía y por todos los servicios imaginables. Pero no es el departamento en el que más dinero circula. Lo que sucede es que en otros ámbitos se pagan para que los servicios se hagan más rápidamente. Mientras que en la policía existe un elemento de coerción, ya que se da dinero para escapar de un castigo”.

Ramesh tiene muchas esperanzas puestas en esta iniciativa aunque se muestra cauto: “Luchar contra la corrupción desde dentro del sistema es un reto inmenso. Los oficiales de policía serán muy cautos. Y los más honestos se granjearán enemigos”. El ex Director General de Policía, de 63 años, insiste en la importancia de la educación de todos los sectores de la sociedad, una parte importante del trabajo que él y su compañera desarrollarán en los departamentos de la administración: “La actitud cultural frente a este problema tiene que cambiar. No solo en el caso de los funcionarios y poderes públicos. Los ciudadanos tienen su parte de responsabilidad. Porque esta es la historia del huevo y la gallina. Por un lado están los que reciben sobornos. Pero en el otro están los que los pagan porque les beneficia”.

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