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“El federalismo es el futuro”

Julio Iglesias sorprende en Londres con unas declaraciones políticas en las que defiende un modelo de Estado menos centralista para España

Julio Iglesias, tras recibir ayer su premio en Londres.
Julio Iglesias, tras recibir ayer su premio en Londres. GETTY

"Ya no soy tan joven, pero todavía puedo respirar”, ha sido la misiva reiterada ayer por Julio Iglesias durante una multitudinaria rueda de prensa en Londres, en la que el otrora prototipo de latin lover se presentaba como un cantante septuagenario todavía adicto a los escenarios. El motivo oficial de la cita ha sido la recepción del premio al artista latino más exitoso de todos los tiempos —concedido por su propia discográfica, aunque más que justificado a tenor de los 300 millones de discos vendidos en todo el mundo—, que busca ejercer de lanzadera para un nuevo disco recopilatorio de sus grandes éxitos y viene acompañado de una gira europea.

Más allá de promociones, el fenómeno Julio Iglesias sigue vendiéndose por sí solo en el Reino Unido. Caracterizado en el mundo anglosajón de superestrella y nada menos que de parangón latino de Frank Sinatra, las entradas para el que debía ser su único concierto en el Royal Albert Hall de noche se agotaron a tal velocidad que han acabado forzando una segunda convocatoria el día 19. “No me considero el mejor artista latino de la historia, hay otros muchos, pero la diferencia es que yo tengo 70 años y todavía sigo mirando al futuro”, manifestó un Iglesias que ni por asomo —o a pesar de los problemas de salud que le obligaron a cancelar una reciente gira— considera la jubilación.

Algo disperso en la conferencia de prensa, donde compareció con su eterno look de rostro curtido por el sol, Julio Iglesias afila mucho más en las distancias cortas. Se declara entusiasmado con la victoria en Eurovisión (un festival en el que él mismo participó en 1970 con la canción Gwndolyne) de la barbuda Conchita Wurst, “una supercantante, mujer increíble y muy sensible”, y torea hábilmente la pregunta de si se siente profeta en su propia tierra: “A estas alturas no me interesa lo que mi país piensa de mí, sino lo que yo pienso de él. Gracias a España soy lo que soy”.

En sus opiniones sobre la realidad nacional, que reniegan de una Cataluña independiente “porque durante generaciones hemos vivido todos juntos en el mismo país”, Iglesias sorprende declarándose “federalista”. “No lo era hace 30 años, pero sí desde hace 10, porque creo que es el futuro”.

Si el futbolista frustrado que dio arranque a su carrera como artista en el festival de Benidorm con La Vida Sigue Igual (1968) asegura que “nunca soñé con cantar con Sinatra, Plácido Domingo, Stevie Wonder o Diana Ross” (estos dos protagonistas de sendos dúos en su nuevo disco), ahora se atreve a compartir escenario londinense con un estilo musical tan distante como el del gaitero vigués Carlos Núñez. Cada uno irá a su aire, pero acabarán aunando interpretación con el tema Un canto a Galicia.

El Julio Iglesias que recala como artista en el Reino Unido por primera vez en una década, ha abandonado la pose de eterno seductor para cultivar la carta de la veteranía. “El tiempo te marca y sientes que ya no tienes margen para aprender”, reconoce sobre ese apremio que —asegura— no le permite dormir más de tres horas al día.

El peso de los años aparece de nuevo cuando es inquirido sobre sus hijos artistas, Enrique y Julio José, y la eventualidad de una actuación en familia: “Son muy independientes, ¡ni siquiera conozco a sus novias!, pero me encantaría, si no es ya muy tarde…”. No lo necesita, pero quiere seguir trabajando hasta el final porque, “a pesar de haber hecho esto durante muchas décadas, sigo enloqueciendo cuando me subo a un escenario”.