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Consumo

Yo tengo un súper

Nace en París el primer supermercado colaborativo de Europa

"No estábamos satisfechos de la oferta alimentaria. Así que decidimos crear nuestro propio supermercado. No una tienda pequeña sino un supermercado deslumbrante. We can do it". Así relatan sus promotores cómo surgió la idea de La Louve (La loba), el primer supermercado colaborativo de Europa que abrirá sus puertas en junio de 2015 en París. Falta bastante para el día D, y aun así, la historia de la gestación de este proyecto da para mucho y, si me apuran, para una película francesa, por supuesto.

Los promotores en cuestión son dos norteamericanos que recalaron hace unos años en París, Tom Boothe y Brian Horihan, gastrónomos interesados por la calidad y el precio de lo que comen y beben. Boothe trabajó durante 15 años como enólogo y era el responsable de la compra de vino al por mayor para un gran supermercado bio en los EEUU. Horihan, cineasta de formación, decidió estudiar agricultura biológica y en la actualidad reconstruye una granja en Berry du Sud (Francia) según los principios de la agroecología.

En 2010 Boothe y Horihan lanzan el proyecto de crear una cooperativa alimentaria inédita en Francia, a imagen y semejanza de la Park Slope Food, de Brooklyn (Nueva York), una superficie de 1.000 m2 que tiene 20 años de historia, cuenta con 16.000 miembros y no sólo proporciona alimentos de calidad y a buen precio a sus miembros sino que además consigue cuadrar las cuentas y de qué manera. En 2010 un diario de Nueva York publicaba que Park Slope Food tenía tantos beneficios que sus miembros ya no sabían qué hacer con el dinero.

Vídeo de La Loube para la campaña de Kisskissbankbank

En los dos años siguientes Booth y Horigan consiguen el apoyo de una veintena de personas que comparten sus preocupaciones y con las que crean un grupo de compras además de la Asociación de Los Amigos de La Louve, que tiene por único objetivo la creación del supermercado colaborativo. Se ganan también las simpatías de algunas figuras políticas, más en concreto, del alcalde del 18ème arrondissement (distrito 18), donde se ubicará el supermercado, y del alcalde de París.

La asociación, sin ánimo de lucro, está gestionada y gobernada por sus miembros, quienes deben pagar una cuota única de 25 € y deben trabajar de manera no remunerada para asegurar el buen funcionamiento de la organización. Y trabajar trabajan, aunque el supermercado siga siendo de momento sólo un proyecto sobre el papel. Destinan 3 horas cada 3 meses para el grupo de compras, o bien para otros que se han ido creando, como el de comunicación o de funcionamiento. Y cuando el supermercado esté ya abierto deberán trabajar 2h 45 cada 4 semanas. Se calcula que cuando se inaugure el local sólo el 25% del trabajo total será realizado por personal contratado.

Esta dedicación en tiempo dará derecho a los miembros a comprar en el supermercado y hoy les permite ya conseguir algunos alimentos en condiciones ventajosas. Y es que el grupo de compras está ya haciendo pedidos de productos no perecederos, que los miembros de la asociación pueden comprar a bajo precio. Trabajo a cambio de derecho a comprar, pero también a cambio del derecho a participar en las asambleas generales y, por lo tanto, del derecho a decidir el funcionamiento del supermercado. También todos y todas juntos decidieron el nombre. “La Louve” fue el más votado por los miembros de la asociación y se inspira en las cooperativas parisinas del S.XIX , que a menudo tenían nombre de animal. “La loba”, a juicio de sus promotores, evoca un instinto protector, independiente y maternal.

No estaba claro al principio que este modelo laboral, de trabajo voluntario y obligado al mismo tiempo, a cambio de productos o derechos fuera legal en Francia. De hecho, no es legal ni ilegal. Se trata, en todo caso, de una situación jurídica inédita que ha recibido el “nihil obstat” por parte de los poderes públicos al tratarse de un proyecto de la economía social y solidaria, cuyo marco jurídico está siendo revisado.

Este modelo de autogestión permite establecer unos márgenes de beneficio bajos, pagar un precio justo a los productores y ofrecer a los miembros/compradores un producto a «precio razonable». Los promotores querían que su supermercado fuera accesible a todos los vecinos del barrio, a pesar de ofrecer productos de calidad. El objetivo de la cooperativa es conseguir «comer mejor y menos caro a la vez que se respeta a los productores y al medio ambiente». Su profesión de fe establece que “garantizarán la excelencia de los productos seleccionados gracias a una alta exigencia gustativa, nutricional y sanitaria.” Y que sólo apoyarán a los productores que cumplan unas normas éticas y de respeto al medio ambiente. Priorizarán los productos locales, de circuito corto, de temporada, orgánicos, artesanales. Por ello la Louve se presenta también como un lugar de sensibilización sobre los retos alimentarios actuales.

Reportaje sobre la cooperativa Park Slope Food

La calidad y la excelencia del producto no son puros reclamos de márketing en esta historia. El grupo de compras de La Louve se dedica a encontrar productores y granjas que estén a la altura y para hacerlo cuentan con el asesoramiento de un "comité de sabios", integrado por personajes como Antoine Jacobsohn, el responsable del Potager du Roi en Versailles, que aconseja a la cooperativa sobre la elección de las frutas y las verduras. El "Potager du Roi" es el huerto que Luis XIV se hizo diseñar junto al palacio de Versalles para subministrarle fruta y verdura frescas. Hoy en día alberga una escuela de jardinería, es también espacio para actividades culturales y conserva su propósito originario: es una explotación agrícola gestionada por la Escuela Nacional Superior de Paisaje, que produce 30 toneladas de fruta y 20 de verdura al año. Otro sabio francés dispuesto a compartir su sabiduría con los cooperativistas es Xavier Thuret, galardonado con el prestigioso título de meilleur ouvrier (mejor artesano en categoría quesos) de Francia, quien les ayuda en la selección de los quesos.

En el 2013 llegó la hora de ir más allá de las palmaditas en el hombro, del apoyo de los miembros de la asociación y de los consejos alimentarios de sabios. Había que conseguir inversores para poder comprar equipamiento profesional, para alquilar un espacio de reunión y para poder contratar temporalmente a un coordinador del proyecto, alguien capaz de llevar a buen puerto el alumbramiento. Decidieron buscar capital en el portal de crowdfunding kisskissbankbank. Se propusieron levantar 32.000 € en 45 días. El 5 de diciembre del 2013, en que concluía el período de captación, habían superado sus expectativas al recaudar 42.055 € gracias al apoyo de 1.051 personas.

Las inversiones propuestas oscilaban entre los 5 € y los 4.000 €, y las compensaciones eran proporcionales al esfuerzo inversor. Las 154 personas que han donado 5 € leerán su nombre en la página web de La Louve, y serán recibidos “con los brazos abiertos” la noche de la inauguración. La única empresa que ha financiado la cooperativa con 4.000 € recibirá a cambio lo mismo que los inversores de 5 € y además conseguirá que 26 de sus colaboradores puedan ser miembros de la cooperativa pagando sólo 50 €, cuando la tarifa normal de entrada a la cooperativa, una vez abierto el supermercado, será de 100 €. La Louve aún está gestándose pero tiene ya muchos padrinos y madrinas. Y los que le llegarán.