La rueda de prensa de los etarras
Resulta llamativo el escaso espacio que EL PAÍS del 5 de enero le dedica al “único incidente” que se produjo en la rueda de prensa que los etarras recién excarcelados convocaron para exhibir su voluntad de seguir en la lucha, afortunadamente ahora sin asesinar a nadie. Pero lo más chocante no fueron esas breves seis líneas, sino su contenido: se dice en el reportaje que al final del acto “un periodista exigió a los exreclusos que pidieran perdón...” y que “los organizadores le invitaron a que se marchara”. Nada más lejos de la realidad: todos hemos visto en las imágenes de televisión cómo el periodista es quien invita, pacífica, educada y valientemente, a los presentes a pedir perdón (“os presto mi cámara para ello”), y los etarras quienes, con actitud chulesca, exigen su expulsión de la sala mientras los organizadores lo agarran del brazo y lo empujan. Parece que el reportaje se contagió del lenguaje ambiguo y sinuoso que gusta tanto al mundo abertzale.— José Antonio Naranjo Bravo.


























































