Mejor contenido que embalaje
Desde hace algo más de quince años puedo decirles que, con alguna excepción, todos mis domingos empiezan con un buen café con leche acompañado por la lectura de El País Semanal. Quisiera felicitarles por tantos y tan buenos momentos que me han hecho compartir, por los numerosos y muy interesantes reportajes de actualidad, por sus maravillosas y certeras columnas de opinión y por cada una de sus secciones que componen la revista dominical de EL PAÍS, que en mi humilde opinión es (o era), sin duda, uno de los mejores a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, desde hace algunas semanas me embarga un profundo sentimiento de desilusión al encontrarme con la nueva maquetación de la revista. Que conste que continúo pensando que los contenidos siguen siendo realmente buenos, pero el embalaje creo que no está a la altura. Soy la primera en creer que todo se debe renovar; sin embargo, no puedo evitar preguntarles: ¿dónde se fueron las fotos impactantes de las portadas?, ¿por qué está nueva manía de juntar las fotografías de todos los reportajes sin ningún espacio entre medio?, o incluso el intentar apelotonar una cantidad exagerada de información en la misma página (por ejemplo, la breve columna de Eva Hache era casi ilegible en la página que lleva por título 360 grados).
Seguramente me podrán decir que el formato es mucho más novedoso, o quizá sea un nuevo estilo periodístico que desconozco por completo, pero lo único que les puedo responder es que de este modo las fotografías unidas no lucen, son pequeñas, no se aprecian con claridad y dejan de resultar impactantes para el lector. Y realmente es una lástima.


























































