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CARTAS AL DIRECTOR

La solidaridad de Europa ante Lampedusa

La tragedia de Lampedusa nos ha vuelto a conmover a todos y ha vuelto a poner el acento en un gravísimo problema que sigue sin resolverse: el de la inmigración. Pero al mismo tiempo, lo sucedido en la isla italiana, que en los últimos años se ha convertido en uno de los lugares más frecuentes en la llegada de inmigrantes al continente europeo, ha mostrado también la insolidaridad y falta de cohesión de Europa ante la inmigración.

Esta insolidaridad nada tiene que ver directamente con los inmigrantes, sino que existe entre los propios países que forman la Unión Europea. La falta de directrices comunes, acción conjunta y planificación, hace que cada país deba afrontar por su cuenta y riesgo la situación en función de su incidencia y esto revierte siempre en los pobres inmigrantes.

Hay momentos en que podría parecer que los cientos de inmigrantes que se dejan la vida en el mar buscando un futuro incierto quieren ir justo al país o lugar en el que pierden sus vidas, y no a un continente que se autovende como la gran panacea del bienestar y las oportunidades, pese a su decadencia.

La política de que cada “palo aguante su vela” es insolidaria con los países en los que se producen las tragedias, pero sobre todo demuestra que, en el fondo, a Europa, como tal, la inmigración no le preocupa ni la mitad de lo que dicen sus políticos.— Marina Flores.

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